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MANA — Insurgentes del amor

por Suan Pineda
reportera de Adelante

Tratando de manar el amor en todos sus sentidos y vericuetos, Maná propone una revolución en su nuevo disco. Con combinación de ritmos e invitados especiales, el cuarteto sacó este 20 de agosto su séptimo disco de estudio, después de cinco años de no grabar temas nuevos.

El esperado disco mantiene el usual formato de Maná: la fusión de música folclórica mexicana y ritmos caribeños en formato rock, y su inagotable voz de reclamo a las injusticias y convencionalismos sociales.

Pero el producto, “Revolución de Amor”, no resulta tan fuerte como la propuesta.

Con “Revolución de Amor”, Maná da la impresión de haberse propuesto a explorar al amor en sus expresiones romántica, fraternal e ideológica. Pero lejos de una sublevación, Maná tiende a unirse a la ola que corroe al tema y pierde el clímax de su propuesta inicial.

Navegando entre ritmos de reggae y calipso, Maná pierde la causa y flota hacia el amor sufrido y las usuales notas de rock. El sonido y la temática no revolucionan ni desafían a sus anteriores producciones, ni a las líricas gastadas de los últimos tiempos.

Apuntando a reforzar el término “amor” y la música, el disco da un primer disparo con la participación especial de Carlos Santana. Con un grito de amor democrático y de igualdad Maná exige “Justicia, Tierra y Libertad”.

“Oye tú mi canto”, reclaman en medio de silbidos de flautas indígenas. “Hermanos y hermanas de otras razas, de otro color, pero de un mismo corazón”.

Maná abraza la causa y filosofía de Pancho Villa y el Subcomandante Marcos, figuras prominentes en el disco, que inspiraron al grupo a hacer un recorrido en el desértico y estéril suelo de las fronteras del pasado y presente de su pueblo. El pasado de una tierra que les perteneció, les fue arrebatada; y, en el presente, se les condena por cruzarla.

En “Pobre Juan”, Maná explora la problemática del cruce de la frontera entre México y los Estados Unidos. Para ello, recurre a los elementos que hicieron éxitos a “El muelle de San Blas” y “Vivir sin aire”: el estilo narrativo y el tono de nostalgia e ironía de “El muelle de San Blas”, y las notas melancólicas del segundo.

Canciones como “Sábanas frías” con Rubén Blades, y “Sin tu cariño”, se quedan estancadas en el insípido derroche del amor sufrido.

Sin embargo, este disco marca otra etapa de compilación para una más de las pautas que tanto se espera de uno de los mejores grupos de rock en español.

Por lo demás, vale la pena escuchar esta nueva producción. Sin revolución ni motines, Maná se hace recordar y no hace mayores retiradas en su estilo musical. Más que nada, rescata del olvido y la indiferencia, el pasado y el presente de la lucha por una tierra justa y libre.

©2002 Adelante