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Digna Ochoa
Defensora de los Derechos Humanos muere asesinada en su despacho

Frank Shulse

EL 19 DE octubre de 2001 fue asesinada en su despacho Digna Ochoa y Plácido, una de las más destacadas abogadas y defensoras de los derechos humanos en México. Se dejó un recado grosero que amenazaba a otros de sus colegas del Centro de Derechos Humanos Augustín Pro Juárez.

No fue la primera vez que ellos habían sido amenazados de muerte, ni que se hostigaba a Digna Ochoa. Ella sufrió dos ataques personales in 1999, por personas que describió como militares o policías. Dos hombres la interrogaron durante nueve horas sobre su trabajo y sobre la gente que ella defendía. Después la dejaron en su apartamento con un tanque de butano descargándose a su lado.

Digna no es nueva en el campo de los derechos humanos, lo aprendió desde muy joven. Su padre, que fue dirigente laboral en el estado de Veracruz y, también sufrió acosos y violencia. Estuvo en la cárcel e incluso fue dado por desaparecido por las autoridades.

Digna fue conocida por tomar los casos más difíciles de los pobres. Defendía muchas veces a los indígenas maltratados, a los que denunciaban haber sido víctimas de trampas o torturas hasta rendir una confesión. Buscaba a los desaparecidos dentro de los penales, luchaba por los que no tenían ningún recurso, en un sistema que se nutre del poder oscuro.

En los días posteriores a su asesinato, muchos le rindieron un sentido homenaje, incluso los galardonados del premio Nobel como José Saramago y Rigoberta Menchú. Muchos asistieron a su entierro, pero se notó que la única persona del gobierno que asistió fue Mariclaire Acosta, diputada y ministro del Exterior en Derechos Humanos, quien dijo que no asistía en misión ficial, sino por su propia cuenta. El presidente Vicente Fox prometió cambiar la fea realidad de la política mexicana, pero el asesinato de Digna Ochoa terminó con la ilusión. Ojalá que su muerte consiguiera lograr un cambio. Como dijo ella mientras visitaba los EEUU, “Es la injusticia que nos motiva a hacer algo, tomar riesgos, sabiendo que si no lo hacemos, las cosas no cambiarán”.

Frank Shulse enseña español en Westminster College en Fulton y le interesa el tema de la desigualdad entre ricos y pobres, desde que viajó a Chiapas, México, en 1980.

©2001 Adelante