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En
busca de un nuevo hogar
por
Sonia Valero
reportera
de Adelante
Ya se han
instalado en Columbia, en su propia casa. En estos
últimos días están sintiendo
que renacen. Después de haber sido acogidos
por una colaboradora del Centro
Latino
durante un mes, el salvadoreño Daniel
Córdova emprende una nueva etapa de su vida
aquí, en Missouri con su familia.
El clima
desagradable de Buffalo, Nueva York, hizo que
él y su mujer, Micaela Esparza, decidieran
buscar un sitio mejor donde criar a sus cinco
hijos: Abraham, 9, Saraí, 8,
Benjamín, 7, Daniel, que se hace llamar
Junior, 5, y Abigaíl,
3.
Cogieron
un mapa y casi al azar señalaron Kansas
City. Parecía una buena ciudad donde
asentarse. Al menos, el clima parecía
encajar con el concepto de temperaturas
agradables.
Entonces,
emprendieron su particular cruzada. Empacaron las
prendas necesarias y se encaminaron a su
ciudad de la esperanza. Pero el destino hizo
que su coche se estropeara en Columbia. Una mujer
se interesó por la avería y les puso
en contacto con el Centro Latino. Una de las
colaboradoras de la organización los
acogió en su casa hasta que su coche se
arreglara. Por un mes , buscaron una casa para
rentar, pero ningún propietario les quiso
alquilar por los cinco niños.
Durante
esos días, mucha gente se interesó
por ellos y les aconsejaron permanecer en Columbia
debido a las comodidades y centros educativos de la
ciudad. Esta es una ciudad pequeña y
tranquila que cuenta con excelentes centros
educativos, les repetían sin
cesar.
Finalmente,
la familia Córdova accedió a
quedarse. De tal modo, que a los pocos días,
Daniel regresó a Buffalo para recoger todas
sus pertenencias en aquella casa; pero no
halló nada, sino destrozos y miseria.
Alguien les había robado todos sus bienes y
lo que no había podido llevarse, lo
había destruido. Este fue un duro golpe para
la familia Córdova ya que era cuanto
habían ahorrado a lo largo de los nueve
años que habían vivido en Buffalo. Se
trataba de todo tipo de electrodomésticos;
la mayoría destinados a hacer la vida de sus
hijos más cómoda. En esos aparatos
estaba invertido todo el dinero que habían
ganado a lo largo de su estancia en Buffalo. Y sin
embargo, Daniel no buscó culpables ni siento
odio por aquellos que le estaban robando su sudor y
esfuerzo a lo largo de tantos
años.
Con el
alma hecha pedazos y con las manos vacías,
el padre de familia regresó a Missouri. Su
mujer y sus niños sufrieron mucho, pero
tuvieron el coraje de volver a empezar. Es
terrible ver a tus hijos sufrir, pero lo es
todavía más cuando intentan
consolarte.
A pesar
de todos los pesares, los Córdova han hecho
de tripas, corazón y están llenos de
fuerza para seguir hacia adelante. Daniel ha
conseguido trabajo y se siente feliz de estar
aquí. Dice que es un buen lugar para vivir
con su familia y para que en un futuro sus hijitos,
como él los llama, puedan
estudiar.
Y la
comunidad de Columbia, por su parte, ha echado una
mano amiga a su propio estilo. Alfredo
Jiménez del grupo musical Del Alma
recogió casi $100 de las audiencias de dos
conciertos para fondos de emergencia. Y otros
amigos, escuchando de lo que había pasado,
buscaron entre sus pertenencias lo que no
necesitaban. El mismo fin de semana que se
mudó a su nuevo hogar, la familia ya
había conseguido las cosas básicas
para la casa: camas, sofás, mesas,
electrodomésticos, hasta una computadora
para los niños. Aun asi, cierto es que
cuentan con lo justo y lo necesario para
vivir.
Micaela
se quedó asombrada por la generosidad de sus
nuevos amigos. Estamos muy agradecidos a toda
la comunidad, dijo. De parte de toda la
familia, quiero decir muchas gracias, y que Dios
les bendiga.
Si
desean colaborar con los Córdova pueden
escribir a la Editora: tracybarnett@earthlink.net
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