Casa

English Version

Noticias

Opiniones

Salud

Cultura

Luz verde para 'Traffic'

por Óscar Chávez
colaborador de Adelante

“Por estas calles bajas tiene que caminar el hombre que no es bajo él mismo, que no está comprometido ni asustado. El detective de esa clase de relatos tiene que ser un hombre así. Es el protagonista, lo es todo. Debe ser un hombre completo y un hombre común, y al mismo tiempo un hombre extraordinario. Debe ser, para usar una frase más bien trillada, un hombre de honor por instinto, por inevitabilidad, sin pensarlo, y por cierto que sin decirlo.”

Así describe Raymond Chandler, el maestro de la novela negra estadounidense, al protagonista ideal de una novela de detectives. Y esa descripción de Philip Marlowe retrata con igual fidelidad a Javier Rodríguez, el policía judicial de Tijuana de la película Traffic. En un medio muy violento, donde no se puede confiar en nadie, Rodríguez (Benicio del Toro), un hombre común, es un hombre de honor. No sé si hay policías así en México, quiero creer que sí, pero Rodríguez es, ante todo, un personaje necesario en la historia, como Chandler predicaba en El arte de matar.

Traffic no es una película fácil. Sin embargo, es una buena película. Y es buena porque tiene una historia bien contada. No es un documental, y no debemos exigirle veracidad periodística. Pero debe decirse que es una historia verosímil. Traffic está basada en una miniserie británica, “Traffik.” En la miniserie original una de las historias tiene lugar en Pakistán. Esa parte se omitió y se creó desde cero una historia que ocurre en México. Este simple hecho muestra que el tráfico de drogas no se limita a la frontera entre México y Estados Unidos, es un fenómeno que ocurre en todo el mundo. Donde hay gente dispuesta a comprar drogas habrá otra dispuesta a venderlas. Traffic tiene el enorme acierto de mostrar la enredada complejidad del narcotráfico de una manera convincente. No es como esas historias en las que unos maleantes mexicanos, o sudamericanos, abusan de la sociedad estadounidense. Por el contrario, Traffic muestra una sociedad en la que hay un mercado cuya demanda hace que valga la pena correr todos los riesgos. El crimen organizado, muy bien organizado, cuenta con participantes, y con víctimas, en ambos lados de la frontera.

Steven Soderbergh, el director de Traffic, al usar el español en todas las escenas que deben estar en español, les ofrece a los espectadores estadounidenses la oportunidad de sumergirse en la historia como no podría lograrse de otra manera. Los diálogos en español, cuyos subtítulos sólo pueden aproximar el significado original, complementan la caracterización de los personajes matizando la intención y el lenguaje corporal. El color y la fotografía son, junto con el lenguaje, elementos cruciales para separar los tres escenarios en los que se desarrolla la película. Usando estos recursos visuales, Soderbergh nos transporta de un ambiente a otro, haciéndonos sentir, de alguna manera, parte de la historia.

A quienes vean en Traffic una película dura, el director les concede un final sentimental. Para mi gusto, demasiado sentimental.

Óscar Chávez estudia el doctorado en Educación Matemática en la Universidad de Missouri.

©2001 Adelante