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10º aniversario:

La CLínica está creciendo

reportera de Adelante
traducido por Javier Solano

Ya han pasado 10 años desde que un buen puñado de volunta-rios se reunió para sentar las bases de La Clínica, un dispensario gratuito que se ha convertido en el eje de atención sanitaria para los latinos del área metropolitana de St. Louis.
Ubicada en el sótano de una iglesia en uno de los barrios más pobres de la ciudad, La Clínica recibe una media de 200 a 300 llamadas telefónicas al día.
Este centro de salud ha reco-rrido un largo camino desde sus inicios, cuando los médicos voluntarios atendían a unos 10 pacientes por semana. Hoy son más de 50 los pacientes que se reciben al día, los cinco días de la semana. La demanda de cuidados supera la capacidad de esta clínica para servirles, y ya hay planes para expandirse a principios de 2004 a unas instalaciones más amplias que permitan una mayor atención potencial al paciente.

Photo courtesy of La Clinica

EL dentista Jeffrey Rampala y su asistente y esposa, Jill, examina a Luis Morales, de 4 años, en La Clínica, en St. Louis. La Clínica ha estado ofreciendo servicios gratuitos a trabajadores latinos por 10 años.

El presidente y cofundador de La Clínica, el Dr. William Chignoli, aseguró que son las cosas pequeñas las que le mantienen en esta arriesgada empresa. Los pacientes vienen a menudo con regalos, dijo, ofreciendo incluso pollos vivos por los servicios prestados. “Esta es la parte más emotiva —ellos ven el esfuerzo y comienzan a ser generosos”.
Todavía hoy son los volunta-rios el motor de La Clínica, pero su trabajo se ha multiplicado exponencialmente. La Clínica no recibe fondos federales; más bien se sustenta en donaciones privadas y el trabajo entregado de un grupo de médicos y otros profesionales que proveen servicios que van desde los exámenes dentales a los cuidados cardíacos. A cambio, los pacientes ofrecen a La Clínica una pequeña donación.
Un banquete y la celebración del décimo aniversario de Acción Social Comunitaria, el grupo del que nació La Clínica, marcaron en agosto el comienzo para juntar los fondos. Se espera recaudar suficiente dinero para trasladar La Clínica desde del sótano de la iglesia a un mejor lugar. La nueva ubicación contará con aire acondicionado — un adelanto cuya importancia fue obvia en el caluroso día del aniversario.
Más espacio para trabajar en el nuevo destino, también supondrá más espacio para los pacientes. “Hemos estado re-chazando a la gente”, dijo Lisa Taylor, voluntaria de la Clínica.
Además del incremento de vo-luntarios interesados, La Clínica también cuenta con un acuerdo de colaboración con las escuelas de enfermería. “Al principio, nadie te conoce”, dijo Taylor. “Ahora nuestros antecedentes ya han sido probados”.
Chignoli está agradado con el crecimiento, pero no sorprendido por el mismo. “Soy una persona con fe: creo que está aquí porque funciona. Es posible proveer atención sanitaria sin contar con mucho dinero”, dijo Chignoli, quien es también un ministro Episcopaliano.
Fueron los estudios de Chignoli en el seminario de teología los que le acercaron hasta la Clínica junto a otras personas que fundaron Acción Social Comunitaria.
Las donaciones comunitarias han aumentado también. En el último año, los costes medios do- nados por paciente ascendían a 178 dólares. De cualquier modo, aún contando con las pequeñas donaciones de los pacientes, todavía queda un largo trecho para poder pagar a los carísimos especialistas como John Kilgore.
Kilgore toma tiempo de su consulta privada una vez a la semana para ejercer de voluntario en La Clínica. él mencionó un reciente caso en el que un paciente de La Clínica presentaba una condición médica que hacía peligrar su vida y no podía afrontar los 40.000 dólares de la operación. Kilgore se coordinó con La Clínica y el hospital cercano de St. Mary donando su trabajo en este centro y salvando así la vida de este paciente.
Tras dos años de trabajo vo- luntario con esta organización, la especialista Kathy García asegura que disfruta donando su tiempo a la comunidad latina. “La gente que viene aquí trabaja duro en trabajos que nadie más haría... Todo este sacrificio estando lejos de sus familias y sus seres queridos me motiva muchísimo”.
El director de operaciones de La Clínica, Carlos de la Peña, coordina la atención al paciente y la programación médica del centro. Dado que ve a cada paciente que pasa por la clínica, de la Peña aseguró que ve cómo se van logrando los objetivos. “Puedes ofrecerles algo. No es ya sólo el cuidado médico, es también el propio entendimiento dentro de la comunidad”.

 



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