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Sueños
hechos realidad para jóvenes
inmigrante
por
Erin Eggers
reportera
de Adelante
traducido
por Javier Auñón
Inmigrantes
indocumentados en todo el país están
esperando oír lo que el Senado de los
Estados Unidos decidirá sobre el futuro de
sus hijos.
Una vez
que los inmigrantes han cruzado la frontera, se
encuentran en un país que no les dará
número de seguro social ni
ciudadanía. ¿Podrá este mismo
país darle a sus hijos, tan asentados en la
cultura estadounidense como sus compañeros
de clase, la oportunidad de ir a la
universidad?
Según
una ley de Inmigración de 1996, los
estudiantes indocumentados deben pagar por su
educación, la misma cuota que se les aplica
a estudiantes de fuera del estado.
En este
momento el Congreso está decidiendo si esta
política debe o no cambiar. Con la nueva
Acta DREAM, (Desarrollo Ayuda y Educación
para Menores Extranjeros), los estudiantes
indocumentados pueden solicitar una visa.
Éstos deben tener entre 12 y 21 años,
y haber residido en los Estados Unidos por
más de cinco años. Únicamente
estudiantes, que al momento de promulgarse la ley
estuvieran viviendo en los Estados Unidos, pueden
aplicar para el cambio.
Melissa
Lazarin, analista de Política Educacional de
La Raza, respalda el proyecto. Dice que este
beneficio favorece a todos. Los inmigrantes ganan
con el Acta la posibilidad de ir a la universidad,
algo que la mayoría no puede hacer debido a
los elevados costos que pagan los estudiantes
internacionales, o con residencia en un estado
diferente.
Como en
general los inmigrantes provienen de familias con
recursos muy limitados, muchos de ellos ven las
puertas de su educación cerrada
después de la noche de graduación. La
política universitaria se cierra más
aún.
Según
Christian Basi, Coordinador de la Oficina de
Noticias de la Universidad de Missouri, ésta
sólo admite estudiantes que sean ciudadanos
de Estados Unidos, tengan residencia permanente
(Green Card) o una visa válida. Como
en el caso de muchas universidades en los Estados
Unidos, si los estudiantes no poseen la
documentación apropiada, no pueden completar
el proceso de aplicación.
Lazarin
dice que, para el resto de nosotros, el proyecto es
una inversión en la gente que vive
aquí, quienes serán parte del futuro
de nuestro país.
Así
como la educación K-12 es una
inversión, esto también lo es,
dice ella.
Lazarin
enfatiza que el acta DREAM no les está
dando a estos estudiantes nada más que lo
que el resto de los ciudadanos ya
tiene.
Oponentes
al proyecto, como Steven Camarota, Director de
Investigaciones del Centro de Estudios de
Inmigración, está en desacuerdo con
la idea de ayudar a gente que no se encuentra en
condiciones legales aquí.
Camarota
llama al Acta DREAM: el tipo de ley que
permite expresar que realmente no hay seriedad
respecto de las leyes de
inmigración.
Dice
también que, en una nación que
valora el poder de la ley, no deberíamos
promulgar leyes y luego adoptar políticas
que las desestimen.
Esta es
una situación dificil, debido a que los
Estados Unidos no ha impuesto leyes de
inmigración por tanto tiempo, que ahora
tenemos una gran cantidad de inmigrantes viviendo y
criando a sus hijos en este país.
El Acta
DREAM ha sido colocada en el Calendario Legislativo
del Senado bajo Órdenes Generales y
podría ser votada en cualquier momento. En
este momento, dice Lazarin, uno de los
obstáculos más grandes del Acta DREAM
es la presión por resolver otros temas
dentro del Congreso. Los partidarios del proyecto
también esperan encontrar oposición
entre los diputados republicanos.
Por lo
tanto, Lazarin se siente optimista. Dice que el
proyecto comenzó en la Sala Diputados en
mayo de 2001 y continuó avanzando hasta el
11 de septiembre, cuando pasó a segundo
plano. Sin embargo desde aquella fecha, pasó
por el Comité Judicial del Senado, Senate
Judiciary Committee en
inglés.
Haber
pasado esa instancia después del 11 de
septiembre, es un gran adelanto,
dijo.
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