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Andrea Echeverrí, cantante de Aterciopelados, no quiere ser “la diva del momento”.

¡Viva Colombia... pero no por Shakira!

Aterciopelados / Gozo Poderoso (2001; $14.98)

por James Reed
crítico de música

Con las caderas girando sin parar y el pelo dorado sobre su espalda, Shakira, seamos francos, está lista para conquistar a los Estados Unidos. Su nuevo disco en inglés, Laundry Service, se ha convertido en un tremendo éxito en Billboard, y su sencillo “Suerte” se oye por todos lados. La rockera colombiana ha fascinado a Jay Leno, ha salido en todas las revistas de moda y ahora ella es la imagen de Pepsi. Hasta mi propio hermanastro, quien admite que tiene gustos anticosmopolitas, estuvo decepcionado hace poco cuando abrió su nuevo calendario en la mañana de Navidad. “Es que quería un calendario de Shakira”, lamentó. Es decir, no se puede escapar de Shakira.

Si bien es cierto esta bella colombiana es la nueva sensación en la música gringa, aún hay algo muy desagradable en la “nueva” Shakira y, es que mantiene esa voz grave que solía sonar como la de Alanis Morrissette. Ahora, como una “bombaza rubia” que canta letras cursis como, “suerte que mis pechos sean pequeños y no los confundas con montañas”, parece que Shakira es un “producto que vende”. Si ves sus comerciales de Pepsi y la confundes con Britney Spears, créeme que no eres el único.

La popularidad, sin embargo, es mejor que nada, y los colombianos reconocen este hecho. Shakira es súper conocida en el mercado estadounidense, pero no es la única hija de Colombia que está forjando una carrera exitosa fuera de su patria. Juanes era el predilecto de los Latin Grammys el año pasado cuando recibió siete nominaciones y luego ganó tres. Además, Carlos Vives está ampliando su red de aficionados con su música, el vallenato. Pero en términos de éxito con los críticos y también el público, nadie ha tenido tanta fama como los Aterciopelados, uno de los primeros y mejores grupos de rock en español. Los críticos de la revista Time, por ejemplo, casi están enamorados del grupo, ya que nombraron a los Aterciopelados uno de los 10 mejores grupos del mundo el otoño pasado, y después decidieron que Gozo Podero, su última novedad, fue uno de los mejores discos del 2001.

¿Tanta adulación para un grupo que ya lleva más de 15 años?, ¿Por qué? Quizá tendrá que ver con su sonido que es una mezcla de varios géneros: folclor colombiano, electrónica, alternativa, etc. Con esta fusión establecen melodías contagiosas y ritmos pegajosos. Para comparar, piensa en el grupo británico Everything But the Girl (“Missing”) y un poquito de los Beastie Boys...en castellano. O tal vez se trataría de las letras originales —que los dos miembros del grupo, Andrea Echeverrí y Héctor Buitrago, escriben— que se enfocan en temas sociales. Por cierto, cuándo fue la última vez que escuchaste una canción que decía, “No es un mandamiento ser la diva del momento/ Para qué trabajar por un cuerpo escultural ... Mira la esencia, no las apariencias”.

Aunque su estrella está en subida en los EE.UU., lo más probable, y refrescante, es que jamás Aterciopelados vayan a sacar un disco de tonterías en inglés o tampoco traducir su nombre del español al inglés. Crean su música a su manera. Y si de repente Echeverrí —quien es pálida, demasiado flaca e increíblemente de moda— se cambiara de morena a rubia, entonces sabríamos que los Aterciopelados nos han fallado.

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