|
Escenas
desde las calles de Buenos Aires
Richard
Freeman
EN
LAS VACACIONES de invierno retorné a
Buenos Aires, el lugar de estudio de mi
disertación, después de una ausencia
de 3 años. Para la disertación de mi
investigación, estudié la cultura de
políticos en Argentina y la formación
de la identidad política;
específicamente trabajé con un grupo
de jóvenes activistas en el ala joven del
Partido Socialista Democrático.
Cuando
reservé mi vuelo hace algunos meses
atrás, sabía que la economía
en la Argentina estaba cayéndose, pero no
estaba preparado para lo que iba a suceder (que en
realidad es la norma si uno es estudiante de
política argentina). Mientras estuve en
tránsito, el presidente elegido del Partido
Radical (que era una coalición
multi-partidaria llamada La Alianza) Fernando de la
Rúa renunció. Ya en Argentina, fui
testigo de otros tres cambios de presidentes en
solo una semana, en total el país
pasó por cinco presidentes en doce
días, incluyendo los dos presidentes
interinos, quienes estuvieron por un día
hasta que el nuevo presidente fuese elegido por la
Asamblea Nacional.
Los
dos días antes de mi partida y los dos
días antes que le llevaron a la renuncia de
De la Rúa, en las noticias en los Estados
Unidos pasaron varias historias de 30 segundos
narrando lo que sucedía en la Argentina,
estos segmentos incluían videos con
imágenes de saqueos y confrontaciones entre
los saqueadores y la policía, el efecto fue
la impresión de un estado de
anarquía. Esta impresión fue
reforzada por los comentarios que decían que
la violencia era desenfrenada en todo el
país. Mandé correos
electrónicos a mis amigos en Buenos Aires
preguntando si debía cancelar mi viaje,
ellos me aseguraron que había algo de
violencia, pero era seguro viajar.
Desde
ese día, mucho de lo que leí en los
medios de comunicación continuaron
comentando sobre la violencia en las calles de la
Argentina, con razón de la rápida
renuncia de los dos presidentes, que no fue
discutido, ni mostrado en las redes de trabajo,
donde los diez mil argentinos, la mayoría de
clase media, pacíficamente tomaban las
calles de sus barrios, golpeando las cacerolas y
sartenes (incluyendo residentes de muchos de los
barrios adinerados de Buenos Aires). Esta forma de
protesta es llamada cacerolazo ( fue originado como
una forma de protesta por las amas de casa en Chile
contra el régimen de Allende). Fueron estas
protestas que lo derrocaron al presidente, muchas
de ellas terminaban en la Plaza de Mayo al frente
del Palacio Presidencial. No fue la otra violencia
(tan seria como era) (fue largamente instigada por
el Partido Peronista).
Las
tres semanas siguientes, hasta mi partida, el 13 de
Enero, participé casi diariamente en las
protestas de las calles, muchas noches me
encontraba en la calle cerca de las 9:00 p.m., era
la hora del Cacerolazo Las calles del vecindario
donde yo estaba eran edificios de departamentos de
diez y quince pisos, todos con balcones al frente
del edificio, directamente encima de las aceras. La
sinfonía de los golpes de las cacerolas y
sartenes de cientos de balcones era impresionante.
A pesar de que soy un artista visual,
lamenté no tener una grabadora de alta
fidelidad conmigo, esta fue verdaderamente una
experiencia auditiva, cómo los cantos y las
cacerolas y sartenes eran golpeados eran golpeados
en conjunto en las marchas de protesta. Si el clima
político no fue lo suficiente opresivo,
todos estos eventos y protestas tuvieron lugar a
mediados del verano, cuando la temperatura
fluctuaba diariamente entre los 100 grados
Fahrenheit, incluso en las noches muchas protestas
se llevaban a cabo en temperaturas entre los
ochenta grados, solo se adhería al mal humor
de la gente y lo tensa de la
situación.
Dos
cosas de estas protestas me llamaron la
atención por lo diferentes de cuando yo
participé hace varios años
atrás. Primero como mencioné, los
principales actores en estas protestas fueron en
gran número gente de clase media. Segundo,
no había pancartas políticas de
ningún partido en ninguna de las protestas,
la gente no los hubiese dejado. Esto fue
completamente lo contrario a lo que yo normalmente
experimenté en mi trabajo de campo, la gente
en las calles la semana pasada estaba protestando
contra todos los políticos y todos los
partidos políticos, todos considerados
corruptos; inclusive la Corte Suprema fue
acusada.
