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Fox: Un comienzo neo-liberal

Eduardo del Castillo

“No tenemos por qué negociar con encapuchados.”

Diego Fernández de Cevallos

VICENTE FOX, EL nuevo presidente de México, formó su gabinete con hombres y mujeres provenientes del sector empresarial: unos dueños de negocios, otros ejecutivos de grandes empresas. Dentro del gabinete económico todos comparten la ideología del neo-liberalismo monetarista, la política económica que durante los tres últimos sexenios ha convertido a México en una fábrica de pobres. Un estudio de El Colegio de México estima en 66 millones el número de pobres y hay cálculos serios de que se trata de una cifra mayor, es decir de 75 millones de personas en la pobreza, y un tercio de ellos en un estado de miseria lo que hoy llama los gobernantes eufemísticamente “pobreza extrema.” Estos son en realidad el legado de esos 18 años de políticas neo-liberales tan entusiasmadamente implementadas por los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. El Partido de Acción Nacional (PAN) — el cual llevó a Fox a la presidencia — fue partícipe con su voto en el Congreso de la Unión, votando junto al PRI en favor de las medidas económicas recomendadas por los tres últimos Presidentes de la Republica.

El nuevo secretario de hacienda es Francisco Gil Díaz, quién se desempeñó en el gobierno de Salinas como sub-secretario de hacienda, economista formado en Estados Unidos en la escuela de los llamados “Chicago Boys” — la Universidad de Chicago, la cuna de la política neoliberal-monetarista.

Hay en el gabinete foxista tres personas de capacidad política, aunque de escasa experiencia administrativa: Santiago Creel en la Secretaria de Gobernación, Jorge Castañeda en Relaciones Exteriores, y Adolfo Aguilar Zinzer en la nueva Secretaria de Seguridad Nacional. Aguilar Zinzer es un hombre honesto, mostró gran entereza y valor personal durante el sexenio de Zedillo investigando desde la Cámara de Diputados las corruptelas ocurridas en la CONASUPO — empresa estatal a cargo de la compra de alimentos — fraudes millonarios que involucraron al hermano de Carlos Salinas, Raúl, hoy en la cárcel. También evidenciaron la complicidad por encubrimiento del presidente Zedillo.

Hay algunos analistas políticos de reconocido prestigio, como Humberto Mussacchio, quien ve con escepticismo que secretarios de Estado vinculados al mundo empresarial vayan a servir con devoción los intereses de la nación, pues cree que como buenos empresarios que son, harán buenos negocios personales, tal como hizo en el siglo pasado el prócer de la derecha mexicana Lucas Alemán (Siempre, 30.XI.2000). Luego afirma: “Con el timón en manos de legos, sin hombres que dominen el arte de la política, muy pronto veremos aflorar la inconformidad y la rebeldía. Ojalá no se encienda la pradera.”

Recientemente ha habido una iniciativa de valía por parte de Fox, al enviar al Senado la iniciativa de Ley de Derechos y Cultura Indígenas, producto de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), basada en los Acuerdos de San Andrés firmados en febrero de 1996 por el representante de gobierno de Zedillo, los rebeldes indígenas zapatistas (el EZLN), y los miembros de la COCOPA, medida de la cual luego el gobierno se retractó. Esta iniciativa ha sido recibida con desagrado por Diego Fernández de Cevallos, líder de la bancada panista en el Senado y otros senadores panistas bajo el argumento de que el país se balcanzaría; Fernández de Cevallos afirmó: “No tenemos por qué negociar con encapuchados”.

La actitud adversa de Fernández de Cevallos y del ala derechista del PAN — más las recientes declaraciones de Enrique Jackson, líder del PRI en el Senado , manifestando su oposición a los acuerdos de San Andrés — hacen difícil la aprobación en el Senado de tan justa iniciativa reivindicadora de los derechos indígenas.

Eduardo del Castillo es un residente de Columbia y ex-profesor de Central Missouri State University.

©2001 Adelante