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Una pareja de película

por Jon Ariztimuño
reportero de Adelante

Su cabeza viste una gorra de marca “Aztec Spirit”. Alex tiene aspecto de buena persona, tranquilo, tal vez algo despistado. Los rasgos de su novia, Christina, la delatan: es chicana, muy guapa. “Estábamos nerviosos. Hablar en público no es lo nuestro. Por eso hacemos cine, porque nos podemos esconder detrás de la cámara”, comenta Alex.

A pesar de esos nervios, no defraudaron a su público. Los directores neoyorquinos de cine Alex Rivera y Christina Ibarra presentaron dos de sus trabajos el pasado 23 de septiembre, en el Ragtag Cinemacafé. Se trataba del “Latino Food and Film”, una de las actividades del Mes de la Herencia Hispana, que ha tenido lugar entre los meses de septiembre y octubre.

Tras la emisión de los dos cortometrajes Las Papas del Papa y My Dirty Laundry, la joven pareja contó algunas de sus experiencias en el mundo profesional e impresiones sobre la situación del cine latino. “Existe una desproporción entre lo que significamos para este país y nuestra presencia en el mundo del cine”, opina Rivera. Los asistentes al acto participaron en un debate sobre aspectos tan distintos como la realización cinematográfica o el choque entre las culturas anglo y latina.

Ciertamente, Rivera e Ibarra (que además de trabajar juntos, son pareja en la vida real), demostraron al público grandes dosis de talento e innovación. A pesar de su juventud, ya han recibido el reconocimiento y el apoyo de importantes instituciones como The New York Foundation for the Arts.

Alex Rivera nació en Nueva York hace 28 años. Su madre es de Nueva Jersey y su padre, peruano. En temas tan complejos como la inmigración o el conflicto entre culturas, este innovador cineasta utiliza la metáfora, la sátira y la crítica humorística para acercarse a los problemas.

Según Rivera, los movimientos migratorios, tanto de multinacionales estadounidenses hacia el sur como de mano de obra sureña a los Estados Unidos, han provocado gran cantidad de situaciones extrañas. El cortometraje que presentó en Columbia es, según él, el resultado de una de estas situaciones. “Las Papas del Papa” tiene como argumento principal la visita del Papa a México en 1995, y el hecho de que muchas empresas intentaron obtener un rendimiento comercial.

El catolicismo también está presente en “My Dirty Laundry”. Christina Ibarra, la autora de este cortometraje, emplea una mezcla de formatos cinematográficos (16 mm, Super 8, y DV) para reflejar el conflicto personal de una adolescente estadouni- dense de origen mexicano. Los dos pilares dramáticos del film son los tradicionales es valores religiosos de su familia y los instintos personales de la doceañera ante la llegada de la pubertad.

Christina Ibarra nació hace 29 años en Juárez-El Paso, Texas. Hija de mexicanos, se define como una directora de cine chicano. “Tradicionalmente, el cine chicano era definido como aquel hecho por, para y sobre chicanos. Ahora, es más difícil mantener esa definición. Es más flexible, cambia cada día, así que depende de nosotros definir qué es”, comenta.

El conflicto entre dos realidades en el que se basa “My Dirty Laundry” es un reflejo de la zona geográfica y el tipo de educación recibido por Ibarra: “Es como estar en dos países al mismo tiempo. Esta especie de esquizofrenia llega también a la religión: por una parte, la cara indígena y, por otra, la colonial. Mi intención con este corto ha sido estimular el diálogo”.

Ambos directores aseguran que son necesarios muchos medios, tanto personales como económicos, para la producción de cine. “Los latinos somos una comunidad sin recursos, por eso hemos entrado primero en el cine independiente. Pero este tipo de cine —matiza Rivera— es muy importante para la cultura de este país. El cine independiente es una parte de la democracia de las ideas”.

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