Elecciones
en Perú:
La sorpresa de las urnas

Nicolás
Maldonado
LAS ELECCIONES DEL
último 8 de abril que se
definirían recién a principios de
junio en una segunda vuelta entre los candidatos
Alejandro Toledo y Alan García fueron
para el pueblo peruano un profundo respiro
democrático tras los comicios fraudulentos
del año pasado y la huida al Japón
del ex presidente Alberto Fujimori.
Y
probablemente pasen a la historia caracterizadas
por la acelerada descomposición del sistema
de corrupción edificado por el fujimorismo.
Así como también por los esfuerzos
del gobierno provisional de Valentín
Paniagua por garantizar la transparencia de las
elecciones en medio de la profunda crisis
institucional en la que dejaron al país los
diez años del régimen de Alberto
Fujimori.
Pero por
sobre todo, van a ser recordadas por la sorpresa
que le dieron los votantes a la clase
política de Perú. Una vez más,
los acontecimientos parecen demostrar que el valor
de las encuestas es muy relativo cuando existe un
electorado volátil como lo es el del pueblo
peruano. Y es que pese a que todos los sondeos
indicaban hasta último momento que los dos
candidatos a la segunda vuelta iban a ser Alejandro
Toledo, del partido Perú Posible, y Lourdes
Nano Flores, de Unidad Nacional, esta última
perdió su oportunidad al ser superada por
Alan García de APRA.
Sobre un
total de poco más de 10 millones de votos,
Alejandro Toledo obtuvo el 36,53 %; Alan
García, el 25,78 %, y Lourdes Nano Flores,
el 24,26 %. De esta forma, García sigue
intentando lo que muchos consideraron imposible
cuando hace once años terminó su
mandato en medio de escándalos de
corrupción dejando al país en un caos
hiperinflacionario. Y a Flores, una congresista de
centroderecha con una carrera impecable, se le
escapó el sueño de convertirse en la
primera mujer presidente del
Perú.
Quien
sepa interpretar bien esta sorpresa electoral es
probable que tenga el nombre del que será el
próximo presidente del Perú el 28 de
julio. Por lo pronto, Toledo se apresura a aprender
la lección de Lourdes Nano frente a un Alan
García que sigue creciendo en las
intenciones de voto del pueblo peruano.
¿Pero
qué fue exactamente lo que sucedió?
¿Qué hizo que un pueblo que reclama un
gobierno honesto y eficiente, capaz de garantizarle
un punto sin retorno a épocas de desastre
político, haya subordinado la razón a
su emoción?
Bueno,
quizás la primera explicación haya
que buscarla en el hecho de que tanto Toledo como
Flores subestimaron a García. Convencidos de
que iban a ser ellos dos los que disputarían
la segunda vuelta, mantuvieron durante la
campaña un fuego cruzado de acusaciones y
dejaron en paz al tercer candidato. En
ningún momento hablaron de su pasado
escandaloso ni le recordaron a los votantes la
ineficiencia de García como presidente. Y lo
más reprochable es que ambos omitieron esos
detalles con la esperanza de pactar una alianza con
García y sumar sus votos para la segunda
vuelta.
Por otra
parte, tanto Flores Nano como Alejandro Toledo
propusieron desde el principio de sus
campañas cierta continuidad con la
economía del fujimorato; esto es, más
neoliberalismo, privatizaciones y economía
de mercado, sólo que con mayor sensibilidad
social. Mientras que en este aspecto,
García, quien se comporta como alguien que
tiene poco que perder, se colocó un paso a
la izquierda de ellos con promesas dulces para los
sectores populares que vienen experimentando un
aumento en el deterioro de sus condiciones de
vida.
¿Podrá
García seguir convenciendo a los votantes de
que es capaz de poner cierto contenido de verdad a
sus promesas? ¿Conseguirá Toledo llegar
a los sectores populares con su prédica
basada en la economía de mercado? La
respuesta sólo la tiene el pueblo
peruano.
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Los
candidatos
Alejandro
Toledo (Perú Posible): un
economista formado en la Universidad de
San Francisco USA, experto en temas de
desarrollo con una extensa trayectoria en
organismos internacionales
(ONU,
Banco Mundial, BID), que es considerado
por la opinión pública como
el hombre que enfrentó a Fujimori
hasta las últimas consecuencias, y
por lo tanto uno de los principales
artífices de la democracia
recuperada.
Alan
García (APRA): ex presidente
recientemente retornado al país con
cierto predicamento intacto entre los
sectores populares, favorecido por sus
dotes de orador y condenado tanto por
sospechas de corrupción nunca
aclaradas como por el caos
hiperinflacionario en el que sumió
a Perú en las postrimerías
de su mandato (1985/90).
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