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Cargill
reduce personal
La
recesión también golpea a los
hispanos
por
Kara Childers
reportera
de Adelante
traducido
por Eduardo del Castillo
El
teléfono recibe cerca de 500 llamadas al mes
solicitando informes sobre empleos en Express
Personnel Services en Columbia. Megan Rivers,
supervisora industrial de la agencia de empleos,
les habla en español a muchos de los
solicitantes y en una rápida
conversación, se ve obligada a explicar la
difícil situación económica
actual. Las empresas no están contratando a
mucha gente ahora, y los inmigrantes están
incluidos. Peor aún, algunas empresas los
están despidiendo.
La semana
pasada, la planta de pavos Cargill en California,
Missouri, suprimió el tercer turno,
añadiendo casi 75 trabajadores al 7.8 por
ciento de desempleo hispano en los Estados
Unidos.
El verano
del 2001, la empacadora de carnes Excel en Marshall
despidió a más de 600 trabajadores,
casi 150 de ellos latinos, algunos fueron
transferidos a otra compañía, pero la
mayoría se quedaron en la calle. Los
trabajadores perdieron además los beneficios
laborales a fines de enero.
Y
mientras los duros efectos de la recesión
norteamericana se están sintiendo, ellos son
parte de un problema nacional que ha traído
muchos trastornos y pocas sugerencias.
La
más importante entre ellas la de
aprender inglés puede ser obvia, pero
es difícil estudiar cuando se tiene que
dividir el tiempo de una ardua jornada laboral con
la vida familiar.
No
obstante, es la mejor inversión que un
trabajador puede hacer ahora, dice Eduardo Crespi,
director del Centro
Latino,
en donde se ofrecen clases gratuitas de
inglés.
De
acuerdo a un estudio reciente, los inmigrantes
pueden incrementar sus ingresos en un 20 por ciento
con sólo hablar inglés. Sin embargo,
la presión para dar ese importante paso
aumenta. Un estudio realizado en enero por el
Centro Hispano de Washington muestra que la
población hispana ha sido la más
afectada por la crisis económica
nacional.
Otro
estudio efectuado en diciembre pasado por
el
Banco Interamericano de Desarrollo
(BID)
confirma que los hispanos están sufriendo
debido a la recesión estadounidense. La
investigación, que se basa en una
población de 1,000 latinos que viven en
Estados Unidos, muestra que un 7 por ciento han
perdido sus empleos después del 11 de
septiembre y que un 26 por ciento han visto
reducidas sus horas de trabajo.
Ahora
tenemos trabajadores no especializados que son
vulnerables, dice Steve Camarota, director
del Centro de Estudios de Inmigración de
Washington, D.C. La empresa no los ha hecho
productivos en el mercado laboral.
Camarota
explica que los empleadores buscan generalmente en
el trabajador inmigrante una oportunidad de
beneficiarse pues ofrecen un trabajo duro y mal
pagado, beneficios reducidos y ninguna posibilidad
de mejorar la situación del
inmigrante.
Mientras
tanto, el gobierno ayuda poco en este tema, afirma
Raúl Yzaguirre, presidente del Consejo
Nacional de la Raza, una organización
nacional de derechos civiles. Yzaguirre precisa que
el paquete de apoyo económico ahora
considerado por el Congreso no ofrece ayuda a los
inmigrantes.
Sin
de ninguna propuesta seria para ayudar a los
trabajadores, los líderes republicanos
están forzando un compromiso que
beneficiará principalmente a las
corporaciones, Yzaguirre asegura en un
editorial del San Diego Union-Tribune.
Los trabajadores recibirán poco o
nada. Mientras tanto la Casa Blanca parece sentirse
feliz de permanecer al margen en vez de ejercer un
liderazgo.
Sin una
actitud progresista del gobierno para mejorar las
condiciones del trabajador en las fábricas,
la responsabilidad recae sobre el
individuo.
Según
investigadores, la vulnerabilidad que afrontan los
trabajadores hispanos es el resultado de factores
como el idioma, educación y capacidad
técnica. Camarota estima que unos 10
millones de inmigrantes latinos no han terminado la
secundaria.
Megan
Rivers cree que el idioma es la principal barrera
del inmigrante en el mercado. Cuando una empresa
está contratando y los dos solicitantes
poseen la misma capacidad profesional, pero uno
habla inglés y el otro no, la
elección es simple para la empresa,
afirma.
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