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Brasilia,
Brazil
por
Hamilton
Ribeiro
Columbia
Mi
ciudad disfruta mucho del canto. Brasilia
es una ciudad de dos millones de personas
con más de 200 coros. Nosotros
tenemos coros de las empresas (Sí,
las empresas permiten a sus empleados
algunas horas libres a la semana para
practicar música en el coro,
especialmente para Navidad).
También
tenemos coros de la universidad, coros
independientes, coros de las iglesias.
Para Navidad, nosotros tenemos un gran
coro con mas de 300 personas.
Recuerdo
que hace algunos años llegamos a
tener hasta 500 cantantes en el coro. El
coro es conocido con el nombre de
"Serenata de Navidad. Estas personas
se reúnen para las celebraciones de
Navidad y lo conforman estudiantes
principalmente pero también todas
las personas que deseen cantar por la
ciudad.
Así,
estos grupos van recorriendo la ciudad
llevando velas y pequeñas campanas.
Los coristas toman posición en las
cuadras donde se acostumbra a dar las
serenatas de Navidad, tocan sus campanas y
empiezan los cantos brasileros y
también internacionales alusivos a
la fecha. Casi siempre los coros comienzan
a cantar a las 7 p.m. y dura hasta las 2
a.m.. Los coros recorren las calles de
Brasilia por 10 días. Si tienes
suerte ellos cantaran abajo de tu ventana.
¡Esto es maravilloso!
Yo
creo que tal vez otras personas
dirán lo mismo de sus ciudades pero
para nosotros Brasilia es la capital
brasilera de la celebración
navideña. Brasilia también
tiene una espectacular decoración
para la Navidad. Para mayor
información visite el Web site de
nuestra ciudad. http://www.geocities.com/CapitolHill/3836/bsb2.html.
Chile
por
Consuelo
Maturana
St. Louis
Cuando
las fiestas de Navidad y Año Nuevo
ocurren durante el verano, como es el caso
en el hemisferio sur, el clima se presta
para celebraciones más animadas y
entretenidas que durante el tiempo helado
y ventoso de estas latitudes. Menos ropa y
calefacción, más luz y sol.
Mi experiencia en Chile no era peculiar,
sino semejante a la de mis amigas, en
aquel lejano país.
Hablemos
del Año Nuevo: Toda mi familia
materna, compuesta de los abuelos -- que
vivieron hasta los 86 y 100 -- seis hijos
y unos 25 nietos, más las
respectivas parejas y "allegados") se
reunía -- excepto los infaltables
gitanos, como yo ahora -- la
víspera de Año Nuevo, en la
gran casa de los abuelos para una cena
tardía. Ciertamente que nadie
aportaba nada en aquellas reuniones,
aquello del "pot luck" no es parte de la
costumbre, al menos de aquella en que me
crié. Lo cierto es que este tipo de
fiestas se daban varias veces al
año: por lo menos para celebrar
Navidad, Año Nuevo,
cumpleaños del tata y de la yita, y
su aniversario de matrimonio -- de los
cuales hubo 68.
Llegada
la noche del 31 de diciembre,
llegábamos todos, cual
gotera hasta que tipo 11 de la
noche nos sentábamos a una gran
mesa y nos servían pavo, con
ensalada de apio, palta y nueves.
Después de los postres y
café, a medianoche, cada uno
abrazaba a cada cual, brindábamos
con champagne, y pedíamos 3 deseos
para el año nuevo. Alrededor de la
una de la mañana, todos los
comensales estaban libres para quedarse o
salir a celebrar como les pareciera y con
quienes quisieran. Los jóvenes nos
reuníamos, en casa de alguien, para
bailar la noche entera. Al amanecer, en
lugar de irse a casa a dormir, la
mayoría partía o a la playa
o a la piscina.
El
trago era siempre moderado, las calles
estaban llenas de gente esa noche entera.
Alguna gente celebraba con cena bailable
en algún hotel.
En
las semanas alrededor de Navidad y
Año Nuevo -- que coinciden con el
fin del año escolar y el principio
de la temporada veraniega -- la gente se
visita incluso con más frecuencia
de lo ordinario, en forma inesperada
(se dejan caer donde fulano).
