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Los
hispanos reciben sentencias más
largas
por
Cristina Elías y Rebecca
Rivas
reporteras
de Adelante
A los
inmigrantes hispanos del centro de Missouri que no
hablan inglés les es más
difícil que a otros acusados obtener
sentencias cortas y bajas fianzas por
pequeñas infracciones. Y esto, según
los expertos legales, se debe a su falta de
familiaridad con el sistema legal y a sus pocos
lazos con la comunidad.
Normalmente,
ellos no reciben sentencias más cortas
porque no califican para remedios como la
libertad condicional," dijo George Batek, abogado
público del condado de Callaway. "Las cortes
no son más duras, solo que no son más
benignas con ellos porque son ilegales."
A medida
que inmigrantes legales e ilegales continúan
creciendo sobrepasando los 2,413 hispanos contados
por el censo de 2000 en el condado de Boone, las
cortes y el sistema legal de Missouri se apresuran
a enfrentar las necesidades de los hispanos. El
idioma es el obstáculo mayor para todo el
sistema legal, dicen los abogados, traductores y
personal de las cortes. Los inmigrantes que
sólo hablan español no pueden
comunicarse con claridad con las autoridades,
aún usando traductores. Pero otros factores,
tales como la falta de educación, una
desconfianza cultural en la autoridad y la falta de
vínculos con la comunidad, hacen
difícil para los inmigrantes hispanos
desenvolverse en las cortes de Missouri.
Según
el defensor público Robert Fleming,
quizás el factor determinante en las
sentencias largas y fianzas más altas es el
perfil que representa el típico acusado
hispano. Fleming, que representa a dos hispanos de
cada diez que pasan por su oficina, dice que en la
mayoría de las infracciones menores, los
hispanos que comparecen en las cortes son
inmigrantes recientes o trabajadores migrantes.
Éstos son vistos por los jueces y fiscales
como ofensores reincidentes de más alto
riesgo que los otros, ya que tienen menos
incentivos para mante-nerse alejado de
problemas.
Si
una persona no tiene lazos con la comunidad, los
fiscales tienen una predisposición de pedir
sentencias de cárcel en vez de libertad
condicional. En estos casos el acusado carece del
apoyo comunitario que necesita un fiscal para
negociar un mejor acuerdo, dijo
Fleming.
Los
acusados que tienen madres, líderes
religiosos y empleadores cercanos quienes puedan
garantizar la calidad moral de los procesados y
puedan supervisar sus conductas, son más
aptos de recibir sentencias más cortas y
fianzas bajas.
El
acusado típico hispano es un hombre soltero
de 18 a 35 años de edad.
Normalmente
no reciben sentencias o fianzas más bajas
porque tienen mas alto riesgo de fuga, dijo
Batek. Los jueces piensan: Si dejo
libre a ese sujeto, se puede marchar
mañana. Eso hace que los jueces sean
más severos. Esto no es un asunto sin
fundamento; hay una razón para
ello.
Cuando
los acusados usan traductores, el mensaje no es
transmitido por la misma voz. Los jueces ven al
traductor, en vez de al acusado. Y los traductores
no pueden ofrecer la misma emoción a sus
historias como alguien que pueda hablar a la corte
directamente.
Cuando
se usa un traductor algo será omitido
siempre porque los jurados y jueces no pueden medir
la credibilidad del testimonio del acusado,
dijo Batek.
En los
ocho años como abogado que Batek lleva en el
centro de Missouri, ha visto un enorme incremento
en el número de hispanos inmigrantes en las
cortes. El cree que no hay suficientes traductores
calificados en mid-Missouri, pero eso no es
fácil de solucionar.
Parte del
problema es la dificultad que encuentran los
traductores de corte para recibir su certificado.
La Oficina Estatal de Cortes de Missouri (OSCA) ha
introducido un examen de traductores certificados
que ha frustrado a la mayoría de ellos.
Sólo tres traductores han aprobado el
examen.
Hace solo
año y medio que OSCA comenzó a pagar
por los servicios de traducción en las
cortes logrando que el servicio de
traductores sea ahora más posible para los
gobiernos locales. Entre junio de 2000 y abril de
2001, OSCA pagó $44,000 en servicios de
traducción, de los cuales un 94 por ciento
fueron a parar a traductores de
español.
El
gobierno paga por servicios de traducción
sólo en los casos de juicios criminales. En
casos civiles, los abogados privados contratan sus
propios traductores, para aquellos que puedan
pagarlos.
En
Missouri, Ayuda Legal (Legal Aid), una
organización que brinda ayuda financiera
para asuntos civiles, tales como casos familiares y
disputas con caseros, tampoco recibe
compensación económica para
traductores. Mark Gutchen, de la oficina local,
dice que hasta 1986, la agencia servía a
inmigrantes ilegales, pero ahora eso está
prohibido, salvo en casos de abusos
domésticos.
Otro
problema que se ha presentado es la
programación de las traducciones.
Actualmente, los abogados son los que citan a los
traductores para el día del juicio. Jackie
Ambrow, Presidente de Intérpretes de
Missouri, dice que mid-Missouri debería de
seguir el modelo del condado de Jackson.
Allí, un empleado de la corte maneja la
práctica de las traducciones.
El
abogado a veces espera hasta el día anterior
al juicio y el estado tiene que pagar honorarios
por notificaciones tardías, dice
Ambrow. En el condado de Boone, los traductores
cobran entre $200 y $500 por caso.
Además
de la barrera idiomática, muchos inmigrantes
no se sienten cómodos con el sistema por
razones culturales. Algunos no saben cuáles
son sus derechos en el sistema legal americano.
Otros, que provienen de sistemas políticos
represivos, naturalmente desconfían de la
autoridad.
No
entienden cómo se hacen las cosas
aquí, dijo William Clary, que trabaja
para Intérpretes de Missouri. Hay una
notoria desconfianza hacia el sistema y
también incluso hacia sus defensores
públicos. Ellos no entienden el proceso
judicial. No entienden el sistema de alegatos y
acuerdos (plea-bargaining).
Los
acusados no saben cómo, a veces, una
confesión puede disminuir sus
sentencias.
Mary
Mueller, asistente administrativa para la corte de
Boone, propuso usar planillas para declararse
culpable en español, pero dice que
recibió una reacción
negativa.
Mark
Gutchen cree que la desconfianza al sistema no es
sólo una actitud de los hispanos. La
ignorancia y la desconfianza a la ley cruza los
antecedentes étnicos, dijo Gutchen.
No veo que los clientes que vienen a mi
oficina y son anglos tengan una mejor
comprensión de la ley.
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