Deportes Comida cronicas.htm

BUSCADOR


WWW
Adelantesi.com

Latinas se sientan al diván

Escritoras hispanas en los Estados Unidos hablan sobre sexo, irreverancias y cambios culturales


Traducido por Fabiola Gutiérrez


Border-line personalities , habla de sexo, irreverencias y cambios culturales vistos por latinas arraigaas en EE.UU.
Editado por Robyn Moreno y Michelle Herrera Mulligan; Harper Collins Publishers Inc.
$12.95

Al pasar de los años, al tiempo que he trabajado en el arte de escribir y aprender más sobre mi cultura latina, algunos temas comunes han surgido en forma de preguntas.

¿Soy menos Latina porque no hablo español? ¿Por qué siempre la gente juega aquel juego de los nombres - etiquetándome como “blanca” por mi apellido danés? ¿Debo usar el apellido de mi madre, Contreras, como seudónimo? ¿Debo explicar mi adopción y mis ancestros biológicos cuando alguien me pregunta si soy mitad mexicana? (Lo soy, pero además soy mitad puertorriqueña)

Siempre me digo a mi misma, “Tricia, de verdad necesitas escribir al respecto alguna vez”. Mi 'alguna vez' ha llegado, gracias a una colección de ensayos apropiadamente titulados: Border-line personalities (Personalidades al borde). En el libro una nueva generación de latinas habla sobre sexo, irreverencias y cambios culturales.

La colección incluye 20 ensayos escritos por latinas del siglo XXI para latinas del siglo XXI, sobre temas universales como familia, amor, identidad cultural y lecciones aprendidas. Los textos son desafiantes, y al mismo tiempo, insubordinados con los apremios que surgen del intento de obliterar divisiones culturales.

Por otro lado, cada ensayo es extremadamente personal y refleja la graciosa aceptación de la realidad con la que varias latinas luchan para retener su cultura mientras se esfuerzan para conquistar un poco del sueño americano.

Las escritoras son mamis por su propia decisión, en busca del novio perfecto - o novia en algunos casos, y son aún las hijas de mamá. Mi única crítica es que la mayoría de escritoras enfatizan la vida en New York. Entonces no hay voces latinas del sur o de los campos del medio oeste.

A pesar de todo, los lectores se identificarán con estas escritoras y descubrirán a sus favoritas. Lo sé, yo encontré las mías. Una de ellas es María Hinojosa cuyo ensayo “Sin chismes” deja en claro su punto de vista desde la primera oración. “Mujeres, permítanme ser directa”, escribe Hinojosa, “no voy a chismorrear de sexo”. La escritora explica su intención de guardar temas tan íntimos para sí porque, como suele decirle a sus amigas dominicanas, chismorrear es como compartir la comida de un mismo plato.

Como muchas latinas, ella fue educada para mantener los detalles íntimos para sí misma para preservar su reputación de buena chica. Y la lección que ella comparte es que manteniendo esas cosas para sí misma ha fortalecido la relación con su esposo e intensificado la intimidad de su relación - y así debe ser.

Echen un vistazo al ensayo de Tanya Barrientos “Se habla español”, en el cual ella explica su lucha con el idioma y cómo aún hoy continúa estudiándolo (a propósito, Barrientos es una graduada de la escuela de periodismo de la Universidad de Missouri).

También está el texto de Nancy Ayala “¿Eres mitad hispana, verdad?”, en donde ella confiesa sus esfuerzos por deshacerse de su herencia hispana hasta un cierto día en el que todo cambió. El episodio ocurrió cuando salió con una de sus nuevas amigas estadounidenses a una tienda donde la mayoría de los clientes eran latinos.

Después de usar un término ofensivo para describir al grupo, la nueva amiga volteó hacia ella y preguntó, “¿Tu eres mitad hispana, verdad? Como si la mitad “blanca” de Ayala no fuera a ofenderse. Ayala se sintió agraviada por el comentario y no se calló.

“La universidad fue el puntapié inicial que yo necesitaba”, escribió. “No renegaba totalmente de mis orígenes. Sólo que quería ser yo quien lo pusiera sobre la mesa, y me sentí menospreciada cuando otros lo hicieron por mi”. Es un sentimiento con el que muchas latinas se pueden identificar.

En parte por mi viaje a Houston el mes pasado para el concierto de tributo a Selena “Selena Vive”, me identifiqué con la historia de Jackie Guerra, “J.'s True Hollywood Story”, sobre cómo ganó el rol de la hermana de Selena en la película que se realizó poco después de la muerte de la estrella de la música tejana. Esto, sin importar que ella no había tenido ninguna experiencia como baterista y que su apariencia física no era la de una latina, dijo la gente que se encargó del casting.

En la introducción, la editora Julia Álvarez, la autora de “Cómo la chicas García perdieron su acento” escribió sobre las reuniones de familia. Sobre la colección de ensayos dijo: “Si yo tuviera que distinguir el cambio más importante en esta ge-neración, sería que estas mujeres están hablando, y la forma en que lo hacen.”

Hablando de voces, mientras redacto esa última columna para Adelante me doy cuenta que tal vez esperaba encontrar mi identidad escribiendo Café Cultura cada mes. Lo que descubrí en cambio fue mi voz, y es obviamente latina. Las animo, latinas, a que hagan lo mismo.

Mientras tanto, estoy camino de regreso a Texas y a mi familia. Adiós y muchísimas gracias.



bullet
bullet
bullet

LINKS


TOP OF PAGE © Adelante - Columbia Missourian Publishing - School of Journalism at the University of Missouri