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Asistencia médica va al Perú

por Sara Fajardo
reportera de Adelante

Anualmente, alrededor del mes de junio, viajan de los Estados Unidos a la ciudad andina de Ayacucho, en el Perú, un grupo de médicos y enfermeras. Son miembros de la Sociedad Médica Peruano Estadounidense (Peruvian American Medical Society), que dedican dos semanas de sus vacaciones a dar servicios a indigentes del Perú. Van equipados de recursos y buena voluntad a proporcionar atención médica gratuita.

Trabajando lado a lado con médicos peruanos en el Hospital Regional de Ayacucho, esta misión alcanzó a atender a más de 1,900 pacientes el año pasado. Integrado por varios especialistas, incluyendo cirujanos plásticos, este equipo realizó una gran diversidad de operaciones que abarcaban desde cirugías bucales, a la remoción de tumores y hernias. Trabajando desde la madrugada hasta entrada la noche, los doctores se encontraban, cada vez que salían, con una larga cola de pacientes, que serpenteaba alrededor del hospital. para ser atendidas. No teniendo dónde alojarse, acampaban en la entrada del hospital con la esperanza de ser atendidas al día siguiente.

En una región donde el salario promedio está por debajo de los cien dólares, recibir atención médica gratuita es equivalente a sacarse la lotería. Sólo que el premio, en este caso, es librarse de una enfermedad debilitante y tener la oportunidad de llevar una vida normal. En una ocasión, una niña llegó con quemaduras tan graves en toda la cara, la piel alrededor de sus ojos estaba tan dañada que no pudo cerrar los párpados durante cuatro años. Cuando los doctores pasaron a revisar el progreso post-operatorio de la niña, ésta les respondió parpadeando los ojos. Sin embargo, los males que se atienden son enfermedades de fácil tratamiento en los Estados Unidos.

Cuando caminan por los corredores del hospital los doctores son saludados con gratitud. El Dr. Ralph Kuon, dirigente de la misión, afirma que ellos reciben tanto como dan. “Lo valioso de esta misión es, no sólamente ser capaz de ayudar a esta gente, sino cuánto se aprende de los médicos peruanos y del ingenio requerido para trabajar con recursos extremamente limitados. Nosotros les enseñamos las últimas innovaciones tecnológicas y ellos nos enseñan cómo trabajar bajo cualquier circunstancia”, subrayó. La misión es más que un simple regalo de salud; es un intercambio de conocimientos e instrumentos que seguirá sirviendo al pueblo ayacuchano mucho después de que los médicos hayan empacado sus estetoscopios para retornar a sus hogares.

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