Casa

English Version

Noticias

Opiniones

Salud

Cultura

‘Chac: El Dios de la Lluvia’

Dirigida y escrita por Rolando Klein
En Maya con subtítulos en inglés
Milestone Films

reseñada por Jai Amrod

La prensa inglesa se ha enterado últimamente del cine mexicano. Una serie de películas caseras ha causado polémica y ha roto muchos records de taquilla.

En 1999, hubo “Sexo, Pudor y Lágrimas”; y a principios de este año, “Amores Perros” fue nominada para un premio Óscar como la mejor película extranjera. La película más reciente actualmente es el éxito de taquilla “Y tu mamá también”, un drama libertino de actualidad que representa la vida de la juventud urbana mexicana. La popularidad de estas películas ha sido vista como un reflejo de las actitudes cambiantes con respecto a la sexualidad, las drogas y la autoridad.

Con artículos periodísticos sobre estas películas en la mente, yo vi recientemente “Chac: El Dios de la Lluvia” en video por primera vez, y pensé de inmediato en lo pasada de moda que estaría esta película en el ambiente actual. El cineasta chileno Rolando Klein desarrolló su escenario basado en el libro sagrado de los indígenas Maya Quiché, Popul Vuh. “Chac”fue presentada por algunas pocas semanas en 1974. Brevemente después de su estreno, su distribuidor quebró y la película no estuvo disponible por un cuarto de siglo. Milestone Films consiguió los derechos de la película e hizo una versión renovada que ahora está disponible en el video.

La película comienza en medio de una sequía, y los adultos de un pueblo se reúnen cuando el chamán intenta invocar a Chac, el dios de la lluvia, para reabastecer las pozas secas. Pide a la gente que no pare de ofrecerle muchas copas mientras que él está haciendo sus súplicas. Pero el próximo día el chamán está en un estupor embriagado y todavía no hay lluvia.

Los aldeanos se sienten engañados, porque su chamán ha olvidado todo lo que sabía, y ya no tiene el poder para llamar la lluvia. Consultan con sus “abuelos,” que les dicen de un adivinador que vive sólo en las montañas y habla con los pájaros. Les dice: “Vayan a suplicarle, y vendrá.”

Después de una jornada agotadora a través de una selva muy áspera, una banda de hombres de la aldea, junto con un muchacho tartamudo que va a hurtadillas con ellos, llega a la casa del adivinador. El adivinador les dice que si buscan su ayuda, deben tener confianza en él, y los dirige en un viaje a partes desconocidas. Lo que sigue es una parábola de confianza y fe, de paciencia y una reverencia por la naturaleza. La única insinuación de que la historia ocurre en tiempos contemporáneos es una parte un poco chocante en el principio, cuando un miembro de la aldea dice que ha hablado con el hombre blanco que tiene “ojos de acero en el cielo, y sabe cuando lloverá.”

Esta película sencilla ofrece a los espectadores muchas recompensas terrestres. Tenemos la oportunidad de vislumbrar una cultura tradicional mientras viajamos entre cavernas que contienen “la madre de las aguas, las aguas de Gucumatz”. Vemos a los aldeanos preparándose para el rito mientras les piden preparar la bebida ceremonial y “cera del bosque”. Y el adivinador les dice: “Ninguno de ustedes tocará la carne de la mujer hasta que Chac haya traído la lluvia.” Y tomamos parte de los ritos y conjuros antiguos de los Mayas. Instrumentos tradicionales, inclusive tambores y flautas, adornan la historia. El efecto total es la inmersión del espectador en un mundo centrado en la naturaleza.

Una película profundamente fuera de moda, “Chac: El Dios de la Lluvia” es una película que les pide que crean en la realidad y los mitos de una cultura antigua, que ponga al lado su desconfianza y cinismo, y que entre en su mundo. Si puede hacer eso, “Chac” lo bendecirá con su lluvia tierna.

Disponible en Ninth St. Video, 25 S. Ninth St., en Columbia.

Jai Amrod es un sicólogo y crítico de cine que vive en Columbia, Mo.

©2001 Adelante