El
chispazo responsable de que la clase media tome las
calles fue una ley bancaria impuesta por De la
Rúa, pero mantenida por todos los
subsiguientes presidentes. Esta ley denominada
corralito prohibía a los ciudadanos retirar
no más de $250 semanales de sus cuentas de
ahorros, las implicaciones son de gran alcance. Los
estudiantes argentinos en el extranjero no pudieron
recibir sus becas de las agencias del estado de la
Argentina. Uno de mis amigos no pudo cobrar su
cheque y por lo tanto no tuvo dinero para vivir.
Hubo un feriado bancario largo, que hizo imposible
el retiro inclusive de $250. El corralito fue
reglamentado como inconstitucional por la Corte
Federal, solo para ser sostenido por la Corte
Suprema. Esto llevó a las marchas semanales
frente al Palacio de Justicia organizado por el
sindicato de abogados laborales, solicitando que
toda la Corte Suprema se retire (9 jueces). La
corrupción en las cortes ha sido conocida
por años, pero la última ley bancaria
fue el último golpe de gracia. Las consignas
populares a estas protestas fueron:
(Que
se vayan todos!
(Que no se quede ni uno solo!
En
un centro comercial, una persona de la Corte
Suprema de Justicia tuvo que ser escoltada fuera
del edificio por el personal de seguridad, para que
la gente, compradores de clase media, lo dejaran en
paz. Le gritaron y trataron mal y en el sector de
las comidas le tiraron con la comida.
La
estrategia del gobierno de devaluación ha
golpeado duro a los consumidores de la Argentina.
Muchas hipotecas, tarjetas de crédito y
otras deudas están en dólares.
Están siendo cambiadas a pesos, al cambio de
la devaluación. Esto incrementó sus
deudas al 30 o 40%, mientras sus sueldos siguen
siendo los mismos. En muchos países vecinos,
donde los argentinos tradicionalmente pasan sus
vacaciones (ej: en las playas de Uruguay y Brasil),
los pesos argentinos no se aceptaban más, ni
tampoco las tarjetas de crédito de bancos
argentinos. Muchos turistas argentinos, de repente
se quedaron sin recursos, sin acceso a dinero en
efectivo. Actualmente el presidente Duhalde
está considerando convertir todas las
cuentas bancarias de dólares a pesos. En la
última semana de mi estadía, el
presidente prometió que con el tiempo las
cuentas se mantendrán en dólares; yo
estaba esperando otra ronda intensa de
protestas.
A
pesar de ser cierto que la clase media solo sale
cuando sus propios bolsillos están en
peligro, estas protestas callejeras diarias tienen
un profundo significado para la cultura
política en Argentina. Primero, uno tiene
que ver que desde la dictadura militar (1976-1983)
la clase media ha estado relativamente callada,
este no siempre ha sido el caso, de acuerdo a los
padres de familia de los muchos jóvenes
políticos activistas con quienes
hablé en 1997. Ellos comentaban que antes de
la dictadura había mucha más
participación del público de clase
media en política. Uno puede ver que el
resurgimiento de la clase media, como actores en la
política es una señal no solo de su
frustación con la corrupción y el mal
manejo de la economía por los líderes
que ellos eligieron, sino también que el
temor a los militares ha sido vencido (por lo menos
hasta ahora). A pesar de que sus acciones son
todavía conservadoras, no hay resultados.
Pero una cosa positiva en esta historia es que
durante este período de agitación y
protesta política, los militares no han
salido de sus cuarteles durante las tres
últimas semanas.
Con
esta desconfianza de todos los partidos
políticos, ha sido un nuevo impulso para
organizar la comunidad. Presencié esto a las
2:30 a.m. en el centro de una intersección
con mucha afluencia de gente en un barrio de clase
media bien acomodada, donde por muchas noches, en
fila los residentes han bloqueado las calles (la
esquina de la avenida Santa Fe y Coronel
Díaz. Estaba justo volviendo de la Plaza de
Mayo, exhausto y en el centro de esta
intersección había un grupo de casi
veinte vecinos discutiendo que hacer
después, planificando llevar a cabo una
reunión en la semana. También
visité el nuevo centro cultural de barrio,
en el barrio menos próspero de Villa Crespo,
abierto hace pocos meses atrás por algunos
de mis amigos, ex-activistas del Partido
Demacrático Socialistas y ellos me contaron
sus actividades así como también su
asistencia a muchas reuniones del vecindario que
comenzaron después de la caída de De
la Rúa. Estas juntas vecinales improvisadas,
o cabildos, crearían la necesidad
líderes, para un movimiento de ciudadanos
nacientes y darle alguna
dirección.
