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Dia de
los muertos en Columbia
por
Maria Lozano
reportera
de Adelante
En los
Estados Unidos, el último día de
octubre nos trae la popular fiesta de Halloween o
Día de las Brujas; para los países de
habla hispana, la celebración que predomina
es el Día de los Muertos, que se realiza dos
días después, el 2 de
noviembre.
Según
el testimonio de muchos mexicanos, en cuyo
país se desarrolla con mucha
algarabía y fe esta tradición, el
Día de los Muertos se inició hace
3,000 años. Sergio Herrera, futuro doctor en
Antropología, explica que para los
indígenas de Mesoamérica (antiguo
México) la muerte, especialmente la muerte
violenta, era buena y, que representó la
regeneración.
Cuando
los españoles vinieron a México, hace
casi 500 años, encontraron a los nativos
celebrando un festival que se parecía a la
imitación de la muerte. Esto los
asustó y trataron de eliminar este rito,
pero no tuvieron éxito. Más adelante,
cambiaron esta fecha para que trate de coincidir
con una fiesta católica. Por eso, se celebra
después del Día de todos los
Santos.
Desde esa
época hasta la actualidad, han pasado muchos
años y, el Día de los Muertos se ha
mezclado con muchos aspectos del catolicismo pero
todavía mantiene las costumbres
aztecas.
Tradicionalmente,
los miembros de familia van a los sepulcros de sus
parientes que se han ido y celebran la vida. Elevan
plegarias y, traen la comida y bebidas que le
gustaban al difunto. Los alimentos que traen
usualmente son tamales, pan especial preparado para
la ocasión, caramelos, dulces de la
calabaza, y atole (una bebida antigua).
Y aunque
en muchos países hispanos celebran este
día, hay algunas distinciones. Jesús
Orellana, de El Salvador, cuenta que en su tierra
el festival tiene mucha similitud con la Semana
Santa. Allí hay muchas procesiones,
misas y rosarios.
En la
República Dominicana y España, la
celebración es más solemne, dice el
dominicano Bernardo Romano. Es una
combinación del significado religioso,
antropológico y sociológico. Se
enseña a los niños y a los
jóvenes que todos somos mortales y que el
significado de la vida no está basado en
bienes materiales, afirma.
En
algunas zonas de Guatemala, se suele hacer
decoraciones para adornar las casas y se visita los
campos santos, comenta Arnulfo Santos. Muchas
personas van al cementerio el día entero.
Ese día, las familias tienen una gran cena,
luego de dejar platos de comida para sus parientes
fallecidos.
Según
Jenny Zelaya, de Honduras, muchas personas llevan
velas a los sepulcros mientras otras se
reúnen con la familia y los amigos para
celebrar misas en sus hogares.
Aunque
son muchas las costumbres, todos tienen un
propósito común. Nosotros
sólo celebramos y rezamos para los muertos.
Esto es realmente simple para mí, dijo
Alfredo Jiménez, también de El
Salvador.
El
país que sobresale en esta tradición
es, sin duda, México. En muchas partes de
este país hermano, celebran el Día de
los Muertos con un gran festival. La
celebración es una manera de reírse
de la muerte y demostrar que no nos asusta,
afirma Herrera, de padres mexicanos.
Él
recuerda que cuando estaba en un pueblo
pequeño del Estado de Oaxaca, estuvo en un
funeral, donde después del entierro, se
celebró una gran fiesta. México
tiene una pasión muy fuerte por celebrar la
vida después de la muerte,
dijo.
Fernando
Salas, de Veracruz, México, considera que el
2 de noviembre es un día muy religioso.
La gente construye los altares en sus
hogares. Ellos hacen comida para ofrecerlo a los
espíritus de los difuntos. Sin embargo, la
gente puede comerla, ya que pueden imaginar estar
con su familiar, expresa.
José
Méndez, también de Veracruz,
contó que se cocinan los alimentos favoritos
de la persona fallecida y se compran las bebidas
que eran de su agrado, como cervezas, vinos o
tequila. También cantan canciones para
recibirlo con alegría. La diversidad de El
Día de los Muertos se muestra en todos los
países, pero en fin, todos tienen el mismo
propósito: honrar a los difuntos.
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