A todas partes donde uno vaya, lo reciben
con una "cola de mono" (trago
navideño chileno, hecho de leche,
café, azúcar, especies y
aguardiente -- licor parecido al whisky,
hecho de uvas) acompañado de "pan
de pascua" (una especie de queque de
frutas confitadas).
Disfruten
de las fiestas. Yo me voy a pasarlas al
veranito chileno!
El
Paso, Texas
por
Rebecca
Rivas
escritora de Adelante
Recuerdo
vestir un largo mantón azul
alrededor de mi cabeza y que cubría
mis mejillas congeladas. Debajo
vestía un traje blanco, el cual
escondía mis pantalones abultados.
Tenía nueve años y estaba
muy contenta por haber sido escogida para
representar a María en la posada de
la iglesia.
Una
posada es una bella tradición
mexicana la cual siempre trae gratos
recuerdos de mi niñez. Es una
temporada en la cual los vecinos,
familiares y amigos se reúnen para
dramatizar la historia de María y
José en busca de albergue en
Belén la noche del nacimiento de
Jesús. En cierto manera se parece
un poco a los cánticos de Navidad
en Estados Unidos porque la comunidad va
de casa en casa cantando y llevando velas.
Pero en vez de cantar Santa Claus o
Rudolph, cantábamos, En el
nombre del cielo, os pido posada. El
niño que hacía de
Jesús llevaba un poncho
auténtico color marrón y un
bastón de madera.
Algo
se apoderaba de nosotros al escuchar las
voces unificadas de 40 ó 50
personas mientras José y yo
estábamos en la puerta pidiendo
albergue. Para mí el acto
simbolizó la fortaleza de una
comunidad unida ante la adversidad. Luego
de ser rechazados en cinco o seis hogares,
la audiencia regresaba a la iglesia y por
última vez pedía albergue.
Entonces, María y José eran
aceptados y todos eran invitados a entrar
para consumir comidas deliciosas y
chocolate caliente.
Aunque
el evento era por la noche, siempre tomaba
todo el día. Mis padres se
esclavizaban todo el día en la
cocina preparando gorditas y tamales para
la celebración final. Todos los
participantes la pasaban muy bien. La
tradición está basada en un
simbolismo precioso. Me sentí tan
honrada de representar a María
porque ella fue el gran regalo de la
Inmaculada Concepción al traer paz
a la Tierra. La posada no sólo le
recuerda a la comunidad la jornada tan
difícil de María y
José, sino también que Dios
nos da todos sus regalos para difundir Su
amor.
El
Salvador
por
Alex Magaña, 10 años de
edad
Marshall, Mo.
Celebrando su primera Navidad en los
EEUU
Allá
para la Navidad, Allá en El
Salvador: Yo tiraba cohetillos y
chifladores. Comíamos pato y pollo
y después de comer,
tirábamos la pólvora,
tirábamos cohetillos y chifladores,
y prendimos volcanes y fulminantes y
morteros que valen un colón.
Más, más, más grande,
eran muy grandes. Tenían como
veinte pulgadas de altura. Me daban
regalos mi abuela y mis tías y mi
madrina Dora.
Feliz
Navidad.
Panama
Humberto
y Mady Miranda Álverez y sus
niños, celebrando el Año
Nuevo al estilo tropical.
por
Mady Miranda Álvarez
En
Panamá esta es una época
mágica. Los niños, quienes
son los protagonistas de la Navidad,
están por salir de la escuela y
disfrutar de sus vacaciones de
verano (así le llamamos
a la estación seca, cuando deja de
llover un poco).
Después
del 8 de diciembre, que es nuestro
Día de la Madre, todo el mundo
comienza a arreglar su casa con adornos
navideños. Lo que con mas esmero
arregla cada familia es el Nacimiento, ya
que representa la presencia del
Niño Dios en nuestros hogares y en
nuestros corazones. En algunas casas se
pueden encontrar Nacimientos
espectaculares, con fuentes de agua
corriente y hermosas escenas.
