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Violencia
y pasión en las calles de
Medellín
crítica
de Jai Amrod
colaborador
de Adelante
La
Virgen de los Sicarios es la primera
película que Barbet Schroeder ha dirigido
desde mediados de los 80 y no pertenece a
Hollywood. Con Virgen de los Sicarios,
Schroeder nos da una visión bastante cruda
de los jóvenes asesinos utilizados por el
cartel de Medellín, en Colombia, contado por
Fernando (Germán Jaramillo), quien
regresó a su ciudad natal después de
estar 30 años en el extranjero.
Llegando
a la casa de un amigo rico, Fernando recibe un
regalo de bienvenida: Alexis (Anderson
Ballesteros). Fernando nos cuenta sin pudor que ha
compartido su cama con muchos jóvenes antes
que con Alexis, pero ninguno de ellos fue asesino,
como él. Alexis es uno de tantos muchachos
pobres de los barios de los alrededores de
Medellín, que son pagados para matar a
cualquier que se interponga al cártel, que
controla el tráfico de drogas.
Obviamente,
la sociopatía de Alexis nace de su instinto
por sobrevivir y no de las armas ni las balas. La
cruz que lleva en el pecho como collar lo protege
de cualquier enemigo. Por eso, Alexis se sorprende
cuando Fernando le informa que ha regresado a
Medellín para morir.
Luego,
Alexis llega a vivir con Fernando en un
departamento que tiene una impresionante vista
panorámica de la ciudad. Para complacer a su
amado, Fernando le compra un equipo de sonido, de
lo cual después se arrepiente pues Alexis
escucha rock pesado a todo volumen. Un día,
al estar cansando de tanta bulla, Fernando agarra
el equipo y lo bota por el balcón,
haciéndose pedazos. ¿Mató
a alguien?, pregunta el asombrado
Alexis.
Pero
luego, Alexis sí mata a alguien, pensando
que le ha había hecho un favor a su amante.
Y ahora, Fernando es el que siente asombrado y
decepcionado.
La
película luego explora como la violencia
afecta sus vidas. Deathboy, un amigo de Alexis, le
avisa que un par de motociclistas vienen a
matarlo.
Como
pareja tierna pasean por las calles de
Medellín y Fernando le muestra a Alexis por
donde andaba cuando joven. Fernando, en la
película, denuncia como estos cambios han
convertido a Medellín en un infierno
salvaje. Mientras Alexis, siempre atento ante
cualquier ataque de sus enemigos, no conoce nada
más. Fernando, el ateo, y Alexis, siempre
devoto, recorren las iglesias, en búsqueda
de silencio y consuelo.
Barbet
Schroeder, quien vivió en Colombia durante
varios años de su juventud, produjo La
Virgen de los Sicarios con un elenco netamente
colombiano. (Germán Jaramillo es un actor
conocido que fundó El Teatro Libre de
Bogota). Otros actores, incluyendo Anderson
Bellestros (Alexis), viven en los barrios al norte
de Medellín y formaron parte de
pandillas.
La
película se hizo usando video de alta
definición, en medio de la misma violencia
que representa.
Superando
a toda ficción, miembros del cártel
de Medellín de la vida real trataron de
extorsionar a los productores. Un joven actor fue
golpeado por ellos. Y Schroeder y dos de sus
actores se mudaron a un lugar apartado al darse
cuenta que sus vidas corrían
peligro.
A pesar
de estos problemas, Schroeder y sus colaboradores
concluyeron el rodaje. La Virgen de los
Sicarios nunca pierde su autenticidad, nunca se
rinde a la tentación a ablandar la tragedia
con milagros. Por medio de su exploración
profunda de una desesperación enorme, la
película primero encanta y luego transforma.
Finalmente, uno se queda con una
satisfacción melancólica y la
sensación que, curiosamente, la vida
sí importa, después de
todo.
Jai
Amrod es crítico de cine y psicólogo
que vive en Columbia, Missouri.
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Ficha
técnica
- basada
en la novela de Fernando
Vallejo
- producida
por Paramount Classics
- en
Español con subtítulos en
inglés
- se
estrenó en Chase Park Cinemas en
St. Louis el 2 de noviembre
- puede
revisar la lista de películas en
www.chasecinemas.com
- puede
conseguir o rentar la película
en video a partir del 19 de febrero en
Ninth Street Video, 25 S. 9th St.,
Columbia
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