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Crisis en el Perú: ¿Se acabo "el Chinito"?

Edda Berti

El Perú enfrenta hoy la más grave crisis en su historia. El ya ahora famoso video donde el Asesor Vladimiros Montesinos soborna al congresista, entregándole quince mil dólares para que se pase al partido del gobierno, demuestra que hay la corrupción alcanza un nivel increíble. Hasta el Presidente Alberto Fujimori reconoce hoy, a pocos meses de las elecciones pasadas donde dijo repetidamente que la situación del Perú era boyante y ejemplar. Tal es así, que dos días después el propio Fujimori decide acortar su periodo a un año y convocar a nuevas elecciones. Ofrece también desactivar el Sistema de Inteligencia Nacional, cosa que no ha podido hasta la fecha.

La crisis, o las crisis, se vinieron incubando desde 1996 cuando el gobierno de Fujimori comenzó a violar la constitución por forzar el Congreso permitir la inconstitucional re-reelección, y a montar una maquinaria para el fraude electoral que después todo el mundo pudo conocer. En este tinglado el Servicio de Inteligencia Nacional pasó a dirigir todo con el respaldo de las Fuerzas Armadas. En ese lapso se quebraron otras instituciones del gobierno: el Poder Legislativo sometido no legislaba ni menos fiscalizaba; el Poder Judicial, totalmente sometido, obedecía instrucciones directas del Asesor Montesinos; instituciones de aduanas, impuestos, entre otras, utilizadas para la amenaza y chantaje a empresas y ciudadanos; y, se gastaron fondos del estado en una campaña larga y sucia.

Las elecciones de este año fueron tan fraudulentas que el gobierno tuvo que aceptar que no había ganado en la primera vuelta. La presión internacional hizo necesaria una segunda vuelta; aun así la Organización de Estados Americanos (OEA) y los Estados Unidos de América se negaron a supervisar porque dijeron que no se daban las condiciones para elecciones libres, limpias y transparentes. Así salió "reelegido" Fujimori, y en el Congreso solo logró una minoría. Pero, con chantajes y soborno se reclutó doce de los 120 congresistas para tener una mayoría ilegal. La destrucción de las otras instituciones del país fue completa y alcanzó a los partidos políticos. Hoy el gobierno y la oposición están divididos, como lo estaba sociedad civil en general. Las Fuerzas Armadas están corrompidas. La OEA está jugando un papel decisivo para la recuperación de la democracia y de las instituciones políticas. Lo mismo las presiones de USA, la Unión Europea y hasta el Japón. Fujimori estuvo en Washington y Nueva York para pedir recursos económicos por la situación de quiebra económica del Estado y la recesión. La crisis moral es la base de toda esta situación. No existe precedente en la historia peruana de una corrupción endémica como la actual.. La mentira, el engaño, el robo de los recursos públicos, y hasta el asesinato y la tortura pasan como actos normales.

Es pues largo y difícil el camino de la reconstrucción del Perú, y requiere de la colaboración de todos. Lo que no sabemos es si la clase política, o lo que queda de ella, sea capaz de pensar en los intereses del país y no en las ambiciones personales. Esto ocurre, además, en todas las instituciones, civiles y militares, hasta en los clubes deportivos. Nadie ha ocasionado tanto daño. Los nombres de Fujimori y de Montesinos quedaran grabados en la historia del Perú por el gran mal que le han hecho al país. Su reconocimiento y la conciencia colectiva, sin ningún falso sentido patriotero, será la única forma de una sana recuperación. Ello no es imposible sino muy difícil. Y en ello están embarcados muchos peruanos de buena voluntad y firme decisión.