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Cristina Rodríguez Cabral — poetisa, profesora, guerrera social, madre de Nzinga — comparte un momento de silencio con sus musas. (foto de Chris Maurer/Adelante)

Cristina Rodríguez Cabral: Gitana Guerrera del Mundo

Este mes, el país celebra el rico legado de la herencia africana la cual se fusiona con la cultura hispana para mucha gente, como la poetisa afro-uruguaya Cristina Rodríguez Cabral

por Sara Nso
reportera de Adelante

A menudo, la presentan como la poetisa que denuncia las malas condiciones sociales de los negros a lo largo de la historia, como una abogada de la causa negra.

“Yo utilizo la poesía como un arma de resistencia cultural, una trinchera,” dice Cristina Rodríguez Cabral, la primera escritora negra que ha representado al movimiento literario uruguayo en cuarenta años. “Es cierto que, a veces, soy incisiva y hablo con firmeza, pero también le he cantado muchas veces al amor y a la vida. Lo que pasa es que nadie le ha prestado atención a esa faceta de mi obra, que es la más prolífica.”

Rodríguez Cabral, natural de Montevideo, creció rodeada de libros en la casa paterna debido a la presencia de su abuelo, quien era historiador.

“Desde muy niña, he leído a los clásicos de la literatura española, obras que no solían leer niños de mi edad,” comenta recostada en el sillón de su pequeño apartamento en Columbia, mientras observa jugar a su hija Nzinga (10). “Mis primeros escritos los plasmé a los ocho o nueve años de edad en algunos diarios que ya no conservo, pero no tomé la decisión de ser escritora sino hasta años más tarde, cuando regresé de mi primer viaje al Brasil.”

Desde entonces, Rodríguez Cabral ha publicado nueve libros de poesía, tres ensayos y un cuaderno de viajes, aunque la mayor parte de su obra no ha salido a la luz. En la actualidad, estudia en la Universidad de Missouri, en Columbia, para obtener el doctorado en Sociología Cultural, con el que se convertiría en la primera mujer negra uruguaya en obtener este título académico.

Volviendo la vista atrás, cualquiera diría que no lo ha tenido fácil, encargándose sola de su hija, al tiempo que abrazaba altas aspiraciones académicas. Pero ella no se queja y recuerda orgullosa cómo se encaminaba a la universidad cada día, con los libros en una mano y la pequeña Nzinga de la otra, bajo la mirada de desaprobación de sus vecinas.

“Hubo una época en la que trabajaba como oficinista y mis compañeras se reían de mí cuando les decía que yo quería ser profesora de literatura en la universidad,” comenta Rodríguez Cabral. “Ahora estoy a punto de doctorarme porque de veras me lo propuse. Los límites se los establece uno mismo.”

Rodríguez Cabral se ha dejado descubrir para Adelante, con sus ingeniosas respuestas y entre algunos de sus más bellos versos.

Los sueños

“Se agota la vida bajo una estrella, se descubre una ilusión, se inventa un nuevo sueño”

Así que, ¿los sueños se hacen realidad?

Los sueños se hacen realidad. A cada paso de mi vida he ido concretando sueños y lo mejor de todo es que siempre quedan sueños por realizar. El camino hacia los sueños es infinito.

Sí, pero la mayoría de las veces te das de cabeza contra un muro cuando te lanzas en busca de tus sueños…

He cometido muchos errores en mi vida, pero no me arrepiento de ninguno de ellos. No nací para sentarme a llorar. Les puse solución y punto.

¿Así de fácil?

No, así de fácil no. Siempre que me enfrento a un camino recto me asusto. No hay caminos directos a ninguna parte. Lo que quiero decir es que tengo muchos miedos. Tengo miedo de convertirme en una consumista irracional, por ejemplo, pero no me asusta equivocarme. Es algo que no podemos evitar.

De la vida y de la muerte

“Se ama, se sufre, se canta desde muy lejos, desde muy cerca. Siempre se canta”

¿Qué sueño estás tratando de realizar ahora?

“Hoy aspiro a vivir tranquila, teniendo la oportunidad de escribir y de enseñar literatura. No quiero enseñar lengua española, aunque dé más dinero. Y, después, ya veremos. No puedo concebir la vida sin búsqueda. El día en que deje de sentir la necesidad de buscar, será porque la muerte se aproxima.”

¿Te asusta la muerte?

“No me asusta morir, pero quiero llegar consciente a la muerte. Quiero darme cuenta del momento de la metamorfosis, para no sentirlo como desesperación, sino como aprendizaje.”

¿Se puede aprender incluso de la muerte?

“Se puede aprender de todo. La universidad me dio muchos conocimientos, pero las cosas más importantes me las ha enseñado la gente. Si estoy hoy aquí, es por la ayuda de gente maravillosa. Gracias a Dios, la gente me sigue sorprendiendo gratamente.”

