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RINCÓN DE LOS NIÑOS

Mi abuelo es un duende

Sarah Schlossman

MI ABUELO ES un duende. Su apariencia es como un ser humano, pero yo sé que él es un duence. Él es alto, con pelo largo y blanco. Su ojo derecho es azul y su ojo izquierdo es verde. Él sonríe mucho, y ríe más. Mi abuelo me ama y yo amo a mi abuelo. Yo voy a su casa todos los fines de semana porque mi madre necesita trabajar y mi padre vive en Inglaterra. Mis padres están separados desde hace un buen tiempo. Yo vivo con mi madre, aquí, en Minnesota.

Mi abuelo, el padre de mi madre, es mi mejor amigo. Nosotros nos divertimos mucho. Mi abuela, su esposa, está muerta. Entonces, nosotros tenemos que preparar la comida. La comida de mi abuelo es la mejor del mundo, debido a la magia que posee en sus manos.

Un sábado por la mañana, mi abuelo entró en mi cuarto.

“Ven conmigo”, me dijo. Me levanté y seguí a mi abuelo.

Nosotros nos dirigimos a una puerta que normalmente estaba cerrada y con candado. Mi abuelo abrió la puerta y entramos al cuarto.

Fue increíble. Había muchas cosas allí con las que yo solamente había soñado. Había muchas cosas que le gustan a los niños.

Mi abuelo fue a un escritorio y tomó una cosa de allí.

“Es para tí”, me dijo.

Era un castillo pequeño. Era de madera de color del oro y del tamaño de mi mano. Tenía muchas detalles, era una miniatura perfecta.

“Yo hice este castillo, hace muchos años. Éste tiene mucha magia”, dijo mi abuelo. “Puede transportarte a todos los lugares, al lugar que tú escoges. Todo lo que tú necesitas hacer es ver por una ventana y te irás con el castillo”.

Yo sonreí. “!Muchas gracias, abuelo!”. Y le di un abrazo y fui a mi cuarto.

Esa noche, decidí usar el castillo. Me asenté en mi cama y vi por una de las ventanas del castillo.

“Quiero ir a un bosque”, yo susurré. “Quiero ver a un dragón, a un caballero y muchas otras cosas. “Quiero magia”.

Cerré mis ojos y esperé. Nada ocurrió. Traté una vez más. Nada ocurrió.

“¿Qué es esto?” pregunté al castillo. “¡Debe hacer algo!”.

Yo oí a mi abuelo en mi mente. “La magia está en tu imaginación”.

Yo sonreí. Cerré mis ojos e imagine.

Nota de la Editora: Gracias a la colaboración de las maestras de español en las escuelas públicas de Columbia, recibimos 57 cuentos en nuestro primer Concurso de Escritura Infantil. Escoger el mejor cuento fue una tarea difícil porque todos eran muy buenos y creativos. Felicidades a Sarah Schlossman, estudante en Rock Bridge High School, quien ocupó el primer lugar y se hizo acreedora de una pluma estilográfica de $50 del Pen Point. También a Summer Collins, que con “Muerte por Chocolate” obtuvo el segundo lugar y recibirá un certificado de regalo de $30 de Latin World y Nathan Miller, que con “Los Duendes del Fuego” ocupó el tercer lugar. El ganó un certificado de $15 de Slacker’s.

Mil gracias a los profesores —especialmente la coordinadora del concurso, Nancy Malugani— a los comercios locales que brindaron los premios y a todos los concursantes.

©2002 Adelante