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De
mujer a mujer
Dos
entusiastas integrantes del programa Puertas a la
salud apoyan y reconfortan a las mujeres
embarazadas ante las complicaciones del
parto
por
Rebecca Rivas
reportera
de Adelante
Hace un
año, la enfermera puso un frió y
húmedo metal en el vientre de Erica
García de Hernández para un examen de
ultrasónido. Ella estaba en el
séptimo mes de gestación. Fue una
prueba de rutina. Su esposo e hija se sentaron
junto a ella en la habitación del Centro de
Salud Familiar, esperando ver una bella vida
pateando en la pantalla. Pero algo estaba mal, el
bebé no se movía. En el monitor, todo
lo que pudieron ver fue a un bebé
varón completamente formado flotando sin
vida en la placenta. Ellos le dijeron a Erica que
estaba muerto. Había fallecido hace tres
semanas.
Las
lágrimas descendieron sobre sus mejillas
morenas. Ella tuvo que llamar a Gladys
Muñante de Rivera, su traductora de
español, asistente de salud y amiga. Gladys
sabría que hacer. Durante el mes pasado,
había escuchado sobre el miedo de una madre
mexicana que no tenía familia en los Estados
Unidos, excepto su esposo, José Luis y su
hija, Eugenia.
Cuando
Gladys llegó a su casa y escuchó en
la contestadora de teléfono en mensaje
lloroso de Erica, se petrificó. No
sabía qué hacer. Tenía que
pensar. ¿Qué tendría que hacer
si estuviera en su lugar?, se preguntó.
Le dije que estuviera sola con su esposo e
hija por una hora, antes de ir al
hospital.
Tomó
24 dolorosas horas extraer al bebé muerto.
El médico introdujo la mano en su cuerpo
para romper la fuente, pero ella no lloró,
recuerda Gladys. Ella fue muy
fuerte.
Los
doctores le dijeron que sostuviera al bebé
de siete meses para que le dijera adiós,
pero Erica no lo pudo hacer. Ella le pidió a
Gladys, quien estaba a su lado en la sala de partos
que sostuviera al bebé.
Gladys
acarició tiernamente la cabeza del
pequeño. Los ojos del bebé estaban
cerrados como si estuviera durmiendo.
Nunca
olvidaré sus pequeños dedos de las
manos y de los pies, dice Gladys.
Él era un bebé un
bebé totalmente formado.
Ella
sólo llevaba un mes trabajando con
Puertas
de la Salud,
un programa de extensión del departamento de
salud de Boone County que ayuda a mujeres
hispanohablantes embarazadas.
Sharon
Lee, coordinadora del programa, Silvia Garza y
Gladys, las dos ayudantes, estaban ya atareadas con
el programa Puertas a la Salud. Sharon, una
enfermera registrada en el departamento de salud de
Columbia, comenzó el proyecto en agosto del
2000 después de haber visto un creciente
número de mujeres inmigrantes en el
departamento. La mayoría de ellas sin
conocimientos sobre los servicios de salud, tales
como Medicaid. Sharon se percató de que ella
no podría acercarse a la comunidad sin ser
hispano hablante, así que incorporó a
Gladys, una peruana estudiante de maestría
en Ciencias Animales y a Silvia, mexicana muy
activa en la iglesia católica.
Como
miembros del programa, Gladys y Silvia visitan a
las mujeres en sus hogares, vigilándolas
durante los nueve meses del embarazo y hasta un
año después del nacimiento. Desde
ultrasonidos a pagos de Medicaid, Silvia y Gladys
sirven de guías dentro de un sistema
médico extranjero.
Luego del
parto, Erica pasó una semana en la Unidad de
Cuidados Intensivos. El parto fue pagado por
Medicaid, pero el tratamiento posterior no lo fue.
A diferencia de otras mujeres en EE.UU., las
mujeres inmigrantes no reciben el servicio de
Medicaid después del parto.
Gladys
trabajó por meses para que Erica obtuviera
Medicaid por gastos de emergencia después
del parto. Sin esta asistencia, Erica hubiera
quedado con una cuenta hospitalaria de
$130,000.
Mirando
hacia aquel pasado, Erica no sabe que hubiera hecho
sin la ayuda de Gladys. Ahora, un año
después, Erica y José esperan el
nacimiento de un nuevo bebé. El
último ultrasonido mostró un
bebé varón saludable.
Erica ha
pasado por trances que ninguna mujer debe atravesar
sola. Cada día que ella estaba en la unidad
de cuidados intensivos, Gladys rezaba a su
lado.
Ella
quizás no lo recuerde, pero también
rezaba conmigo, recuerda Gladys, quien tiene
una relación especial con cada una de sus
siete mujeres. Al principio, Silvia y
Gladys compartían la tarea de entrar en la
comunidad latina para buscar mujeres necesitadas y
ayudarlas. Hasta la fecha, 18 mujeres latinas han
participado en el programa del primer
año.
Ahora el
programa atraviesa por una transición. Ambas
de las dos trabajadoras pioneras se van de
Columbia. Aunque Sharon encontró a una mujer
para sustituir a Silvia la madre de Gladys,
Silvia Paz ella aún busca a otra
trabajadora que pueda sustituir a Gladys. Mientras
tanto las mujeres de Gladys se
preguntan quién será la nueva
encargada de visitar sus hogares. Quizás no
sea la misma peruana entusiasta, pero Sharon ha
establecido requisitos: debe ser una persona fuerte
que pueda afrontar cualquier dificultad, que pueda
amar a cada niño como al suyo propio, una
persona simpre lista para cualquier
situación.
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Más
información
Para
conocer más sobre el programa,
puede llamar al (573) 874-7361 o visitar
la
página web.
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