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TV:
no es la manera de enseñar

Óscar
Chávez
Como
consecuencia de una petición
firmada por más de 5.000 personas
en Columbia, AT&T decidió
ofrecer el canal en español
Telemundo como parte de su paquete
básico. Esto ha sido considerado
como un logro para nuestra comunidad. Como
una de las razones que se han esgrimido en
favor de dicha medida se ha dicho que esto
re- presenta una valiosa ayuda para que
nuestros niños conserven el idioma
español.
Debe
decirse que, tanto en Estados Unidos como
en nuestros países de origen, la
televisión ha sido considerada
más como enemigo que como aliado de
la educación. El exceso de
violencia y el uso indebido del lenguaje
en la televisión han sido algunos
de los motivos de preocupación.
Este año se llevó a cabo la
campaña Una semana sin
televisión, que se
repetirá del 23 al 29 de abril de
2001 (http://www.tvturnoff.org).
Muchas organizaciones apoyan esta
campaña (entre otras,
Childrens Literacy Initiative,
Council for Basic Education, National
Association for the Education of Young
Children). Sin embargo, parecería
que la comunidad hispanohablante busca lo
contrario, que en un canal de
televisión en español
esperamos encontrar un elemento de apoyo a
la preservación de la lengua entre
nuestros pequeños.
Basta
un vistazo a la programación de
Telemundo para convencerse de que esta no
es nuestra mejor opción para educar
a nuestros hijos en el uso de nuestra
lengua y el acercamiento a nuestras
costumbres. La programación de una
tarde típica está formada
por talk-shows, algunos de
ellos en el estilo de Jerry Springer, y
telenovelas. Aquellos tratan temas
que van desde la
discriminación y el abuso
doméstico hasta la violencia, el
embarazo de adolescentes, el alcoholismo y
el adulterio. Éstas na- rran
historias, por ejemplo, en las que se
construye una red irresistible de
pasiones e intrigas en una historia que
refleja el estilo moderno y la
sensibilidad de los latinos
contemporáneos. El fin de
semana, la programación diurna
ofrece películas como
Secuestrada, Federal de
Narcóticos y Juventud
en Drogas y fútbol. Por la
noche, nuestros hijos pueden ver lucha
libre profesional.
Aunque
ofrezca entretenimiento, y representa otra
opción más para los
hispanohablantes, debemos reconocer que
esa programación no es el recurso
más apropiado para que nuestros
hijos cultiven el
español.
¿Qué
opciones tenemos? Los chinos residentes en
Columbia imparten clases de chino a sus
hijos. La Iglesia Bautista Coreana de
Columbia imparte clases los fines de
semana a los niños coreanos. Tal
vez debamos considerar una opción
similar. Podríamos tratar de
convencer a las librerías y las
bibliotecas de la ciudad de que importen
libros para niños en
español.
Sé
que es muy difícil corregir a
nuestros hijos los errores que cometen
cuando hablan español. Sin embargo,
no hay de otra, ser auténticamente
bi- lingüe requiere un enorme
esfuerzo. Y, después de todo, somos
los maestros de español más
a la mano que nuestros hijos tienen. No
los pongamos a ver Ranchero Loco y
Torero o Betty la Fea.
Hablemos en español con ellos,
consigamos buenos libros en
español, enseñémosles
a leer y escribir en
español.
Óscar
Chávez (oc918@mizzou.edu)
estudia el doctorado en Educación
Matemática en la Universidad de
Missouri.
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