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Carta
a la editora
Mi saludo
de felicitación a todas las opiniones que se
han presentado en vuestro diario, especialmente a
la de vuestra editora sobre la Guerra de los
Estados Unidos con Afganistán.
Es para
mi importante relatar que antes de la caída
de las Torres Gemelas, estuve orando por los
cristianos que sufren en el mundo las consecuencias
de su fe. Nunca me imaginé que este pueblo
pequeño e insignificante para el mundo
tuviera un hombre con una mente tan perversa para
desaparecer miles de vidas.
Es
increíble que con la disculpa de querer
buscar justicia para su pueblo, asesinen sin
piedad, y lo que es peor se enriquecen con el
tráfico de diamantes y de la
droga.
Quien les
escribe es una humilde mujer, representante de los
Derechos Humanos en el Perú. Asimismo, fui
una victima más del neoliberalismo salvaje
que se aplicó en el Perú.
Después de 20 años al servicio de los
ferrocarriles, fui despedida sin ningún tipo
de protección. En lo personal quiero seguir
luchando por los DD HH de mis
compatriotas.
Agradezco
su atención a la presente, y sin otro
particular me suscribo a ustedes.
Norma
Pacheco Villagra
Arequipa,
Perú
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