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SETH WENIG/Adelante

Alejandro Sánchez se mantiene ocupado vendiendo alimentos, enviando giros postales, alquilando vidéos y más. Bajo: Tres Hermanos sirve para todo tipo de compras. Juan Carlos Alverez Mera (en el extremo izquierda) envia $900 a su familia en Hidalgo, México. Severo Cruz, Agricol Galvez y David Rangel, de izquierda a derecha.

Tres Hermanos trae productos mexicanos a Columbia

Ya no tienen que pedir masa de harina a sus países para hacer tamales o viajar a Chicago para obtener auténticas botas mexicanas. En todas partes de Missouri se están abriendo negocios hispanos que, aunque todavía pequeños y escasos, están brindando un poco de nuestra cultura a este estado. En las próximas ediciones de Adelante, escribiremos acerca de estos negocios para mantenerles informados de dónde encontrar un poco del sabor hispano en Missouri . . .

por Cristina Elías
reportera de Adelante

Si se le antoja chocolate caliente en barra y pan mexicano para alguna mañana fría de Missouri, estará contento de saber que los puede hallar en una tienda hispana que se acaba de abrir en Columbia. Su nombre es Tres Hermanos, una tienda mexicana que se acaba de mudar aquí a mediados de octubre desde Jefferson City. La tienda, cuyo nombre viene por los tres hijitos de su dueño, está localizada al lado del Centro Latino, en Parkade Plaza.

El dueño es P. Alejandro Sánchez, 38, original de Durango, México. Sánchez, a quien sus padres trajeron a los Estados Unidos a la temprana edad de nueve años, ha vivido en otros estados incluyendo Texas y Arizona antes de emigrar a Jefferson City en 1983. Allí, hace dos años, abrió por primera vez la tienda Tres Hermanos, a una cuadra del Capitolio, en la calle High.

“Desde el año pasado estaba queriendo venirme,” dice Sánchez. “Me trajeron de visita y pensé en venirme aquí, porque había más gente.”

Sánchez dice que su negocio iba bien al principio, cuando primero abrió la tienda en Jefferson City, en abril del ‘98, pero pronto las ventas bajaron porque muchos hispanos empezaron a irse. Él piensa que muchos se mudaron a causa de una nueva ley que requiere al interesado en obtener una licencia de conducir que muestre su número de la seguridad social.

“La gente no podía trabajar porque no tenía papeles. Eso hizo que mucha gente se fuera a otros estados con más hispanos,” dice Sánchez.

Otro motivo para mudarse fue la venta del edificio donde estaba ubicado Los Tres Hermanos. El dueño no quiso renovarle el contrato porque quería abrir su propio negocio en la propiedad.

“Al prinicipio, estaba preocupado pero ahora agradezco eso,” dice Sánchez, “porque hay más negocio aquí que allá.”

Parte de su decisión fue basada en el número de clientes de Columbia que vi-sitaban su tienda en Jefferson City. Ahora él se encuentra más cerca de esas personas y continúa haciendo más clientes por medio de recomendaciones.

“Mis clientes me apoyan mucho. Me dicen: ‘Te vamos a hacer consumo para que te vaya bien’,” dice Sánchez.

Con la ayuda de una amiga –Silvia Tribble de Casa San Martín de Porres, un albergue para gente con dificultades económicas— Sánchez encontró un local muy conveniente al lado del Centro Latino. “Silvia Treble me dijo que había un local aquí y ella le preguntó a Eduardo Crespi acerca del lugar,” dijo Sánchez.

Y aunque la tienda es pequeña, con sólo dos cuartos y un almacén, Sánchez, con la ayuda de la comunidad hispana de Columbia, está poniendo todo su esfuerzo para salir adelante.

“He venido tres veces desde que él empezó. Me parece bien la tienda,” dijo Marlene Solin, una clienta de Los Tres Hermanos. “Lo que más compro son los condimentos para la comida, los que no encuentro en las tiendas grandes.”

Solin, quien visita el Centro Latino con frecuencia, dijo que se enteró acerca de la tienda por amigos que conoció allí . El Centro ha sido clave en promover Los Tres Hermanos.

“Eduardo y el Centro me han apoyado mucho. La gente llama al Centro Latino, preguntan y les dicen acerca de este lugar,” dijo Sánchez.

El pan mexicano es una de las cosas que se vende como ‘pan caliente’ en el recinto. Pero no es lo único. El mole Doña María también tiene mucho éxito entre los clientes.

“También se vende el chocolate La Abuelita,” dijo Sánchez.

Sánchez también planea alquilar y vender películas de video en español. Espera expandir la tienda y abrir una taquería en ese mismo local en un futuro no muy lejano.

Sánchez cree que el negocio crecerá con tantos hispanos en la comunidad. Y aunque él viaja desde su casa en Jefferson City todos los días, Sánchez piensa en convertirse en un miembro más de Columbia dentro de poco. Pero añade que ya se siente muy bienvenido.

“Cuando el inspector me dio la licencia de negocios me dijo: ‘Eres muy bienvenido a Columbia’,” dijo Sánchez. “Me sentí bien.”

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