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El
ritmo que viene Del Alma
por
Kara Childers
reportera
de Adelante
Traducido
por Sol Colina
La larga
cabellera rubia de una estadounidense se balancea
al ritmo del movimiento de sus caderas. Los pasos
coordinados y decididos de su pareja, la
guían en una salsa sensual.
Un
orgulloso padre mexicano lleva a su hija de 3
años a la pista de baile. El ondulado
cabello de la pequeña se balancea cuando su
padre le da una vuelta, siguiendo los pasos de una
tradicional canción familiar.
Estudiantes
internacionales de Ukrania y Rusia se abrazan y
besan en ambas mejillas en un saludo emocionante
antes de emprender el baile. Primero enriquecen su
alma, para luego asimilar los complicados pasos de
la salsa.
Un joven
mexicano sonríe mientras sostiene a su
compañera favorita, una botella de cerveza
bien helada. Con mucha emoción, canta una
pegajosa canción. El se sabe de memoria la
letra de todas las canciones que Del Alma
tocará esa noche.
Después
de 10 años de actividad artística, el
popular grupo latino de Columbia ha conseguido
captar a un variado público que llena
Chevys Fresh Mex todos los domingos por la
noche y agota entradas en sus presentaciones en
Music Café y otros clubes. La
síntesis suave de ritmo y rock de Del Alma
motiva a sus fieles seguidores a bailar y
conectarse, cruzando líneas internacionales
forjando una cultura única en el
corazón de Missouri Central.
Alfredo
Jiménez no anticipó tal éxito
para este movimiento latino cuando empezó a
tocar viejas canciones rancheras en Lakota a cambio
de una taza de café en 1992. Siendo uno de
los pocos latinos en esa época,
Jiménez, quien nació en El Salvador,
buscó a otros músicos y empezó
Del alma, por puro instinto.
Voy
a donde no brilla el sol, y algo pasa, dice
Jiménez con orgullo y agrega creo que
debe ser una locura empezar algo nuevo de esta
manera.
Los
comienzos fueron duros, y el público estaba
compuesto por amigos que Alfredo llamaba y les
pedía que vinieran a escucharlos. Pero la
meta de Alfredo era despertar la curiosidad en la
gente con respecto a la música latina y de
manera rápida lo
consiguió.
Mientras
la audiencia aumentaba y la taza de café se
convirtió en conciertos en Café
Olé, the Blue Note, Music Café, el
Twilight Festival y Chevys, los estilos
musicales aumentaron y cambiaron
también.
Meses
después de esas primeras sesiones en Lakota,
Alfredo encontró un primer guitarrista, cuya
actitud joven y moderna transformaría el
estilo del grupo combinando rock y jazz americano
con los sonidos tradicionales del Caribe y
América Central.
Tom
Williams se integró a Del Alma mientras
estaba en el último año de la escuela
secundaria y participaba en varios grupos locales.
Aunque no es latino, Williams canta la letra de las
canciones con convicción, emoción y
aún con acento.
Creo
que la música da la misma energía,
sin importar el idioma, afirma Williams,
explicando que escribe las palabras y las estudia
cuando escucha música latina.
Poco
después de la llegada de Williams a la
escena de Del Alma, una admiradora de Costa Rica,
Melania Bruner, flautista y cantante, se
integró al grupo, trayendo un sabor femenino
a la música y al baile.
Creo
que el baile es lo que atrae a la gente hacia la
música, opina Bruner, quien con
ágiles movimientos inicia el baile en
Chevys.
Jiménez
dice que recibe correos electrónicos y
llamadas telefónicas sobre el baile en
Chevys y, él siempre les dice a los
curiosos que hagan la prueba.
La
música emociona a la gente, la
despierta, comenta Jiménez . Es
un reto bailar la música; sólo hay
que sentirla.
Del Alma
ha sido un elemento básico en la comunidad
latina de Columbia antes de que hubiera una
comunidad, Bruner dice que ella está
orgullosa de que Del Alma haya establecido lazos
para la cultura latina. Del Alma conecta a la
comunidad latina, dándoles música de
sus propios países de origen,
afirma.
Los
ritmos básicos de la música latina se
meten profundamente dentro de ti,
conectándose con el alma y el latido del
corazón, dice Bruner.
Una
canción de Gloria Estefan llamada Mi
Tierra lamenta la nostalgia constante que los
latinos sienten cuando están lejos de sus
hogares. Como muchos latinos, Bruner siempre siente
esa nostalgia y la música de Del Alma puede
darles un pedacito de sus hogares.
Asimismo,
Jiménez cuenta que muchos latinos que son
nuevos a esta área le han dicho que Del Alma
los hace sentirse menos solos. La pista de
baile junta a la gente, dice,
refiriéndose a la mucha gente que ha visto
que se conocen en la pista de baile y
después de poco tiempo se casan y forman una
familia. Del Alma ha tocado en dichas bodas y
ahora, los hijos de estas parejas bailan la misma
música que unió a sus
padres.
Y
mientras enamorados y familias se unen en la pista
de baile, Jiménez espera unir también
a la comunidad latina.
Nosotros
los latinos necesitamos estar unidos, dice
Jiménez. Se nos olvida que necesitamos
apoyarnos mutuamente en un lugar que puede ser
difícil. Necesitamos mostrar a la comunidad
que estamos aquí para quedarnos,
agrega.
El futuro
de Del Alma es muy brillante ya que ni la nieve ha
impedido que los admiradores y bailarines vayan al
espectáculo. Casas disqueras puede ser una
cosa del pasado ya que el grupo ha decidido no
ceder a la presión de conformarse a un
género particular de música, pero
otro álbum o un centro nocturno latino
pudiera estar en el horizonte.
Jiménez
piensa que Columbia sólo está
esperando que se abra un centro nocturno latino,
pero otros no están seguros que un centro
nocturno sea necesario en este momento.
Cuando
tocamos en un lugar, es como un centro nocturno
latino, opina Williams.
Mientras
Del Alma termina una salsa de rápidos
movimientos, con un último acorde largo de
jazz y sabor a blues, Jiménez y Williams
tocan un último acorde con fiera
energía. Jiménez les habla a los
transpirados bailarines y anima a los miembros de
la audiencia que están bebiendo margaritas.
Williams toma otro trago del vaso de brandy que
está en la repisa cerca de él.
Después de los aplausos y unas cuantas
vueltas, la audiencia observa al grupo de seis
miembros con anticipación.
No
hago esto por mí, dice Alfredo
Jiménez. Tampoco lo hago por Del Alma.
Lo hago por todos ustedes.
Caras
radiantes le sonríen a Del Alma, y los
bailarines se preparan para la próxima ronda
musical de ritmos pegajosos que contagian los
cuerpos y las almas.
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