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Con mucho fervor, los guatemaltecos confeccionan las alfombras de aserrín y flores en las calles de Guatemala durante la Semana Santa. (Moises Castillo/AP)


Tiempo de fe

por Suan Pineda
reportera de Adelante

La celebración de la Semana Santa, así como el castellano, fue traída de España a Latinoamérica. Y así como el español, que se ha fusionado a los diferentes acentos de cada región de Latinoamérica; esta celebración religiosa ha sido matizada por la idiosincrasia de cada país.

De Tenochtitlán a Machu Pichu, entre el Orinoco y el Río de la Plata, la Semana Santa sigue siendo una de las celebraciones más importantes de cada país, reuniendo cada año miles de devotos de distintos puntos de la nación para recordar la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Y como todo se distingue a partir de los pequeños detalles, la evocación de los últimos días de Jesucristo se ha fusionado con algunas celebraciones paganas y costumbres propias de cada región.

Así que no es de sorprenderse si un día se encuentra con una enorme alfombra desplegada por las calles de Guatemala, hecha de flores, frutas, hortalizas, aserrín, semillas, legumbres; puestas en forma de clavos, coronas de espinas, palomas y cruces.

También sobresalen las procesiones, las cuales pueden durar entre 6 y 17 horas, siendo las más largas aquellas que se dirigen al Templo de San José y al templo de la Candelaria.

Además, Guatemala se enorgullece de poseer el anda más grande del mundo. ¡Tiene que ser cargada por 140 cucuruchos (devotos)!

Los mexicanos celebran la Semana Santa de diferentes maneras. En Iztapalapa, población ubicada al sur del Distrito Federal, se realiza cada año la dramatización de la pasión y muerte de Cristo. Los actores deben tener buena resistencia física pues deben soportar las largas horas que toman las procesiones. El actor que representa a Jesús tendrá que cargar con una cruz de 200 libras.

En Sábado de Gloria, además de la acostumbrada “mojada” que se recibe en las calles para purificarse antes del Domingo de Resurrección, se hace la Quema de Judas. Esto le da la oportunidad a los mexicanos de hacer protestas sociales, hecho por lo que las efigies de Judas son hechas a semejanza de figuras políticas y públicas del país.

En Venezuela, el Judas no sólo es quemado, sino sentenciado y a veces ahogado. A las efigies de Judas, también hechas a imagen de políticos, se les lee una condena antes de ser ahogados. Esta costumbre se practica en los poblados cercanos al Lago Maracaibo.

Mario Van Dam, estudiante venezolano de sociología en la Universidad de Missouri-Kansas City, cuenta que la Quema de Judas es una forma de justicia popular como también de terapia de desahogo ante los problemas sociales. El mismo destaca que la dramatización de la pasión y muerte de Cristo, especialmente en los pueblos rurales, se ha conservado debido al bajo nivel de alfabetización. “Al no poder leer, se usa la dramatización para traspasar la historia de la pasión y muerte de Jesús”, afirma.

En Ayacucho, se realiza una de las celebraciones más intensas y famosas del Perú. La madrugada del Domingo de Resurrección, la imagen de Cristo aparece en un anda monumental de forma piramidal construida de velas y recorre la ciudad en compañía de miles de fieles.

Igualmente, sobresale la Procesión del encuentro, en la que las andas del Nazareno y de la Virgen Dolorosa se encuentran para despedirse.

Mientras en Cusco la celebración gira en torno al Señor de los Temblores; en Tarma las calles y casas son adornadas con gran cantidad de flores; y en Huaraz se liberan a cientos de pájaros el Domingo de Resurrección.

Y cuando se habla de tradiciones y costumbres nunca se debe pasar por alto la gastronomía. En Cuaresma y Semana Santa, la población se abstiene de comer carne roja, la cual es reemplazada por pescado y en algunos países por dulces. En Panamá, se come el “panecito”, una especie de galleta hecha con harina de maíz y raspadura. En México se degusta la “capirotada”, hecha de pan frío, canela, clavos de olor, cebollas, tomates y panocha. En Argentina se hacen las “empanadas de vigilia” rellenas de atún y roscas de pascua. Igualmente en Perú, específicamente en Cusco se degustan 12 platos típicos durante el Viernes Santo.

La Semana Santa es un período de reflexión pero también de gozo por la resurrección de Cristo, aunque últimamente el período de gozo se ha tergiversado y es sinónimo de “vacaciones” para algunas personas. ¿Y usted, cómo celebra la Semana Santa?

—Javier Solano colaboró en este reportaje

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