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Portando una tradición — Hombres sostienen a hombros las figuras sagradas en las calles de Popayán durante la Semana Santa. Abajo, imágenes sagradas se mezclan con lo inesperado en las procesiones de Popayán. (Fotos de Seth Wenig/Adelante)

El rito y la magia: Semana Santa en Popayán

por Mauricio Hurtado
colaborador de
Adelante

En sólo dos lugares en la tierra se celebra la Semana Santa con tan majestuosa pompa, recogimiento y respeto. Sevilla, en España, y Popayán, en Colombia, tienen esa distinción. Popayán, una de las ciudades más acogedoras de Sudamérica, llamada “La Ciudad Ilustre de Colombia,” es un lugar donde la gente habla en verso y el amor se canta en las “serenatas” musicales ofrecidas al pie de la ventana de la novia a la medianoche.

En medio de este romanticismo propio de nuestra heredad española, salpicado con las rimas poéticas entrelazadas con los sonidos del tiple colombiano (guitarra de diez cuerdas), siguiendo ráudamente el liderazgo de la bandola y secundado por la guitarra, se destaca con grandeza el espíritu cristiano de la gente.

Durante más de 464 años, la pasión y muerte de Cristo han sido ininterrumpidamente representadas durante las noches del martes, miércoles, jueves y viernes santos, con procesiones recorriendo las calles principales de la ciudad. A lado y lado de las calles, la multitud observa el paso de las imágenes transferidas de generación a generación, engalanadas con túnicas tejidas en oro de 18 kilates colocadas sobre andas de maderas preciosas. Ellas son transportadas rítmicamente sobre los hombros de “cargueros” uniformados, quienes sienten su labor como un tributo a Dios y como un homenaje a la sociedad a la que pertenecen.

La mujer payanesa luce su belleza, altivez y señorío, desfilando con el incienso que perfuma el aire religioso de la ceremonia en desarrollo. Ellas son las saumadoras. Los alumbrantes forman ríos humanos a lado y lado de la calle, paralelos a la procesión. El silencio es profundo y cortado sólo por la música y voces de las orquestas y los coros de música sacra siguiendo la procesión.

Al esplendor de las procesiones se suma la grandiosa experiencia de escuchar fabulosos conciertos al aire libre y en otros selectos auditorios, ofrecidos por los más famosos solistas, grupos, orquestas, bandas y coros de todo el mundo, quienes participan en el Festival Mundial de Música Religiosa. La ciudad abre las puertas de sus museos centenarios de arte religioso, historia y ciencia natural a la admiración pública.

¿Y qué decir de la comida típica payanesa? Los famosos tamales payaneses condimentados con ají de maní, envueltos y cocidos en hoja de plátano; las empanadas de pipián; el champús de las monjas de Belén; la chicha de maíz, la mazamorra de maíz y de mejicano; el manjarblanco de leche, el dulce de brevas, las rosquillas de Navidad, las ojaldras y los buñuelos; y, en fin, todo ese arreglo de delicias servidas con la natural cortesía y tibieza de esa hermosa gente hacen de Popayán, Colombia, el lugar donde sus necesidades espirituales encontrarán el solaz que todos anhelamos.

Visitantes de todo el mundo confluyen a Popayán durante la Semana Santa. Únase a los cientos de miles de apreciativos invitados y gozará de una de las más grandes experiencias de su vida.

Mauricio Hurtado es un auditor para el Departamento de Servicios Sociales de Missouri. Vive en Columbia y es originario de Popayán, Colombia. Sirve como miembro de la Directiva de Adelante, Inc.

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