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La placa de la discordia: La Guerra Civil Española sigue fraccionando

“El problema básico es que cuando los americanos oyen la palabra ‘comunista,’ dejan de pensar.”

Sen. Burton Cohen

por María Del Mar Grandío
reportera de Adelante

Era tan sólo una placa para honrar a los veteranos brigadistas americanos que lucharon en la Guerra Civil Española. Sin embargo, el símbolo que representa ha levantado viejos rencores que nunca llegaron a cicatrizar. La historia de esta polémica comienza cuando los congresistas y senadores del capitolio de New Hampshire, en Concord, iban a instalar este pequeño monumento conmemorativo. Todo estaba preparado. Incluso las personalidades invitadas se encontraban en el salón de la ceremonia. Sin embargo, el evento se suspendió y la placa nunca fue colgada en este lugar privilegiado, que es emblema de la historia de New Hampshire y de todo Estados Unidos.

“Estábamos todos en la habitación cuando apareció el senador Bob Cohen y explicó que había habido una maniobra de último momento de los conservadores de la legislatura,” dice Paul Fitzgerald, hijo de un brigadista que asistió al acto.

Muchos fueron los opositores de este homenaje que se dieron cita en el recinto.

“Había una mujer en la multitud que dijo a un periódico que estaba allí para echar a los comunistas fuera del capitolio,” afirma Fitzgerald.

La brigada de Abraham Lincoln siempre ha cargado con la sombra de la sospecha.

La formaron unos 3.000 voluntarios norteamericanos que viajaron a España durante la Guerra Civil para luchar en el bando republicano. Desde sus inicios, se ganaron las antipatías de sus propios compatriotas por dos cuestiones. Por un lado, estos hombres y mujeres hicieron oídos sordos a la actitud tomada por Estados Unidos de no-intervención. En segundo lugar, sus fuertes ideales socialistas y marxistas nunca han sido bien aceptados por un gobierno como el norteamericano que ha luchado con uñas y dientes contra esta ideología desde el principio. El resultado de todo esto es que siempre han permanecido en el olvido.

El incidente de la placa ha tenido, también, su repercusión fuera del las paredes del capitolio de New Hampshire. El eco de la disputa ha llegado hasta los oídos de alumnos y profesores del Departamento de Lenguas Romances de la Universidad de Missouri en Columbia. Éstos, nada más enterarse de lo sucedido, se movilizaron y plasmaron sus quejas en una carta dirigida al gobernador de New Hampshire. En concreto, Victoria Peters, una alumna graduada de la Universidad de Missouri y que estudia en la actualidad literatura de la Guerra Civil Española en la clase de Dr. Miguel Ugarte, fue quien leyó un artículo con lo sucedido en el Kansas City Star. Así que decidió escribir una misiva en nombre de toda su clase y mando una copia al director del diario de esa zona, Concord Monitor.

“La mentalidad de muchos ciudadanos es muy cerrada,” dice Peters. “Lo que más me molestó del asunto es que el propio gobierno de Nueva Hampshire estuviera en contra. Así que decidimos que teníamos que actuar y escribir la carta.”

Esta carta, que fue publicada en el Concord Monitor, ha tenido su contestación. Jemi Broussard, una ciudadana de New Hampshire, es una de las voces en contra de esta placa. Ella afirma que al principio estaba emocionada porque pensó que este homenaje podría ser muy enriquecedor. No obstante, ahora cree que la gran traba radica en el mismo dibujo tallado en placa de madera y bronce.

“Esta dibujado un puño, hoz y la estrella que todo el mundo sabe que es el símbolo comunista.”

El patrocinador de la iniciativa, el senador Burton Cohen, ha querido pronunciarse al respecto y afirma que “el problema básico es que cuando los americanos oyen la palabra comunista,’ dejan de pensar.”

“Yo estoy muy sorprendido por la reacción macartista. Muchos en la legislatura de New Hampshire son ultra conservadores, lo que significa que son de derechas. Ellos no entienden la realidad, o al menos parece que no quieren,” afirma Cohen.

Paul Fitzgerald afirma que su padre “nunca se hubiera sorprendido de la polémica que esa placa está causando.” Ahora, su principal deseo es darle a su padre el reconocimiento público que nunca ha recibido. Para él, los brigadistas merecen el mismo reconocimiento que han tenido los veteranos de la Segunda Guerra Mundial.

“Mi padre siempre decía que él había combatido contra el mismo enemigo en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial. Ese enemigo común era el fascismo. Creo que la Brigada Lincoln debería ser considerada y honrada como la mejor generación que luchó en la Segunda Guerra Mundial.”

©2001 Adelante