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¿Habrá otra amnistía para los hispanos?

por Osamu Fujimaru
reportero de Adelante

Las fronteras cerradas y el gran despliegue de seguridad en EE UU después del 11 de septiembre han mellado las esperanzas de millones de inmigrantes indocumentados que están vigilantes al diálogo entre EE UU y México sobre una posible amnistía. Pero ahora hay una razón para recobrar las esperanzas.

El presidente estadounidense George W. Bush visitará México el 22 de marzo para reunirse con su homólogo Vicente Fox. Al parecer, ellos reanudarán el diálogo sobre la posibilidad de legalizar a unos tres millones de indocumentados mexicanos en este país.

Algunos legisladores en Washington, D.C. ya están trabajando en ello. Richard Gephardt, líder demócrata de la Cámara de los Representantes por el estado de Missouri, es uno de ellos. Su portavoz hispana, Fabiola Rodríguez, dijo que él cree que muchos inmigrantes indocumentados tienen derecho a la legalización por haber trabajado tanto, pagado impuestos y contribuido al país social y económicamente. La legalización “es una manera de reconocerles como una parte formal de EE UU”, agregó.

Ella dijo que Gephardt y sus asistentes están redactando una propuesta para legalizar a los inmigrantes, pero todavía no han decidido algunos aspectos de la amnistía. Empero, declaró que considerarán no sólo a los mexicanos sino también a los demás inmigrantes hispanos.

María Blanco, abogada para El Fondo Mexicano-Americano de Educación y Defensa —cuyas siglas en inglés son MALDEF—, dijo que muchos inmigrantes sufren muchos problemas como el abuso laboral por parte de sus empleadores, debido a su falta de estatus legal.

“¿Seguiremos comportándonos de manera hipócrita?”, preguntó Blanco en referencia a la actitud de los Estados Unidos de beneficiarse de la labor de los indocumentados y, al mismo tiempo, negarles algunos derechos.

Algunos expertos piensan que la legalización de inmigrantes podría traer consecuencias negativas.

John Keeley, investigador del Centro para Estudios de Inmigración en Washington, D.C., considera que al legalizar a los inmigrantes, EE UU dará a entender al mundo que “el país no cumple la ley inmigratoria seriamente”. Como resultado de ello, él teme que más inmigrantes indocumentados vengan al país.

Keeley afirmó que la amnistía de 1986, que legalizó a unos tres millones de inmigrantes, tuvo como fin solucionar el problema de EEUU con los inmigrantes ilegales, pero tuvo un efecto totalmente opuesto.

La población de indocumentados antes de la amnistía de 1986 era de cuatro a cinco millones, ahora es de ocho millones, indicó Keeley. Aunque, según algunos estudios, la cifra supera los 11 millones, añadió.

Por su parte, Blanco considera que la amnistía a los hispanos no cambiará mucho la situación pues ellos seguirán viniendo a EEUU, debido a las malas condiciones económicas de sus países.

Al respecto, remarcó que venir a este país ilegalmente es algo serio ya que muchas personas mueren cada año tratando de cruzar la frontera a través del desierto.

También opinó que EEUU no podrá prevenir que los indocumentados entren a este país. Recordó que el gobierno estadounidense ya ha tratado de diversas maneras de controlar la inmigración ilegal, por ejemplo, mandar a guardias a la frontera, pero ha fracasado.

Blanco cree que la única solución para frenar la inmigración ilegal es mejorar el estándar de vida en los países de donde proceden los inmigrantes. Si EE UU no quiere ayudar a países más pobres a mejorar su economía, debe aceptar que la inmigración ilegal continúe.

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