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Las universidades de Georgia aceptan inmigrantes ilegales
La Universidad de Missouri está obligada a informar a las autoridades sobre los ilegales que se matriculan

por Edda Berti
reportera de Adelante

Desde Georgia llega una brisa fresca de esperanza para todos los inmigrantes latinoamericanos indocumentados, preocupados por el futuro de sus hijos después de terminar el colegio. En muchos lugares de los Estados Unidos, los jóvenes indocumentados no tienen opción de continuar estudios superiores; pero ahora Georgia se ha unido a la creciente lista de Estados donde ésto viene cambiando.

Los hijos de inmigrantes indocumentados residentes en el Estado de Georgia que han concluído satisfactoriamente la educación secundaria podrán continuar estudios supe-riores pagando matrícula de residente (mucho más barato, como si fueran residentes legales del Estado). Dalton State College, en Georgia, desde el principio de este año, acepta a estudiantes que no pueden demostrar que son residentes legales en Estados Unidos.

Dalton State College, localizado en el noroeste de Georgia, cuenta con 3,100 estudiantes, 100 de los cuales son latinos. A partir de este semestre, 50 estudiantes indocumentados asisten regularmente a los diferentes programas que la universidad ofrece. A 25 de ellos se les fue otorgada matrícula de residente.

James Burron, el presidente de la Universidad de Dalton, a través de una conversación telefónica, nos comunicó su inmensa satisfacción al haber logrado incorporar estu-diantes latinos que hasta el año pasado sólo alcanzaban a terminar estudios secundarios. Él dijo que esta decisión fue tomada por el sistema de la Universidad de Dalton. En Georgia, Dalton es una de las ciudades con mayor presencia de trabajadores latinos.

Burran declaró que “los muchachos están aquí, ellos existen, y para transformar el problema en algo positivo, teníamos que crear una salida donde todos pudiéramos ganar, nosotros teniendo un Estado más educado y ellos teniendo la oportunidad de tener una profesión.”

Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta decisión. En Washington un representante de la “Foundation for American Inmigration Reform,” Jack Martín, dijo: “A los inmigrantes indocumentados les estaba prohibido por la ley federal el trabajar en los Estados Unidos,” lo cual hacía innecesario preparar a estudiantes indocumentados utilizando dinero de los contribuyentes para que al final ellos no puedan tener acceso a trabajos en los Estados Unidos.

Burran también es consciente de que ésta es una solución temporal ya que aunque estos estudiantes concluyan sus estudios superiores en universidades de los Estados Unidos, continuarán siendo ilegales. Sin embargo, dijo, “tienen mejores posibilidades de cambiar su situación ilegal. Para empezar, nosotros podremos avalar ante las instituciones donde se les presente la oportunidad de trabajar a los estudiantes que obtengan buenas calificaciones. Los estudiantes que no terminen con honores pueden conseguir trabajo en lugares donde no sean tan rigurosos en el proceso de selección. Otra opción podría ser volver a sus países donde definitivamente podrán tener mejores opciones de encontrar un empleo, y algunos años más tarde podrían retornar con un visado de trabajo.”

Christian Basi de la News Bureau de la UM manifestó que “la Universidad de Missouri solamente matricula a los ciudadanos de los Estados Unidos, residentes permanentes o estudiantes internacionales con visa estudiantil válido.” No hay ningún plan actualmente para cambiar esta regla, y la Universidad está obligada de informar a las autoridades sobre solicitudes de indocumentados.

“No hacemos preguntas específicas sobre ciudananía, dijo Basi, “pero sí información que si no se ofrece levantarían dudas. Si no se verifica el número de la Seguridad Social, también si hay discrepancias en la información que el estudiante provee, entonces tendremos que hacer preguntas. Hay un problema con el hecho de que ellos estén ilegales y tenemos que informar a los autoridades”.

Don Fernando Ramos [nombre ficticio] es uno de los tantos inmigrantes indocumentados que trabajan en Columbia. Casado con cuatro hijos, espera que un día sus hijos también tengan la oportunidad de asistir a la Universidad en Columbia. “Mi hijo el mayor tiene 16 años y está en el último año del Hickman High School. El otro tiene trece años. Los dos tienen intenciones de ir a la Universidad, pero aquí esto es sólo un sueño imposible aunque nosotros trabajamos arduamente y esperamos una vida diferente para nuestros hijos. ¿Por qué cree que pasamos todo lo que tenemos que pasar para llegar aquí?” Ramos tiene muchas esperanzas que las buenas nuevas que llegan de Georgia un día puedan ser realidad en Columbia.

Juan Ríos es el hijo mayor de otra pareja de inmigrantes indocumentados en Columbia. Él es un “junior” en un colegio local que disfruta los cursos de ciencias y al que le gustaría ser un profesional, pero ve muy difícil ser admitido por su irregular situación legal.

De otro lado, es importante señalar que donde hay una mayor concentración de latinos en los Estados Unidos, las posibilidades de incorporar a sus estudiantes indocumentados de nivel universitario se ha venido incrementando.

Junto a Dalton State College, Houston Community College in Texas también decidió aceptar a estudiantes indocumentados residentes de la ciudad hace unos meses, pagando matrícula de residente. Otras universidades en Texas y en California permiten a los estudiantes matricularse, pero les cobran matrículas de no-residentes, y varias universidades en Nueva York, Arizona, Illinois y Kentucky están permitiendo a los inmigrantes ilegales matricularse.

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