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La herencia del abandono

Catalina Andrango-Walker

DESASTRES ECONOMICOS, POLITICOS y naturales como los que han soportado en las últimas décadas los países latinoamericanos han tenido una consecuencia fundamental: el incremento alarmante de la migración.

Casi a diario los noticieros nos cuentan historias de personas que deciden buscar soluciones a sus graves situaciones económicas en países extranjeros, algunos por la vía legal, otros ilegalmente, estos últimos son la mayoría. De ellos unos cuantos lo logran y otros pierden hasta sus vidas en el intento.

Actualmente para algunos países latinoamericanos el dinero que los inmigrantes envían a sus familiares desde el extranjero constituye un ingreso muy importante. En el Ecuador por ejemplo, este ingreso es la segunda divisa más importante después del petróleo. No es sorprendente entonces que como personaje del año 2000 en el Ecuador fuera elegido el inmigrante no solo por su fuerte contribución a la economía ecuatoriana, sino también por el esfuerzo y sacrificio que representa dejar la familia, el país y sobre todo ganar el dinero para mejorar la economía familiar. Este es el caso de la mayoría de los países latinoamericanos causado ya sea por la corrupción de sus gobernantes, los desastres naturales, la violencia, la falta de empleo y de condiciones que garanticen la vida y el progreso.

Todo esto nos lleva a pensar en las nuevas generaciones. Por una parte es cierto que las economías están mejorando notablemente en algunos hogares latinoamericanos, pero ¿cómo queda la familia en todo este asunto? Las nuevas generaciones se ven obligadas a crecer prescindiendo de sus seres más queridos, ya no sólo prescindiendo del padre ausente como hasta hace algún tiempo, sino también de la madre o en el peor de los casos de los dos. No es de extrañarse entonces que aumenten los problemas juveniles, el uso de drogas, la violencia, el bajo rendimiento académico.

Frente a este problema las reacciones de los gobernantes parecen no dar una solución y hasta se conforman con que la gente vaya a otro país que no es el suyo para que envíe dinero que será gastado en el país de origen que les niega el derecho básico al trabajo y a la vida. Nadie tiene una respuesta para estos niños que crecerán sin padres, nadie puede explicarles que la corrupción, la incapacidad para gobernar y la falta de conciencia de los gobernantes de turno, todo ello sumado a los desastres naturales han dejado a nuestra Latinoamérica en una situación que cada vez va cayendo más bajo y parece no tener fin.

Catalina Andrango-Walker estudia literatura hispanoamericana en la Universidad de Missouri y vive en Columbia. Trabajaba como periodista en su país natal, Ecuador.

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