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San
Andres, tradicional celebracion
boliviana
por
Nancy Malugani
colaboradora de
Adelante
Durante
el mes de noviembre el pequeño pueblo de
Totora se transforma de un pueblo dejado en ruinas
por un terremoto a una gran fiesta colorida, donde
cientos de personas celebran los Columpios de
San Andrés; probablemente la
tradición más original de Bolivia.
Una vez al año, los pobladores de esta
región se reúnen para despedir a las
almas errantes de sus deudos que han bajado de las
montañas y, para festejar la juventud de las
mujeres que buscan pareja.
Para
ello, construyen enormes columpios en las calles de
adoquín, los adornan con serpentinas y
banderas y, celebran con chicha de maíz y
canciones folklóricas. De acuerdo a la
tradición, el 2 de noviembre, las almas de
los muertos bajan de lo alto de la montaña o
hanacpacha (cielo del mundo de arriba). Durante
todo el mes, el balanceo de los columpios
ayudará a los espíritus a regresar a
sus moradas celestiales.
Desde las
montañas han bajado muchas mujeres cargando
a sus niños en la espalda sólo para
ver a las mujeres voladoras. Las
jóvenes solteras que no han tenido suerte en
el amor, esperan pescar un canasto con sus pies
mientras se balancean en los columpios. Dentro de
los mismos, los familiares han puesto
pequeños regalos que representan la llegada
de la lluvia y con ella la fertilidad y la
abundancia.
La gente
del pueblo ofrece, desde sus puertas, embriagante
chicha que se consume en cáscaras ahuecadas
de calabazas. Las chicas sólo toman
mogochinche o jugo de duraznos deshidratados.
Mientras dos hombres robustos (los
empujadores) tiran de dos cuerdas
atadas a los columpios, las chicas van gritando;
flor que flamea, flor que flamea! Luego
de hamacarse por un buen rato, el canasto se pone
en una vara y ellas tratan de alcanzarlo con sus
pies. En una fila, las mujeres adultas que no han
tenido suerte en el amor, esperan su turno para
probar los columpios con la esperanza de que su
santo, San Andrés, les consiga un
novio.
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