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Crísis de energía: duro golpe para los inmigrantes

por Rebecca Rivas
reportera de Adelante

Silvia Tribble está ansiosa de que llegue la primavera — de esa manera las familias de inmigrantes con las que trabaja podrán apagar sus calefactores. Y lo que es más importante, podrán pagar las cuentas de gas y electricidad.

Tribble y su esposo, Andy, encargados de la casa de refugio St. Martín DePorres, han ayudado a dos familias que no han podido pagar sus gastos y estaban a punto de ser expulsadas de sus casas.

El matrimonio ha recibido varias llamadas de gente pidiendo ayuda, en algunos casos incluso asilo. Pero su casa está llena.

“Emocionalmente estamos un 110% completos,” dice ella. “Pero nuestras puertas están abiertas para quien necesite ayuda.”

Este invierno, debido a la crisis de energía, mucha más gente ha llamado a su puerta. Muchos de ellos no sabían cómo obtener asistencia, dice Silvia.

Los precios de la fuente de energía subieron de forma astronómica; las cuentas incrementaron en un 50% en comparación al año pasado.

Para una persona de clase media, el incremento en las tarifas de los servicios públicos significa un poco menos de dinero para ir al cine o para una cena en el día de San Valentín, pero para las familias necesitadas, esto las obliga a elegir entre comer y pagar el alquiler.

El gobierno federal y estatal ha reconocido la posible catástrofe y han asignado más dinero para asistir a los programas de crisis de energía. En Columbia, los asistentes sociales que trabajan en las corporaciones de desarrollo están tratando de mantenerse a flote con el número de solicitudes de ayuda que reciben.

“La gente hace cola en la puerta simplemente para pedir una cita. Nuestras salas de esperas están completamente llenas. Antes, costaba solamente de 5 a 10 minutos para obtener una cita. Ahora cuesta una hora,” dijo Bren Love, asistente social de la corporación.

Desdichadamente, hay demasiada gente que no puede recibir ayuda del gobierno. La población hispana sin documentos en Columbia se enfrenta de forma aislada a un invierno muy duro, con un mínimo de asistencia. Muchos van a terminar en la calle.

En la Corporación de Desarrollo Humano (CDH), es necesario tener la “green card” o la tarjeta de la Seguridad Social para obtener cualquier tipo de asistencia. El Ejército de Salvación tiene los mismos requisitos. Ninguna de las dos organizaciones han visto muchas familias de habla hispana a través de sus puertas.

Muchas familias se sienten intimidadas de ir a una agencia donde no se hable español, dice Steve Hollis, asistente social en el Departamento de Salud del Condado Boone y Columbia. El departamento de salud da asistencia solamente una vez a familias de bajos recursos económicos y con niños menores a través del programa llamado HELP.

Hollis ha trabajado con la comunidad hispana durante dos años y ha visto un aumento en el número de familias que solicitan obtener asistencia. De todas maneras, el número de familias hispanas es pequeño comparado con el total de familias que él asiste.

“La mayoría de las familias que ayudamos vienen a nosotros por re-ferencias personales o a través de nuestro personal,” dice él. Muchas de las familias vienen referidas por Puertas a la Salud (PALS), un programa del Departamento de Salud que provee educación y referencias para los residentes de habla hispana de Columbia.

Sharon Lee, supervisora de PALS, dice que la crisis energética ha afectado a algunas familias del programa. Tras presenciar los roblemas de algunas de sus familias para cubrir los gastos de energía, Lee llamó a Boone Electric Co-op para obtener algunas pautas de cómo conservar la energía.

Pero los materiales para combatir las inclemencias del tiempo son todavía demasiado caros para algunas familias.”Para la gente que no tiene dinero, muy pocas de esas cosas pueden ser aplicables,” dijo Lee. “La mayoría de esta gente vive en viviendas muy pobremente fabricadas o en casas remolques.”

En inviernos pasados la CDH requería que los aplicantes recibieran una notificación de corte de los servicios antes de poder pedir asistencia. Pero con el programa de intervención de la crisis energética, sólo se necesita la cuenta presente o la recientemente vencida.

Con el programa del departamento de salud, los aplicantes deben tener una notificación de corte de los servicios antes de recibir asistencia porque el programa no recibe dinero del estado. El programa HELP no está financiado por el estado, sino que recibe dinero de “Dollar More,” una opción de la ciudad de Columbia cuando la gente paga sus servicios públicos. Una vez al año, los residentes de Columbia pueden donar un dólar para ayudar a las familias necesitadas.

©2001 Adelante