Suaves
brisas empiezan a llenar el ambiente con
un aroma que solo puedo decir que es de
Navidad. Empezamos a pensar en hacer
barbacoas al aire libre y en reunirnos con
la gente que queremos. Las abuelitas y las
mamás comienzan a pensar en el
menú para la cena de Navidad y
año nuevo. Todos soñamos con
los deliciosos platillos: tamalitos con
puerco o pollo, puerco asado, arroz con
frijoles de palo, plátanos en
tentación, sancocho, ensalada de
papas con pollo, jamón, gallina
entomatada, ceviche de pescado o
camarones..... se me hace agua la boca con
solo pensarlo.
En
mi ciudad, David, se cierra la calle
principal desde el 20 hasta el 25 de
diciembre. Así pues, podemos
caminar a nuestro antojo, encontrarnos con
nuestros amigos, comprar regalitos y dejar
que nuestros hijos paseen por el parque,
en el que ponen juegos mecánicos
para los niños. Y el mismo 24 de
diciembre, después de caminar por
ahí, vamos a Misa de Gallo en la
iglesia que está frente al parque.
Después de misa, vamos a casa de
los abuelitos a cenar con toda la familia.
Luego,
llegamos a la casa y, ¡oh sorpresa!.
Encontramos los regalos que dejó el
Niño Dios debajo del árbol.
Al día siguiente, después de
dormir hasta tarde, vamos a visitar de
nuevo o nos visitan a nosotros, para ver
los regalos y jugar con los juguetes de
nuestros hijos y sobrinos.
Y
lo mejor de todo: el año nuevo en
la playa con toda la familia.
Kilómetros y kilómetros de
arena plateada, solo para nosotros, con el
Caribe o el Pacifico a la
disposición según el humor
que tengas, y el sol acariciándote
la piel, hasta que la abuelita te
regaña y te dice que te cubras un
poco hasta que baje el sol,
mhijita, que le va a dar
insolación.
Finalmente,
después de un fabuloso día,
regresamos a casa cansadísimos,
pero con las baterías recargadas
para comenzar el nuevo año. Y
además no tendremos que cocinar por
algunos días, porque hay suficiente
de lo que quedó de todos esos
días de fiesta.
Peru
por
Edda
Berti
escritora de Adelante
Los
mejores recuerdos en mi memoria son los de
Navidad y las preparaciones para recibir
esa celebración. Recuerdo como si
fuera hoy aquellas largas horas de trabajo
entusiasta y creativo que poníamos
para arreglar la casa con motivos
navideños, armar el nacimiento y el
arbolito, pero la mejor parte era la
celebración del 24 de diciembre con
los niños pobres del "cerrito del
estanque," una de las tantas zonas pobres
al norte de Lima.
Mi
abuela Margarita Eusebia pensaba que un
maravilloso momento es una fuente
inagotable de energías, para
enfrentar los momentos difíciles.
Así que ella preparaba ese
maravilloso momento para los niños
pobres del cerrito del estanque.
Nosotros los nietos la ayudábamos y
escuchábamos sus planes en voz alta
"para la mesa, chocolate caliente con
panteón y tamales. Para el alma:
música, danza y los
regalos."
Así,
la fiesta comenzaba al inicio del mes de
diciembre con la colecta de juguetes
usados y la compra de otros nuevos.
Ustedes no pueden imaginar la felicidad
que aquellos niños tenían.
Ellos, uno a uno iban llegando a nuestra
casa la tarde del 24, presurosos, era
tanta la alegría que ellos llevaban
en sus rostros que sus ropas y zapatos
gastados no se notaban. Así,
primero empezaba el espectáculo con
las danzas regionales de la costa y de la
sierra. Allí estaban los hermanos
Rodríguez que la marinera
norteña parecía su
primer lenguaje, vestidos de blanco
impecable, él con pañuelos
rojos alrededor del cuello y sombrero de
paja en mano. Ella, descalza y con bouquet
en los cabellos deslizaba su cuerpo con
donaire y elegancia Esta danza simboliza
el proceso de enamoramiento entre las
parejas. Luego la música
afro-peruana, dos parejas danzaban el
toromata, ellos movían sus
cuerpos con euforia, frenéticos al
ritmo del cajón y de las quijadas
de burro y por ultimo desde nuestra
serranía otra pareja, los
Sánchez con atuendos coloridos y
pesados. Ellos hábilmente saltaban
sobre sus pies con fuerza y energía
danzando el huayno. Todos
aplaudían y, pasábamos
rápidamente al siguiente acto: la
comida, que devoraban como que nunca
hubieran tenido mejor potaje.
