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Nos
duele el País Vasco

María
Del Mar Grandío
EN
ESPAÑA, EL País Vasco siempre es
noticia. Abre telediarios, llena páginas y
páginas de periódicos y es tema
central en tertulias todos los días del
año. Esta primera semana de julio no ha sido
excepción. Juan José Ibarretxe ha
tomado posesión de su cargo y ha sido
nombrado, por segunda vez consecutiva,
Lehendakari, es decir, presidente de la
comunidad autónoma del País Vasco. Y
en esta misma semana de julio, la banda terrorista
ETA ha impuesto su ley, la violencia, a este
devenir político. Ha matado al
policía Ortiz de la Rosa, un funcionario que
murió cumpliendo con su deber: proteger a
los españoles. Ortiz de la Rosa es una
víctima más, entre las casi ya 900,
de esta barbarie terrorista que es tan vieja como
la democracia. Como se quejaba un escritor
español porque le dolía
España, a casi todos los
españoles nos duele el País Vasco, y
nos duele como españoles.
Explicar
el conflicto vasco es una tarea bastante dura
porque es un tema muy complejo. Sin embargo, tengo
que decir, para desesperación de los
lectores de este artículo, que es incluso
más arduo entenderlo. Es triste, pero ni
siquiera los españoles comprendemos lo que
nos está pasando. Y el resultado de este
desconocimiento es una ola de decepción y de
esto no tiene solución. Creo que el
peor de los males que tiene una democracia es la
ignorancia y por ello voy a intentar explicar, de
la manera más sencilla, la primera
preocupación de los españoles. Sin
ser un tratado político y sin querer dar
lecciones, esta es la descripción de una
situación tal y como la percibe una
recién licenciada en periodismo.
Pero
empecemos por el principio, ¿qué es el
País Vasco? El País Vasco o
Euskadi es una de las 17 comunidades
autónomas españolas, tal y como dice
la actual constitución vigente en
España. El País Vasco lo configuran
tres provincias: Álava, Guipúzcoa y
Vizcaya. Desde la configuración del Estado
español, allá en tiempos de los reyes
católicos, el País Vasco ha
pertenecido a España. De hecho, nunca en la
historia este pueblo ha sido un estado
independiente, ni siquiera llegó a ser un
reino histórico como fue la Comunidad Foral
de Navarra. No obstante, a pesar de que nunca ha
sido un país a parte, en el País
Vasco existen una serie de partidos nacionalistas
que quieren la total independencia de esta
región junto con otros territorios
históricos. Y es que según los
nacionalistas, son 7, y no 3, las provincias
vascongadas. A las tres provincias que configuran
el País Vasco actual (Álava,
Guipúzcoa y Vizcaya), los nacionalistas
suman también Navarra y tres provincias
francesas (Lapurdi, Zuberoa y Baja Navarra). Es
decir, el concepto de Euskadi completo sería
más amplio. Lo llaman Euskalerria y
abarcaría el actual País Vasco
español, la Comunidad Foral de Navarra y el
País Vasco francés. Para los
nacionalistas, Euskalerria tiene que ser
independiente.
Pero
volvamos al País Vasco español. Como
dijimos, es una comunidad autónoma
española en la que hay varios partidos
políticos independentistas, como son el PNV,
EA, EE, y HB. Estos partidos se mezclan en la
actividad política diaria con los grandes
partidos políticos estatales, PP y P.S.O.E.
Desde la llegada de la democracia y de la
constitución en 1978, siempre ha ostentado
el poder en Euskadi el Partido Nacionalista Vasco,
partido al que pertenece el presidente de la
comunidad, Juan José Ibarretxe.
El
problema más inmediato del conflicto vasco
es que, al margen del debate político entre
partidos nacionalistas y no nacionalistas en
Euskadi, existe una banda terrorista armada. Su
nombre es ETA, Euskadi Ta Askatasuna, que en
vasco significa Euskadi Libertad. Se formó
durante la dictadura de Franco y luchan de entonces
para conseguir la autodeterminación de esta
región. En primer lugar, hay que
señalar que los partidos nacionalistas
vascos no son lo mismo que los terroristas de ETA.
No se puede confundir nacionalismo con terrorismo.
Es decir, no todos los que quieren la independencia
del País Vasco apoyan a los terroristas. De
hecho, los que apoyan a ETA son la minoría.
Por ejemplo, el PNV, el Partido Nacionalista Vasco,
siempre ha condenado los atentados de ETA. Ahora
bien, sí que existe un partido
independentista que apoya abiertamente a los
terroristas. La formación política
Herri Batasuna, que ahora se ha pasado a
llamar sólo Batasuna, es el brazo
político de ETA. Herri Batasuna nunca ha
condenado los atentados. Los únicos que lo
hacían dentro del partido han abandonado la
formación política y han creado
Aralar, con el navarro Patxi Zabaleta a la
cabeza. Esto ocurrió el mes pasado. Ahora,
Batasuna se ha quedado en manos de los
más radicales y más a favor de ETA
que nunca. De esta manera, podríamos afirmar
que Batasuna es la cara política de
ETA. Son ETA aunque no empuñen ellos
directamente las armas.
