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FTAA
amenazará a los trabajadores

Joshua
First
LA
DESTRUCCION DEL medio ambiente y la
explotación de los trabajadores en las
Américas serán inevitables, si los
líderes mundiales aprueban un nuevo tratado
comercial para todo el Hemisferio Occidental,
llevado a discusión a fines de este mes en
Canadá.
Durante
los días 20 al 22 de abril, representantes
de 34 países americanos se reunirán
en la ciudad de Québec para discutir el
nuevo tratado comercial, el cual, a pesar de
proclamarse que ayudará al desarro- llo de
la economía de América Latina,
inevitablemente promoverá más los
resultados destructivos que ya observamos en
México como consecuencia del NAFTA
(TLC).
Este
nuevo tratado, el tratado de libre comercio de las
Américas (FTAA), extenderá el TLC a
todas las naciones del Norte, Centro y Sur
América, y del Caribe, creando un poderoso
mecanismo de control corporativo sobre las vidas de
más de 600 millones de personas.
Aunque de
poca información se dispone sobre el FTAA,
sabemos que habrá énfasis en
desregulaciones y privatizaciones de servicios
públicos, tales como agua y
electricidad.
Cuando el
gobierno de Bolivia recientemente privatizó
su sistema municipal de agua, por ejemplo, las
tarifas se triplicaron, y la mayoría de los
ciudadanos no pudieron pagar esta necesidad
primordial.
El FTAA
le brinda a las corporaciones norteamericanas libre
acceso a mercados laborales baratos en los
países del sur para producir bienes de
consumo, como las sudaderas de Mizzou. Al igual que
en NAFTA, estimulará a más escenarios
como el de la planta koreana Kukdong en
México que ensambla los tenis
Nike;
ahí, a los trabajadores no se les permite
usar los sanitarios más de tres veces
durante un turno de 16 horas, y se les paga por
debajo del ya bajo salario mínimo mexicano
en la mayoría de los casos. Aunque el
documento original del FTAA promete proteger los
derechos laborales, situaciones como la de
México empeorarán a menos que incluya
un proceso de revisión sobre los efectos
negativos del libre comercio.
Tal como
está, el tratado propuesto le
ofrecerá a las corporaciones el derecho de
demandar a las naciones que impongan regulaciones
de trabajo, salud y medio ambiente, diciendo que
esas regulaciones restringen el comercio.
Consecuentemente, es más probable que los
gobiernos latinoamericanos reduzcan esas
regulaciones para atraer más comercio e
inversiones. La ironía es, desde luego, que
las industrias que las corporaciones
norteamericanas trasnacionales establecen en
América Latina no desarrollen la
economía; no crean una infraestructura
vital. Los beneficios existen sólo para el
Norte, con más ganancias y productos de
consumo más baratos. Esos mismos productos,
aun algo tan pequeño como una camiseta del
St. Louis Rams, le puede costar al trabajador
latinoamericano de las confecciones tres o
más días de salario para
comprarla.
En este
momento, el FTAA no es todavía una realidad,
pero la administración de Bush considera su
ratificación como una importante prioridad.
Si no nos oponemos el FTAA ahora, será una
realidad para más de 600 millones de
habitantes en los próximos
años.
En
Columbia, la coalición de Mid-Missouri
People Over Profit está organizando una
oposición a la
Cumbre de las
Américas
en Québec durante abril 20-22. Además
habrá actividades en reacción al FTAA
aquí y en Kansas City. El viernes, 20 de
abril, a las 12 p.m., habrá una
demostración en Lowry Mall de MU. Para
más información, e-mail
Jfirst@rocketmail.com,
o llame al Peace Nook al (573)
875-0539.
Joshua
First estudia historia en MU y está
organizando la oposición al FTAA para
Mid-Missouri Peaceworks.
Traducido por Eduardo del Castillo
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