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Las escuelas de Columbia luchan con las dificultades del idioma


Peg Hurley, maestra de ESL, enseña a Jasmine Valdiva algunas nuevas palabras. Abajo, Jasmine escoge cuidadosamente una pintura de color para su dibujo de un helado. Jasmine participa en un programa de ESL en Blue Ridge Elementary School. (Fotos de Seth Wenig/Adelante)

por Cristina Elías
reportera de Adelante

Lo que las escuelas de Columbia necesitan son padres que participen activamente en la educación de sus hijos y más maestros mejor preparados. Al menos, ésta es la opinión de profesores del programa de Inglés como Segunda Lengua, ESL (English as a Second Language) en Columbia.

En la actualidad, hay 330 estudiantes en el programa de Columbia. Noventa de esos estudiantes son hispanohablantes, de acuerdo con Patty Wayland, coordinadora del programa ESL para el sistema de escuelas públicas de Columbia. Ellos representan cerca de un tercio del total de los estudiantes del programa, lo que supone ser el grupo más numeroso en Columbia.

Con 275 estudiantes, el condado de Boone tiene la población estudiantil hispana más grande del centro de Missouri, de acuerdo a las recientes estadísticas proporcionadas por la Oficina de Análisis de Datos Socioeconómicos.

La cifra se ha más que duplicado, partiendo de 114 estudiantes en 1991. Sólo los condados de Pettis, Saline y Moniteau obtuvieron más estudiantes hispanos, representando el 7 por ciento del total de la matrícula del condado durante los últimos diez años. El condado de Boone ocupó el segundo lugar en el centro de Missouri en cuanto al porcentaje de nuevos estudiantes hispanos. Con más número de ellos, el condado, así como el resto de Missouri, está requiriendo una mayor demanda de programas ESL.

Los educadores dicen que el actual sistema es extenuante ya que ellos tratan de satisfacer diferentes necesidades de diferentes culturas. Como grupo, los estudiantes hispanos del ESL tienen necesidades distintas a las de otros grupos étnicos, según los educadores. Algunas de esas necesidades incluyen la participación de los padres, maestros bien preparados y ayuda de aculturización.

Las más importantes de esas necesidades son la comunicación entre maestros y padres y la cooperación de los padres, dijo la maestra de enseñanza elemental Peg Hurley, participante del programa ESL.

“Me gustaría verlos participar en actividades de maestros y padres,” dijo Hurley.

Gerardo López, profesor auxiliar en la Facultad de Educación de MU, ha estudiado la actitud de padres que son trabajadores agrícolas migratorios. Mientras que pocos estudiantes hispanos de Columbia son migrantes, López opina que los padres hispanos por lo general tienen una actitud muy distinta hacia la educación de sus hijos que la de la familia típica norteamericana.

Según López, lo que los maestros norteamericanos podrían percibir como una actitud de desinterés, es en realidad una muestra de respeto hacia el desempeño de los maestros.

“En México, dudar de los maestros no es aceptable,” dijo López. “Usted no va al aula y trata de inmiscuirse en el trabajo del maestro. Los padres latinos creen que los maestros hacen su trabajo y ellos se ocupan del suyo. Los latinos no tratan de decirle a los maestros lo que tienen que hacer. Ellos creen que los maestros están preparados para realizar lo que es mejor para sus hijos.”

También añadió que muchos maestros definen la participación de los padres en la educación de sus hijos de manera muy cerrada.

“Los maestros se están ciñendo a esas limitadas definiciones de participación,” dijo López. “No es que no estemos participando, es que estamos participando de distinta manera. El concepto de un niño bien educado para los latinos va más allá de lo escolar. Significa mostrar respeto y poseer otros valores sociales.”

El mejor modo para que los maestros atraigan a los padres, dijo, es mantener una actitud abierta cuando juzguen la reacción de los padres, pero también darse cuenta de que no hay formas culturales que puedan aplicarse a todos los padres hispanos.

“Usted no tiene que hacer nada extra,” dijo. “Usted tendría que hacer las cosas de diferente manera.” Pero haga lo que usted haría con cualquiera de los otros padres. Si usted llama a otros padres, llámelos a ellos también. No todos los asuntos son específicamente culturales.”

La mayoría de los alumnos hispanos están en el nivel elemental, principalmente en Blue Ridge y Grant. Según Wayland, cuando los estudiantes crecen, la asistencia al programa ESL disminuye. “Baja tan pronto como los estudiantes empiezan a dominar más el idioma,” dijo.

Los estudiantes asisten a las clases del ESL por 30 o 45 minutos al día. El resto del tiempo asisten a las clases regulares en inglés, como parte del programa de inmersión de Columbia. Pero el involucramiento no debe limitarse a actividades extracurriculares como el Club de Scouts y el de basketball; ella estimula a los padres a que faciliten esto.

“No es que los niños sean indiferentes,” dijo. “Es que a veces los niños no pueden ir al lugar.”

Hurley sugiere que los padres lleven en sus coches a sus niños y a otros niños o traten de hacer arreglos con los maestros.

“Si en algo podemos ayudarlos, que nos lo digan,” dijo Hurley.

Otro asunto importante para los estudiantes del ESL en Columbia es conseguir maestros bien preparados, dijo Wayland.

En el presente, hay 12 maestros de pre-escolar y de ESL para servir a los estudiantes de Columbia, dos de ellos agregados el pasado año. Sin embargo, a pesar del aumento, el distrito aún sufre una escasez de maestros de ESL.

“Es difícil conseguir maestros de ESL,” dijo Wayland. “No hay muchas personas con la certificación.”

Rosalina Guthrie, quien enseñó en el nivel elemental en su nativa Guatemala y pre-escolar aquí en Estados Unidos, dijo que la actitud de los maestros hacia la cultura también es importante.

“Creo que tan abierto como sea el maestro hacia el cambio, mejor se comunicará con sus estudiantes,” dijo Guthrie. “Si los maestros son capaces de apreciar a sus estudiantes y sus culturas en vez de sólo enfocarse en los valores norteamericanos, de ser tolerantes, lograrán mucho más para sus alumnos.”

Guthrie enfatiza que muchos maestros de instrucción general miran a los alumnos del ESL como un problema extra y como una distracción de los otros alumnos en la clase.

Guthrie cree que la presencia de los estudiantes de ESL en Columbia es en realidad un beneficio para los otros estudiantes porque los expone a otras culturas a temprana edad.

“Es más interesante con un aula multicultural,” dijo Guthrie. “Los mismos niños tratan de tocar temas de interés para las diversas culturas, y los niños norteamericanos comienzan a hablar unas cuantas palabras en otros idiomas en un esfuerzo por comunicarse con sus compañeros.”

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