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La comunidad internacional de Columbia mira con temor esta crisis

por Rebecca Rivas and Kara Childers
reporteras de Adelante

Sol Colina asistió a la misa celebrada en la iglesia del Sagrado Corazón el pasado miércoles por la noche. La canción se titulaba “América, la hermosa”. Su pelo azabache rozaba el misal mientras rezaba. Alrededor de ella, la gente cantaba, pero ella no podía. Colina, nacida en México, lleva ya 10 años viviendo en los Estados Unidos, y ahora se siente parte de esta nación.

“Es triste”, dice. “Ahora es América la tierra que sufre los ataques que otros territorios han padecido en ocasiones anteriores al ser bombardeados por los EE.UU. Ahora está ocurriendo aquí”.

Mientras vemos las mismas imágenes de los edificios siendo destruídos y el terror de las víctimas tratando de escapar del World Trade Center y el Pentágono, algunos miembros de la comunidad internacional de central Missouri ven este acto más que una tragedia nacional o una llamada a las armas. El miércoles por la noche, algunos residentes en Columbia de todo el mundo, especialmente latinos, compartieron con Adelante! sus puntos de vista así como las posibles consecuencias que pueden sufrir sus comunidades.

Después de la misa, Colina se dirigió hacia su coche y pensó en el millón de mexicanos esperando saber qué va a pasar ahora.

“México es un país que depende mucho de los Estados Unidos desde el punto de vista económico. Todo lo que sucede en los EE.UU. repercute en nuestro país”.

A lo largo del pasado miércoles, Eduardo Crespi, argentino, explicó en el Centro Latino en que consistía la tragedia y cuáles serían sus posibles efectos sobre la comunidad hispana. A pesar de que muchos latinos no entienden la trascendencia de este suceso, sí comprenden la gravedad de los actos terroristas.

“Algunos latinos se levantaron y se acostaron pensando en dichos actos terroristas”, dijo.

Crespi también se preocupa en las consecuencias que tiene el terrorismo en la inmigración. “Para la comunidad latina, las conversaciones sobre la amnistía quedarán en privado.”, estimó.

Asimismo, Eduardo del Castillo, abogado y profesor cubano retirado, se siente implicado en este asunto. Sólo unos días antes del ataque, el presidente Bush discutió con Vicente Fox la legalización de inmigrantes ilegales, “la inmigración ahora se va a convertir en un problema”.

Aisha Qureshi, profesora de cuarto grado, reza arrodillada sobre un tapiz rojo en la mezquita. Son las 7 de la tarde. Un pañuelo de seda negro cubre su cabello. Sus grandes ojos negros se empapan en lágrimas cuando piensa en la seguridad de sus hermanas. “Nos han dicho que seamos muy discretos de momento; pero esto resulta difícil para una mujer musulmana ya que debido a nuestro chal es muy fácil reconocernos. No me siento en peligro, pero no esta demás ser prudente”, dijo.

El Centro Islámico está recibiendo amenazas desde el pasado martes. Los norteamericanos han incrementado su estereotipo negativo de los musulmanes y los árabes desde que se vio por la televisión el regocijo palestino por el ataque Tasgola Carla Bruner, de Costa Rica, ha visto las dos partes del conflicto a través de su trabajo como periodista en Afganistán y Pakistán. “Me entristece enormemente ver como los malentendidos y la ignorancia pueden llevar a hacer tales barbaridades”, dijo. Desde su experiencia, considera que los musulmanes opinan que América es anti-musulmán, pero por el contrario, es pro-Israel.

“Resulta fácil culpar la figura más extraña de nuestro entorno sin recordar que son musulmanes pacíficos”, expresó Bruner. “El Islam es una religión por la paz”.

Ahora, La comunidad internacional se pregunta qué pasará y hay muchas reacciones.

“Necesitaba hablar con alguien. No podía parar de llover”, dijo Blanca Kelty quien llamó a su hermana en Mexico City después de ver el World Trade Center destruído. “Para mí, ver esas torres en llamas significa la guerra. No es una tragedia sólo para la gente de Nueva York sino para todo mundo. Los Estados Unidos tienen la mentalidad de que necesitamos “ganar” esta guerra. Ellos van a reaccionar y muchos inocentes van a morir. Por eso es por es que yo estaba llorando, porque esto significa la guerra”, dijo Kelty. Más tarde, ese mismo día, ella vio las caras atónitas de sus estudiantes de español en la Universidad de Missouri.

La posibilidad de una guerra trajo de vuelta malos recuerdos del terremoto de 1985 en Mexico a Karina Galve-Peritore, profesora de la Universidad de Missouri. Galve comprendió de que a diferencia del desastre natural de Mexico esta tragedia global es causada por seres humanos.

“Es increíble y demoníaco que algunas personas estuvieran dispuestas a dar sus vidas para cometer este crimen” dijo ella mientras su voz se entrecortaba por la pena.

“Rezo para que no tengamos otra guerra “, agregó. “ Esto tiene que acabar ya, antes de que sea peor”

En su experiencia con los veteranos de guerra en Mexico y España, Galve-Peritore ha aprendido a formular una pregunta fundamental. “¿Qué reporta una guerra a la humanidad?”. Su respuesta es dura y obvia: hambre, pobreza y tristeza.

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