|
Resistencia
crece a la propuesta ley Fast
Track
Mark
Haim
LA
ADMINISTRACIÓN BUSH está montando
una ofensiva concentrada para empujar un programa
llamado Presidential Trade Promotion
Authority, conocido como Fast
Track, y la oposición está
creciendo. Según la Constitución de
los Estados Unidos, los tratados son enviados al
Senado para debate, y posiblemente para
revisión y ratificación. Fast Track
permite a los que intentan a impulsar acuerdos
favorables a las corporaciones que evitar el
análisis del Congreso, así limitando
la discusión y requiriendo simplemente un
voto sí o no en un acuerdo, sin
cambios.
Bush
espera ganar la autoridad de Fast
Track, algo negado repetidamente al
Presidente Bill Clinton, para que pueda pasar el
Área de Comercio Libre de las
Américas y una nueva ronda de acuerdos de la
Organización de Comercio Mundial (WTO). El
movimiento progresista que se opone la
globalización dirigida por las corporaciones
tiene otros planes. Muchos congresistas
están por decidir y el próximo mes
será decisivo.
La misma
coalición de trabajadores, ecologistas,
granjeros, y activistas por los derechos humanos,
comida sana y justicia social que invadió la
Organización de Comercio Mundial (WTO) en
Seattle y causó un tumulto a la Cumbre de
las Américas en Québec en abril
pasado, está organizando para parar el
Fast Track. Intentan asegurar que
cualesquiera acuerdos de comercio propuestos sean
evaluados cuidadosamente y aceptados solamente si
en verdad protegen a los trabajadores, el medio
ambiente y las economías locales.
El FTAA
expandiría el Tratado de Libre Comercio para
Norte América (NAFTA) para incluir todo el
hemisferio excepto Cuba. El NAFTA ya ha tenido
efectos devastadores entre los pequeños
agricultores y trabajadores de México,
Estados Unidos y Canadá. Luego los
críticos sostienen que el FTAA solo
acrecentará los daños mientras
enriquecerá más a las corporaciones
transnacionales.
Sólo
en México, desde que el NAFTA fue
implantado, más de ocho millones de familias
han descendido por debajo del nivel de pobreza.
Otros millones de campesinos han sido expulsados de
sus tierras de cultivo, siendo forzados a buscar
trabajo en ciudades congestionadas o a viajar al
norte como trabajadores ilegales. Por supuesto el
llamado Tratado de Libre Comercio elimina las
fronteras de modo que el capital pueda moverse
libremente a dondequiera que se puedo obtenerse la
mayor ganancia, pero no busca los mismos beneficios
para el trabajador. El FTAA llevará al NAFTA
un paso más adelante al promover la
privatización de servicio esenciales como
los de salud, educación, agua y
electricidad.
No
está claro en el presente si Bush
podrá lograr el apoyo que necesita en el
Congreso. Mientras que la mayoría de los
Republicanos y algunos Demócratas apoyan el
llamado Libre Comercio apoyado por sus
patrocinadores corporativos, hay un número
significativo en ambos partidos quienes cuestionan
el beneficio del Fast Track (Vía
Rápida).
El
proyecto legislativa HR 2149, presentado por el
Representante Phil Crane (Republicano de Illinois)
es la versión más extrema de Fast
Track, careciendo de algún lenguaje
protector del medio ambiente o protección
laboral. Desde luego este proyecto no gana el apoyo
de algunos Demócratas pro-libre comercio,
quienes lo apoyaría si tuviera una
mínima referencia a dichos temas.
La
administración Bush trató de someter
el Fast Track a una votación antes del
receso de agosto, pero al contar los votos vieron
que carecían de ellos. Ahora esperan
presentarlo a votación después del
Día del Trabajo. Cualquiera interesado en
influir en el voto de sus legisladores debe
contactarlos tan pronto sea posible.
Usted
puede comunicarse con sus legisladores llamando al
conmutador (202) 224-3121. O puede escribirles a la
cámara de representantes, Washington, dc
20510. Todos ellos tienen e-mail, pero no son tan
efectivos como las cartas y las
llamadas.
Para
más información del Fast Track visite
www.tradewatch.org
o llame al Public Citizens Global Trade Watch
al 202-546-4996.
|