Cuando
toda la comida desaparecía ya
estaban recibiendo sus regalos, y de
allí salían corriendo dando
las gracias a la "abuelita Margarita".
Ellos se iban disfrutando sus regalos y
nosotros nos quedábamos comentando
por el resto del día, de como ellos
se sintieron, de como los danzarines
bailaron, que si los regalos alcanzaron,
que el próximo año no le
pondríamos tanto dulce al chocolate
y así se pasaba el tiempo hasta las
próximas Navidades.
Puerto
Rico
por
Othoniel
Rodríguez
escritor de Adelante
El
Viejo San Juan, la sección colonial
de la ciudad de San Juan de Puerto Rico,
es una de las ciudades más antiguas
del nuevo mundo. Por siglos
representó la primera parada para
los marinos que cruzaban el traicionero
Atlántico. Siempre se muestra
acogedor a los recién llegados; hoy
día resultan ser mayormente
turistas que descienden de sus lujosos
cruceros, pero en la Navidad el
espíritu de hospitalidad se
desborda y la enclaustrada ciudadela se
abre para mostrar sus más
íntimos secretos. Se puede entonces
hacer una peregrinación a muchos
pequeños e íntimos bares
mientras caminamos por las adoquinadas
calles que llevan nombres como Calle Sol,
Luna, Tetuán, Del Cristo, etc. Las
casas normalmente cerradas, abren sus
ventanas, y podemos ver los altos techos
de vigas de madera y relucientes pisos de
lozas negras y blancas, también
muestran sus adornos navideños, un
nicho con su Santo patrón, un
árbol de Navidad, una diadema de
Pascuas, o luces parpadeando desde los
dinteles y ventanas. Así cuando
llegamos al Bar de Los Hijos de Borinquen
en la Calle San Sebastián podemos
escuchar el desgarrado lamento desde la
vellonera del Trío Los Condes que
cantan:
"En
esta Navidad
que triste voy a estar
si tú no estás
conmigo..."
El
lugar está repleto de gente y se
anuncia que hoy hay una hora especial
"happy hour" con las cervezas a $0.50, y
que más tarde desde las 8:00 p.m.
hasta las 2:00 a.m. podremos disfrutar de
la música de Diego Rivera (cantante
boricua) quien es una institución
pues ha cantado y tocado su guitarra
aquí por más de 15
años. El rumor de las voces de
tantos paisanos resulta ser un relajante
increíble y te pone en el
ánimo de conversar y reír (y
de darte tu traguito también) como
no lo habías hecho desde hace
tiempo. Es entonces cuando comienzas a
entender la Navidad como una experiencia
profundamente humana y te haces la promesa
de algún día volver para
repetir esta solemne ceremonia de
hermandad y confraternidad.
Uruguay
por
Nancy Malugani
Columbia
Cuando
Las Fiestas se aproximan, es
cuando sentimos en nuestros corazones el
deseo de estar en casa, con
nuestros seres queridos. Estas
celebraciones toman un tono especial en el
hemisferio sur, pues es verano y en
general hace mucho calor.
Siempre
recordaré cuando yo era una
niña, toda mi familia se
reunía a la orilla del río
Uruguay, en Paysandú, para celebrar
el Año Nuevo. A las doce de la
noche el cielo se iluminaba con los fuegos
artificiales, y mientras los niños
corrían en la playa, los adultos
brindaban con champaña.
En
la Nochebuena, nos reuníamos en la
chacra de mis abuelos y a las 12 de la
noche cortábamos el pan dulce y los
turrones y rompíamos las nueces.