Con
la devaluación del peso, la cifra de
aquellos que viven por debajo de la línea de
pobreza ($250 al mes para una familia de 4
personas) incrementará dramáticamente
(al momento es 40% para el gobierno su
admisión o cerca de 14-15 millones de
ciudadanos). Esta devaluación afecta
directamente a los ciudadanos que sus salarios
continúan siendo los mismos, mientras su
poder de adquisión decrese hasta un 40% para
algunas cosas. El gobierno ha solicitado la
cooperación voluntaria de la industria
argentina para que no suban sus precios, y como
mencioné, las deudas de las personas se han
incrementado súbitamente y sus cuentas de
ahorros se han reducido por la conversión
del peso.
Hay
una solución? Cuando Estados Unidos
liberó a Cuba de España, Cuba
tenía una deuda considerable con
España, el gobierno de los Estados Unidos
declaró a esta como una deuda odiosa y que
la gente de Cuba no tenia obligación moral
de pagarle.
Cuando
los generales en la Argentina tomaron el poder en
1976, la deuda era menos de 1 billón de
dólares americanos Cuando Alfonsín
fue elegido y tomó la presidencia en 1983,
la deuda era de 45 billones de dólares
americanos Estos préstamos fueron realizados
a un gobierno ilegítimo, cuyos
líderes se sabe que están muertos o
desaparecidos, miles de sus ciudadanos (muchas
organizaciones declararon el total de muertos a
30.000). Al término del primer año
del gobierno de Alfonsín la deuda
subió a 65 billones de dólares
americanos y también los pasados 12-15
años en la Argentina los préstamos
del FMI y otras instituciones fueron condicionados
a un seguimiento de la política
económica dictada por el FMI. Ciertamente,
estas polítocas fueron un fracaso!
Sí, la gente en Argentina compartió
algo de responsabilidad por las acciones de su
gobierno legítimo (y su corrupción),
pero no es solo el gobierno el que ha creado esta
crisis, y hasta que el poder económico
global y los bancos admitan esto y actúen
responsablemente, yo no veo una salida.
Un
hecho triste de estos Cacerolazos, como un taxista
me comentaba una mañana muy temprano,
mientras que todos quieren meterse en la
corrupción, no hay nadie que tome la
dirección, y esto es solo una parte del
problema. Incluso con un nuevo gobierno
limpio, la deuda continua
ahí.
Fue
un viernes por la noche cuando Duhalde, el
candidato peronista que perdió frente a De
la Rúa en las elecciones presidenciales de
1999 (y uno de los muchos corruptos y fascistas de
todos los políticos peronistas) fue
proclamado como presidente. Esa noche marché
una milla sobre la Avenida de Mayo desde la plaza
frente al Congreso a la Plaza de Mayo con 8-10.000
ciudadanos golpeando sus cacerolas y sartenes bajo
la consigna de Yo no lo voté. Uno de
mis amigos argentinos comentaba que se
sentía como si estuviera en la
película Forrest Gump; al final de
esta película la gente estaba marchando con
una mínima idea de porque marchaban. Yo
bromeaba diciendo que una vez que lleguemos a la
plaza, probablemente marcharíamos otra vez
al Congreso (era la 1:00 a.m.). Después de
30 minutos dando vueltas en la plaza, efectivamente
empezaron a volver a la Plaza del Congreso.
Dejé la marcha luego de 15 minutos de haber
llegado a la Plaza del Congreso, al mismo tiempo
que volvían a la Plaza de Mayo.
Una
nota más que eleva el espíritu, es el
hecho de que estas protestas continúan sin
señales de relajamiento hasta que los
ciudadanos reciban algoY.., buenoY., algunas
respuestas o alguna ayuda. Esto es un testimonio de
la desesperación y la frustración de
la gente, como así también de su
poder. Pero hay que tener cuidado y no olvidar los
militares.
Desde las
calles, Richard Freeman.
El
antropologista Richard Freeman ha estado viajando a
Argentina desde 1986 y ha vivido en Buenos Aires
por 18 meses para las investigaciones de bsu tesis
doctoral. Actualmente se emplea como profesor
visitante de antropología en la Universidad
de Rochester.
|