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Cierra
ConAgra
por
Ann Friedman
reportera
de Adelante
MILAN
En una carta en inglés distribuida a
los empleados de ConAgra Frozen Foods el 23
de julio, se anunciaba el cierre de la planta de
deshuese de pollos. Los empleados hispanos de la
planta se enfrentan con incertidumbre a la fecha de
cierre y a sus opciones para el futuro. No se
sabe qué esperar. Las personas se sienten
inseguras, dijo Norma Bolaños, cuyo
marido, Julio, es un pastor en la Iglesia
Metodista. Dijo que aunque los empleados fueron
comunicados que los despidos empezarían el
21 de septiembre, hubo mucha especulación
sobre cuándo cerrará la planta
definitivamente.
No
creo que todavía exista una fecha
exacta, dijo Bob McKeon, portavoz de
ConAgra.
Valentina
Mensa, del Centro
Latino
en Milan, dijo que es difícil precisar el
número exacto de empleados hispanos
afectados por el cierre de la planta, porque la
población es, en general, transitoria. Ella
calculó que hay todavía casi 75
hispanos empleados por ConAgra, pero Bolaños
dijo que ese número solía estar
más cerca de los 180. Muchos obreros se
marcharon cuando se anunció el cierre de la
planta, dijo Bolaños.
Para
muchos empleados hispanos, los despidos significan
que se irán de Milán después
de vivir allí por menos de dos años.
Eldrey Martínez, 19, y su hermano
César, 25, no piensan quedarse una vez que
cierre ConAgra. Martínez dijo que
probablemente regresarán a Texas.
A
Bolaños le preocupa qué va a ocurrir
con la economía local y la comunidad hispana
cuando antiguos empleados de ConAgra, como
Martínez, dejen Milan.
Veo
muchos mensajes que rezan Se
Vende, dijo Bolaños. Todos
los hispanos nos están abandonando
ahora.
Sandra
Rubio, 32, es una empleada de ConAgra que planea
quedarse en Milan después del cierre de la
planta. Rubio oyó que existen oportunidades
de formación para conseguir empleo en una
asamblea de la unión el 30 de
agosto.
Voy
a la escuela, ella dijo. Van a darnos
la oportunidad para conseguir ayuda
financiera.
Rubio
espera con ilusión a la paga extraordinaria
que ha prometido ConAgra a los obreros que se
queden hasta el último día de
producción en la planta. Sin embargo,
entiende que, como la mayoría de los
empleados hispanos, su paga extraordinaria
será más pequeña que las
recibidas por los obreros que han estado en la
planta por diez años o
más.
Rubio
dijo que no piensa transferirse a otra planta de
ConAgra ni solicitar empleo a Premium Standard
Farms, una planta de procesamiento de carne de
cerdo en Milan que tiene 950 empleados. Por el
contrario, quiere estudiar para ser
intérprete de Español-Inglés,
o profesora de Inglés como Segundo
Idioma.
Quiero
trabajar en las escuelas y enseñar a los
estudiantes, dijo Rubio.
Pero la
escuela técnica no es una opción para
todos, dijo Bolaños. Ella calculó que
dos de cada cinco hispanos empleados en ConAgra son
analfabetos y se van a alejar del área
cuando cierre la planta.
Vienen.
Son contratados. Son despedidos y se van,
dijo Bolaños.
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