Alguien se vestía como Papá
Noel y aparecía a la medianoche con
los regalos. No eran muy grandes pero
hasta hoy día siento la
emoción cuando pienso en esos
momentos.
La
celebración más importante
para los niños en el mundo
hispánico es El Día de
los Reyes Magos, el 6 de enero. La
noche anterior, los niños ponen en
los patios o ventanas un zapato con una
lista de los regalos que desean. Junto a
ésto se pone un recipiente con
pasto y uno con agua para los camellos.
Los niños creen que los Reyes Magos
-- Gaspar, Melchor y Baltazar -- vienen en
sus camellos y dejan los regalos en sus
zapatos. Este día se considera el
Día de los
niños.
Venezuela
por
Cristina Cazabonne
St.
Louis
Cuando
era niña teníamos un
montón de tradiciones, pero ahora
yo no sé que tradiciones se han
preservado. Nosotros cantábamos
villancicos, siendo el tema siempre la
Virgen Maria y el niño
Jesús, ya que el que trae los
regalos es el niño Jesús.
Algo que yo sé que continuamos
haciendo es el de poner un pesebre. En
algunos lugares es algo muy simple, el
establo con los animales, la Virgen,
José y el Niño. Pero en
otros lugares a veces toman toda una
habitación para representar al
pueblo de Jerusalén.
El
niño Jesús no se pone en el
pesebre sino el día de navidad y
los reyes magos están pero un poco
alejados. Los reyes magos son movidos
todos los días un poco más
cerca hasta llegar al lugar donde
está Jesús, que es el 6 de
enero. Algunas familias ponen un
árbol de navidad, como la
mía, y otras ponen los dos, el
pesebre y el árbol de
navidad.
Otra
tradición que todavía se
mantiene es la de jugar con fuegos
artificiales. Estos se venden durante todo
el mes de diciembre y la gente, más
que todo los niños, los lanzan por
los balcones. El 31 de diciembre es el
último día de jugar con
fuegos artificiales y todos los lanzan al
mismo tiempo al tocar las campanas de la
medianoche. Es muy bonito verlo más
que todo desde una colina.
Todavía
comemos la tradicional hallaca. Esta
comida se prepara a principios de
diciembre y se come durante todo este mes.
La hallaca es como un tamal, pero con
menos masa y más ingredientes por
dentro. Las hallacas son envueltas en
hojas de plátano y amarradas con un
hilo grueso o pabilo. Durante la noche
buena se come a la medianoche, pero las
familias con niños pequeños
comen un poco antes. Por lo general se
reúnen varios miembros de una
familia y la comida consiste de
jamón planchado, hallacas, ensalada
de pollo, pan de jamón y vino para
beber. La familia escucha canciones de
navidad mientras come y a veces ven
programas navideños por
televisión. Algunas familias abren
los regalos el 24 de diciembre
después de la medianoche, pero
otras familias, como la mía, abren
los regalos el 25 de diciembre por la
mañana.
Otro
tipo de música que escuchamos en la
navidad son las gaitas. Cuando era
niña estas gaitas eran simples, con
temas estrictamente religiosos, y tocadas
con instrumentos simples. En el colegio
tacábamos gaitas durante el receso
y cada muchacha traía un
instrumento. Yo fui a un colegio solo de
muchachas. Los instrumentos para la gaita
son el cuatro, que consiste de una
guitarra pequeña de cuatro cuerda,
las maracas, el tambor que es fabricado de
madera y de cuero, éste se toca con
dos palos de siete pulgadas,
poniéndose el tambor entre las
piernas. Otro instrumento es el furruco,
que es el mismo tambor pero
poniéndole un palo largo en el
medio del cuero. Este palo se desliza
desde arriba hacia abajo con la mano,
haciendo el sonido de un bajo. Todas las
familias en Venezuela tienen en sus casas
algunos de estos instrumentos. Yo y mi
hermana teníamos un cuatro y unas
maracas, así que esa era nuestra
contribución a la gaita. Ahora las
gaitas son más complicadas con un
sin fin de instrumentos
electrónicos y hasta con piano. Las
bandas de gaitas a veces también
tienen un cuerpo de baile. La gaita se
baila en línea y todos haciendo el
mismo paso al mismo tiempo.
