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Bien afinada Para Lucía Martínez, el violín ha convertido en una extensión de su propia voz. (foto de Berenice Guidat /especial para Adelante)

Talento y trabajo duro abren puertas

por María del Mar Grandío
reportera de Adelante

“Yo soy Lucía Martínez. Me encanta la música y las palabras y a estas dos cosas quiero dedicar mi vida.”

Con esta claridad y seguridad contesta esta joven de 18 años cuando se le pregunta por su futuro. Sin pensarlo dos veces responde que quiere ser profesora de violín. Y es que Lucía tiene muy claras sus metas, que la vida no regala nada y que los sueños se convierten en realidad con esfuerzo y méritos propios. Esta ha sido y es la filosofía que le ha permitido abrir las puertas del éxito antes, incluso, de comenzar sus estudios universitarios. No en vano, en su último año de Hickman High School y con toda la vida por delante, ya cuenta en su haber con prestigiosos premios como National Hispanic Scholar o The National Council of Teachers of English Writing Award. Unos premios que avalan la tenacidad y perseverancia que mejor le definen.

Lucía tiene dos pasiones, la literatura y el violín. Shakespeare y Bach son sus grandes mentores. Shakespeare, con su indiscutible dominio de las palabras, le acercó el mundo de las letras siendo niña, aunque confiesa que al principio no le gustaba escribir.

“De pequeña odiaba escribir,” dice Martínez. “Tan sólo quería leer y leer.”

Su otro maestro histórico es Bach, un músico del que admira su concierto de Branderburgo Número 3. La música clásica siempre ha sido la banda sonora de su hogar. Creció escuchando melodías clásicas en KBIA y cantando canciones con sus padres, Domingo Martínez y Corinne Valdivia. Con 10 años empezó a estudiar violín, una actividad que le ha marcado la vida.

“En realidad, yo quería estudiar trompeta pero mi madre no me dejó porque decía que hacía mucho ruido, así que elegí el violín.”

La clave de su incipiente carrera es la curiosidad. Siempre se ha cuestionado por las cosas y tiene una insaciable ansia por saber. Sin lugar a dudas, los idiomas le han hecho romper muchas barreras y le han dado alas para emprender su carrera profesional. Lucia posee un gran dominio de varios idiomas entre ellos el español, inglés y el francés. Por otro lado, Lucía posee una gran herencia cultural que ha adquirido de su familia. Ella nació en Columbia pero sus padres son de Perú, país al que regresa todos los veranos para visitar a su abuela. Perú para ella es viento, mar y ceviche, un pescado con jugo de limón típico de estas tierras.

“Aunque nací en los Estados Unidos, comparto parte de la historia de mi familia, parte latina y parte noruega.”

Ahora, la vida le va a permitir expandir sus metas y sus proyectos musicales. El próximo curso irá a Florida State University para estudiar música. Después, ella aspira pasar un curso en Londres como estudiante internacional. Con tantas ilusiones futuras, Lucía Martínez confiesa que le está costando mantenerse despierta en esta recta final del curso. Tan sólo quiere cerrar esta etapa de su vida y comenzar a escribir un nuevo capítulo. A veces, sentarse en las columnas de la Universidad de Missouri o en una cafetería para observar a la gente es realmente lo que le apetece hacer. Probablemente, allí sentada, piense sobre el futuro tan prometedor que le espera.

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