Bahía

“Bahía, mágica bahía”

¿Dónde te gustaría morir?

“Si tuviera que morir mañana, quisiera que fuera frente al mar, en Bahía (estado en el nordeste de Brasil), que para mí significa el reencuentro con mis ancestros y significa nostalgia. Tengo que volver, aunque sea una vez más.”

¿Dejaste algo olvidado en Bahía?

“No dejé nada en Bahía, porque me la traje conmigo. No soy una de esas personas que cuando viajan se llevan todo su país en la cabeza. Por eso, la primera vez que estuve en Brasil dejé a un lado todos mis temores y me dejé fascinar por su belleza.”

¿Temores?

“Yo crecí en medio de la comunidad blanca uruguaya y tenía mi cabeza estructurada de acuerdo a sus cánones culturales. Así, las religiones practicadas en Brasil, el primer país negro que visitaba, me parecieron todas brujería y me asustaba si veía venir a un grupo de negros andando por la calle, pensaba que me iban a asaltar. Pero pronto la amabilidad de su gente me superó y dejé de ver a Uruguay como mi país, para verlo como el país donde nací. Hay una gran dife-rencia.”

Una gitana guerrera

“Yo soy la reina guerrera que te hizo libre bajo las estrellas”

Entonces, ¿te consideras más brasileña que uruguaya?

“Yo me considero una gitana del mundo. No reconozco patrias ni fronteras. Me considero una gitana porque los gitanos, como los negros, han sido menospreciados a lo largo de la historia y son una raza guerrera.”

¿Cuál es tu guerra?

“Yo lucho porque no quiero vivir en la miseria, ni económica ni moral. La miseria es supervivencia y no permite la creatividad. Nuestros antepasados ya sufrieron bastante miseria. Siempre he estado trabajando para resolver los problemas sociales a los que nos enfrentamos los negros. Cuando era niña, estudiaba en un colegio de monjas y quería ser misionera. La religión católica no sobrevivió en mi vida, pero la preocupación social sí lo hizo. Algún día, me gustaría ser recordada por haber contribuido a solucionar estos problemas con mi poesía y mi militancia social.

La poesía

“No lloro tristezas, ni canto lamentos, sólo quiero que sueñes”

¿Qué es lo que caracteriza a tu poesía?

“Quiero ser diferente, no me interesa la moda. No me quiero perder en la manada, porque de ese modo no me puedo comunicar. El pertenecer a una minoría me da una gran ventaja: no soy como la mayoría. Por eso no me gusta que me encasillen. Al principio, me molestaba mucho que me llamaran poetisa feminista, por ejemplo, pero luego aprendí a no sorprenderme con ese tipo de denominaciones. De todos modos, no me hacen ningún favor poniéndome fronteras.”

¿Cuáles son tus momentos de mayor creatividad?

“La soledad me permite tener momentos de introspección. No me refiero a la soledad enfermiza, la necesidad de una compañía que es falsa producto de la sociedad industrial en la que vivimos. La soledad de la que hablo nos permite recuperar el tiempo, no matarlo.”

Nzinga, nuestra mejor canción

“Nzinga fue nuestro mejor beso y continúa siendo nuestra mejor canción”

¿Qué ves en tu futuro inmediato?

“Mi hija Nzinga es el futuro. Ella nunca ha sido un obstáculo para mis sueños. Al contrario, ella se incorporó al sueño. Alcancé todos mis sueños a su lado y, por eso, ella es mi futuro.”

 

De “Pájaros Sueltos,” 1987

Se sufre
se quiere
las heridas duelen
se sufre
y se canta,
se llega a la oración
al clímax

A tí
al recuerdo de tus tardes;
se sufre
se renace en la esperanza
se agota la vida
bajo una estrella,
se descubre una ilusión
se inventa un nuevo sueño,
se sufre y se canta otra canción
se llega desde lejos
se vuelve desde siempre
se busca
se encuentra, y no;
se inventan tus ojos en otra mirada
y se aman
y se sufre
y se canta
desde muy lejos
desde muy cerca
siempre se canta.

 

Devenir Desigual

Yo que he amado la noche
hoy me enfrento triste
a las estrellas,
la misma que ayer me embriagó
ahora me quema
me duele
me hiere
en su belleza.

Silencio

Profundidad

Abismo

Caos estelar.

Siento perderme
en la vaguedad del insomnio
el mar helado
me penetra;

Demoler día a día

Las mismas barreras.

Cansancio de luchar,
del correr incesante
de no poder llegar,
de ver la vida cargada de sueños
partiendo en un tren estéril;
y todo huyendo
todo mudando
cambiando continuamente
en el caos estelar.

Para nosotros, los Negros,
siempre la misma sed
la misma hambre,
la misma bofetada
a través de generaciones
y generaciones.

©2001 Adelante