Algo
que creo que ya no se hace es patinar.
Durante el mes de diciembre también
solíamos patinar por las calles de
Caracas. Algunas zonas cerraban ciertas
calles para evitar accidentes, pero cuando
era niña simplemente
patinábamos en el estacionamiento
con todos los chicos del condominio donde
vivíamos. Con patines
jugábamos de todo, la ere "tag", al
escondite, carreras, y otros más. A
veces mi papá nos llevaba a los
Próceres, que es un parque
histórico con aceras largas ideales
para patinar. También mi hermana
llevaba su bicicleta y yo me enganchaba
por detrás con mis patines con
otras amigas y hacíamos una cola
larga.
West
Junior High
por
Nancy
Malugani
West Junior High
La
Navidad y el Año Nuevo siempre
brindan sueños y ansiedad para
todos, pero las emociones son aún
más importantes para los
niños y jovencitos.
Varios
estudiantes de West Junior High comparten
con nosotros las experiencias vividas en
sus países natales.
Viviana
Rodríguez de Colombia nos dice:
En Colombia, nosotros tenemos `las
novenas. Durante nueve días
antes de la Nochebuena los niños
salen con maracas y cascabeles a cantar
villancicos. Usualmente se reúnen
en la iglesia para celebrar al Niño
Jesús. El 24 de diciembre las
familias se reúnen para preparar
natilla (postre con caña de
azúcar, coco y harina de
maíz) y buñuelos. Ese
día por la noche celebramos el
Día del Alumbrado; esto es cuando
prendemos velas y las ponemos alrededor de
la casa. Por árbol de Navidad
usamos un árbol de café con
las ramas cubiertas de algodón y lo
decoramos con adornos navideños. El
día de Navidad, al despertarnos,
encontramos los regalos sobre nuestras
camas.
Cristina
Martínez de España:
En España nuestras familias
se reúnen para celebrar la Noche
Vieja, el 31 de diciembre. A las 12 de la
noche, todos los canales de
televisión del país pasan
desde Madrid las doce campanadas dadas por
el reloj de la Puerta del Sol. Entonces,
todos comemos una uva por cada campanada.
Esto es como augurio de buena suerte para
cada mes del Año Nuevo.
También, las personas tratan de
llevar alguna prenda roja como seña
de buena suerte.
James
Hopfenblatt de Bolivia dice:
Para nosotros, en Bolivia, las
fiestas son un momento más para dar
que para recibir. En la Navidad siempre
compramos regalos no solo para la familia
inmediata pero para vecinos y amigos. Para
fin de año, también
celebramos con las 12 uvas después
de la medianoche como augurio de felicidad
para los doce meses del Año
Nuevo.
Lennin
y Lacey Flores y Juan Baldovinos de
México nos dicen: En
México, para la Navidad tenemos Las
Posadas. Comienzan el 15 de diciembre.
Desde la iglesia un grupo de personas
recorre los barrios representando a
José y María quienes piden
posada pues el Niño Jesús va
a nacer. Con cantos van golpeando las
puertas de las casas hasta que consiguen
abrigo. Entonces, el dueño de la
casa, llamado el padrino,
ofrece albergue por una noche y da una
colación (cacahuates, dulces,
silbatos.) Cambian de casa hasta el 24
cuando celebran el nacimiento del
Niño Jesús con una cena para
cada persona que participa en las posadas.
La cena consiste de caldo de pescado,
ensaladas y una bebida con manzanas,
tejocote, caña de azúcar; y
por supuesto, piñatas. Para la
Navidad los niños no reciben
regalos, sólo dulces. Los regalos
se reciben el 6 de enero que es el
Día de los Reyes.
Como
podemos ver cada país celebra de
una forma especial, pero todos comparten
el mismo mensaje: Paz, Amor y
Prosperidad para todos.
Dr.
Nancy Malugani, profesora de
español en West Junior High de
Columbia. Sirve en la directiva y como
traductora de Adelante.
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