Entonces,
¿Es ETA el gran problema del País
Vasco? Por supuesto, pero no es la raíz del
mismo. Como ya dije, ETA es el síntoma pero
no la enfermedad. Aunque el problema directo es
ETA, la clave de este asunto es el nacionalismo
excluyente. Y es que ETA y el PNV, aunque no son lo
mismo, son el haz y el envés de un mismo
proyecto de construcción nacional cuyo
enemigo es España.
¿Qué
tienen en común todos los partidos
nacionalistas, tanto HB como el PNV? Todos estos
partidos se alimentan de la misma madre, el
nacionalismo excluyente e independentista. Para
mí esta es la clave del problema y que
explica mucho de la ambigüedad del PNV, del
partido que ostenta el poder, y de la actual
situación del País Vasco. El
nacionalismo vasco nació en el siglo XIX con
las ideas de Sabino Arana. Él decía
que para amar el País Vasco había que
odiar España. Tal y como señala el
periodista José Díaz Herrera e Isabel
Durán en su libro Arzalluz: La dictadura
del miedo Arana proclama la superioridad
de la raza vasca sobre todas las demás. A
pesar de su acusado catolicismo, crea un
nacionalismo reaccionario, forjado en el odio y en
el desprecio a sus semejantes; da soporte
ideológico y alimento espiritual a todos los
intentos independentistas forjados por el PNV y a
los enfrentamientos entre vascos y españoles
durante el siglo XX, incluida ETA.
Aquí está la raíz de lo que
ocurre. El problema es que Sabino Arana hizo de una
realidad cultural, la cultura vasca, una
ideología política. Él se
inventó el nacionalismo y esto fue el
principio de todo el conflicto vasco. Para Arana,
los vascos, por el hecho de hablar una lengua
diferente y tener una tradición
diferenciada, debían ser una nación
independiente. Y por ello, todo lo que sonara a
español era malo porque contaminaba la
esencia vasca. Sin embargo, la realidad es otra. No
sólo el País Vasco tiene una cultura
propia. España es un país plural
lleno de historia y culturas diferentes. Este es el
gran tesoro de nuestras gentes. Galicia,
Andalucía, Cataluña,
Aragón
cada una de las regiones
españolas tiene sus propias tradiciones que
nos enriquecen a todos los españoles.
¿Por qué negar esta riqueza que la
historia nos ha dado cuando podemos sumar en vez de
restar?
Tras el
asesinato de Ortiz de la Rosa, el parlamento vasco
se sumó a la condena del atentado diciendo
que ETA era el enemigo. Sin embargo, el enemigo de
los nacionalistas sigue siendo el mismo de siempre:
España. Su prioridad, la misma de
antaño: la independencia. Ya lo ha dicho el
Lehendakari Ibarretxe en su investidura.
Quiere elaborar un modelo de autogobierno. Se
compromete a que la construcción social de
Euskadi sea la espina dorsal de la
actuación de su legislatura. Los
nacionalistas siguen pensando que el fin de ETA y
la consecución de la paz llegará tras
la normalización del conflicto
histórico vasco, es decir, su
autodeterminación. De esta manera se
entienden los pactos del PNV con HB y demás
colaboradores de la banda armada. Y es que para los
todos los nacionalistas primero es la
independencia, luego el fin de ETA. Aunque la
prioridad tiene que ser otra. Lo primero es acabar
con ETA, y luego ya se hablará de
autodeterminación y soberanía dentro
del marco político si quiere. Aún
creyendo como creo que el nacionalismo no es
más que una invención de Sabino Arana
y que rompe el concepto real de España,
también respeto la libre decisión de
los ciudadanos españoles y
vascos.
Pero una
cosa hay que dejar clara. El enemigo no es
España como diría Arana, el enemigo
es ETA. Y a ETA hay que eliminarla con la
policía y, más aún, con la
opinión pública. A ETA hay que
aislarla quitándole el
pequeñísimo pero aún fuerte
apoyo social que tiene. Sobre todo, el apoyo
ambiguo que viene de los partidos nacionalistas
democráticos. Y es aquí donde entran
los periodistas. Ellos son los que deben entender
su labor como un deber moral y como piedra angular
de una sociedad democrática. ETA tiene las
armas, los periodistas la fuerza de la palabra. Y
la misma ETA conoce el poder de los guerreros
del periodismo y por eso ahora los
periodistas son objetivo de sus balas.
Una vez,
en la televisión escuché a una chica
joven en una ciudad del sur que le preguntaba un
periodista ante la noticia de una asesinato:
¿Cómo se siente ante este nuevo
atentado? Y ella contestó entre
lágrimas, más española y
vasca que nunca. Yo creo que eso es lo que nos
tiene que unir a todos, solidaridad con este
problema aunque no seamos vascos. El País
Vasco también es nuestro, es de
España, y como españoles, el
País Vasco nos duele.
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