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Construyendo un Puente

Después de una explosión en la población Mexicana, dos mundos se esfuerzan por entenderse


A punto de echar una mano Eduardo Crespi (izq.) ofrece su ayuda desde Columbia a Valentina Mensa (centro), que abanderará el nuevo Centro en Milan. Bajo, Isaac García retoca el menú de un nuevo restaurante en Milan, La Casita. (Fotos de Rebecca Rivas/Adelante)

por Rebecca Rivas
reportera de Adelante

Un sábado por la tarde en Milán, Missouri, José estaciona su Chevy marrón afuera de México Lindo, un mercado de comida mexicana en la plaza del centro. Todo es silencioso en el pequeño pueblo excepto por unos pocos coches y algunos amigos de José que caminan a lo largo del grupo de tiendas.

En español, José cuenta lo desorientado que él estaba cuando llegó a este pueblo en el norte de Missouri para trabajar en la planta empaquetadora de carne Premium Standard Farms. “Es diferente para cada persona, pero lo más difícil para mí fue comprender dónde ir para conseguir mi residencia,” dijo José. Él nos explicó que tuvo que ir a la ciudad de Kansas para encontrar alguien que pudiera traducir sus papeles.

José es uno de los miles de trabajadores mexicanos que han venido a Milán para trabajar para la corporación empaquetadora de carne desde su apertura en 1992. Como otros pueblos de Missouri, la comunidad de Milán está tratando de encontrar soluciones para absorber los constantes casos que se presentan a los servicios de educación y salud, así como al Departamento de Policía.

Sólo a una cuadra del mercado, Valentina Mensa, quien se ha dedicado a ayudar a estos inmigrantes, corta la cinta roja en el nuevo Centro Latino — una solución posible para terminar la confusión que sienten los inmigrantes recién llegados como José.

Como argentina y veterana de Milán por 26 años, Valentina se volvió como un imán para este grupo de inmigrantes. Su tienda de bordados en el pueblo en la plaza ha servido como centro de información desde el comienzo de este éxodo.

Para Valentina, la fundadora, el centro no sólo sirve como fuente de información — sino como herramienta para integrar a los antiguos residentes con los inmigrantes nuevos.

“Nuestra meta en el Centro Latino es ayudar a las familias latinas y cualquier nuevo residente para vivir en una comunidad amistosa con mutuo respeto para las familias americanas,” dice Valentina, quien ha trabajado con Eduardo Crespi del Centro Latino en Columbia para construir una organización similar allí.

La gran apertura atrajo a representativos del Departamento de Salud de St. Louis y Jefferson City, así como a supervisores de la planta empacadora de carne.

Joy Williams, jefe del Departamento de Salud de Minorías de Missouri, dice que la comunidad de Milán es única en el Estado, debido al porcentaje de hispanos.

“Vemos a Milán como una tarjeta postal de cómo las cosas pudieran ser. Queremos aprender cómo resolver los problemas del idioma y de la cultura”.

Hace 8 años que la comunidad trata de acomodar a la nueva población de habla hispana.

Señalando a su cabeza, Valentina dice, “ en mi “hard drive” he estado planeando el centro desde la llegada de PSF.”

Por muchos años, Valentina fue la única traductora en un pueblo de 1,000 personas, de este modo, ella pasó la mayor parte de su tiempo libre como voluntaria en el Departamento de Policía, hospital y escuelas.

Hace 3 años apareció una segunda persona. Norma Bolanos y su esposo Julio han trabajado en los últimos 3 años para cubrir las necesidades más inmediatas de los inmigrantes. Provenientes de Laredo, Texas, las habilidades de Norma con los dos idiomas fueron utilizadas de inmediato. Como pastor de la Iglesia Metodista Unitaria, Julio ha sido un líder para organizar a la comunidad hispánica, así como otros pastores de las iglesias que compartían los mismos problemas.

Como las únicas traductoras del pueblo, Norma y Valentina se encuentran unidas en el mismo proyecto y están tratando las necesidades desde dos diferentes puntos de vista. Norma dice que el Centro puede ayudar a explicar los servicios disponibles a las personas, pero eso es sólo la mitad de lo que se necesita.

“Va a ayudar mucho a la comunidad para explicar los servicios disponibles. Hay muchos servicios gratuitos que el Departamento de Salud ofrece como exámenes de chequeo y exámenes de rutina, pero las personas hispánicas no saben porque no hay suficientes traductores.”

Este es un tipo de servicio. El servicio que nuestra iglesia provee es más inmediato. Estamos cubriendo esas necesidades ahora mismo: el hambre. También necesitan ropa y un lugar donde quedarse.”

Los Bolaños recibieron una donación para abrir un refugio para familias inmigrantes recién llegadas.

Esa misma tarde del sábado, los Bolaños estaban auspiciando una sección para resolver problemas con otras tres diócesis de Missouri, algunos granjeros y trabajadores de fábrica. Todos se reunieron bajo el campanario a una cuadra del Centro Latino para preguntar: ¿qué vamos a hacer con los problemas de inmigración?

La raíz de todos los problemas es el idioma — a incapacidad de comunicación con la comunidad latina. La reunión se llevó a cabo en los dos idiomas para que los pastores, como Julio, y los trabajadores inmigrantes pudieran comprender la discusión.

Con dificultad en español, Joan Yeagley de la Iglesia Episcopal de Noel, Mo., explicó que no hay traductores en el sistema de justicia. Los inmigrantes no comprenden sus derechos cuando son arrestados.

Rolf Christen, un granjero local, dijo que no son solo los inmigrantes los que son explotados y reprimidos por la compañía. Hace años que Christen ha estado en disputa con la compañía debido a las malas condiciones que ha impuesto a su granja.

“En mi propiedad, sufrimos olores tan malos que hacen que nuestros ojos lloren, y hay desperdicios de cerdos en el arroyo que está cerca de mi casa. Nadie quiere hablar de esto, pues PSF es la empresa que da más trabajos en el pueblo.”

Christen cree que debería haber un tipo de compromiso para poder alcanzar las necesidades de ambos, los granjeros locales y la comunidad hispánica. Uno de esos proyectos podría ser el proveer comida para las familias inmigrantes.

En la Iglesia Metodista Unitaria, Julio distribuye alimentos de la despensa de la comunidad local. Pero, ambos, Julio Bolaños y Christen están de acuerdo en que la planta empacadora de carne debería proveer comida para sus trabajadores.

“La compañía necesita alimentar a la gente que trae aquí,” dice Christen.

Tommy Baca, un representante de relaciones públicas de las granjas PS que está encargado de integrar a los trabajadores latinos en el Condado Sullivan, explica que la compañía podría ayudar con la despensa. “Pienso que es una buena idea, si pueden proveernos con un plan y una lista de las fuentes.”

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