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Pobreza
persistente es uno de los efectos que prevalescen
bajo economías neoliberales. Marta Santiago
de Los Tejocotes, México, es una de muchos
que viven sin mucha esperanza. (Foto: Gregory
Bull/AP)
Neoliberalismo:
Legado de pobreza
Karina
Galve-Peritore
EN LOS ULTIMOS
números de Adelante, algunos articulistas
han señalado los efectos negativos del
neo-liberalismo en determinadas economías.
Pero la cuestión es, ¿Qué es el
neo-liberalismo?
El
neo-liberalismo es una política
económica empleada en países desa-
rrollados en los cuales existe una infraestructura
para el desarrollo, la cual coexiste con recursos y
tecnología avanzada. Esta política
fue aplicada en muchos países en vías
de desarrollo y sub-desarrollados como respuesta a
la crisis económica que esos países
han experimentado en las dos últimas
décadas. En varios países
latinoamericanos, el ajuste neo-liberal fue
impuesto por el Fondo Monetario Internacional, el
Banco Mundial y el Banco Interamericano de
Desarrollo como una condición para
renegociar sus deudas externas y poder obtener
más préstamos. Desde una
orientación hacia el interior (industrias en
estado infantil), los países han
evolucionado hacia un desarrollo hacia el exterior
y hacia una integración hemisférica.
América Latina ha sido orientada a
desarrollar industrias exportadoras y a atraer
inversiones extranjeras para financiar ese
desarrollo.
Esta
política enfatiza la promoción de
exportaciones, la apertura de la economía y
del mercado, y la liberalización del
comercio. Su meta es el libre movimiento de
capital, mercancías y servicios. Desde luego
el mercado laboral humano no es un producto libre
en el mercado, así los Estados deben
reprimir a los sindicatos obreros para reducir los
costos de producción y permanecer atractivos
para el capital transnacional. Las corporaciones
transnacionales están estableciendo plantas
de producción de bajo costo en países
sub-desarrollados y en vías de desarrollo,
las cuales suplen de bienes a sus plantas en los
Estados Unidos.
Para
promover las exportaciones y atraer inversiones
extranjeras, los países dreviewúan
sus monedas, ofrecen mano de obra barata, y
permiten el uso de recursos naturales sin
regulaciones ambientales. Tales políticas
atraen capital extranjero, pero desafortunadamente
una gran parte de ese capital se invierte en la
especulación financiera en la bolsa de
valores y en bienes raíces, y en la compra
de empresas nacionales.
Una
reforma del sector público es esencial para
garantizar el funcionamiento de la política
neo-liberal. La reducción del tamaño
del gobierno y de sus funciones, el despido de
miles de burócratas, la reducción del
gasto público y los beneficios sociales, se
supone que producirá el desarrollo de un
estado tecnocrático eficiente. Sin embargo,
ese estado es impotente frente a las corporaciones
transnacionales y a los bancos, cualquiera de los
cuales tiene más capital que la
mayoría de las naciones latinoamericanas.
Los recortes del gasto social pueden resultar
desastrosos, ya que no hay un sistema de
protección y hay altos niveles de desempleo
y subempleo. La privatización de
pequeñas parcelas de cultivo en manos de
campesinos significa venderlas al capital
foráneo, y a menudo resulta en
quitárselas a las comunidades
indígenas. En regiones donde han habido
reformas de mercado, los campesinos a veces
recurren a la producción de drogas para
sobrevivir.
Los
desempleados se incorporan a la economía
informal, la cual representa casi la mitad de la
economía de las naciones latinoamericanas.
Desde luego, esta economía no está
regulada, no paga impuestos, lo cual disminuye los
ingresos del estado, y generalmente cae en manos de
pandillas criminales.
El
neo-liberalismo desnacionaliza al privatizar bienes
y servicios, al vender antiguas empresas nacionales
a un pequeño grupo de inversionistas. Como
resultado, la riqueza en esos países se ha
concentrado más y la brecha entre ricos y
pobres se ha incrementado. Mercados sin controles,
y una economía criminalizada, tienen altos
costos sociales y ecológicos. Mientras los
países de América Latina nunca
terminan de pagar la deuda, pagan un alto costo
social y pierden parte de su patrimonio nacional y
recursos naturales, los extranjeros y la elite
local rica se benefician.
El
neo-liberalismo es un buen ejemplo de una
teoría económica abstracta, la cual
no funciona en las complejas sociedades de
América Latina. El crecimiento
económico en un corto plazo trae como
resultado una larga ruptura social, la
criminalización de la economía y
sociedad, y el desastre
ecológico.
Karina
Galve-Peritore ha hecho investigaciones de campo en
México, Brasil, Nueva Zelanda y Estados
Unidos, y ha enseñado sobre temas
políticos, sociales y económicos en
México, Estados Unidos y Nueva
Zelanda.
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