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Miembros de la Cooperativa El Balsamar extrayendo la resina del bálsamo utilizando una prensa manual. (Foto: Raúl Villacorta) Abajo, balsamero, Manuel Villanueva hijo, preparando un corte en un árbol de bálsamo. (Foto: Raúl Villacorta)

Los balsameros: un tipo de vida a punto de extinguirse en El Salvador

Nadia ofrecerá una charla el 8 de mayo en el N-243 Memorial Union a las 12 p.m. patrocinada por HLAFSA. El público está invitado.

por Nadia Navarette-Tindall
contribuidora de Adelante

Está buscando a los balsameros? Me preguntaría alguien en medio de un bosque en El Salvador. A lo que me respondería: “Sólo mire hacia arriba y allí los encontrará, en lo alto de los árboles. Al menos, por el momento.” Los balsameros son un grupo especial de hombres que se dedican a la extracción de la resina del árbol de bálsamo. Al igual que los chicleros del Brasil, los balsameros utilizan los productos del bosque en una forma sostenible.

La resina del bálsamo se vende en Europa y en los Estados Unidos por su agradable aroma y características medicinales. Se le conoce comercialmente como “Bálsamo de El Salvador” o “Bálsamo del Perú” (aunque no es producido en el Perú). Compañías de cosméticos como “Clinique” incluyen bálsamo en muchos de sus productos. La resina se utiliza en medicina para enfermedades pulmonares, de la piel y para curar heridas. El Salvador es el mayor productor de esta resina que, por su alta calidad, tiene demanda a nivel internacional. El incienso de bálsamo sirve para ahuyentar insectos y se utiliza en las iglesias. En el verano se celebra la “Feria del Bálsamo,” en donde algunos productos con bálsamo como jabones, champús y dulces son preparados para la venta.

El árbol de bálsamo o Myroxylon balsamum var pereirae crece naturalmente desde el sur de México hasta Panamá. Es un árbol fijador de nitrógeno y se utiliza como sombra en cafetales.

Los balsameros en El Salvador obtienen la resina en “La Cordillera del Bálsamo” en donde el árbol de bálsamo crece en forma natural. La recolección del bálsamo es un tipo de trabajo mencionado por los primeros exploradores españoles. En 1996, tuve mi primer contacto directo con los balsameros. Desde pequeña, había oído sobre las bondades de la resina del bálsamo, pero poco sabía sobre el proceso de extracción de la misma, debido a que es un proceso pobremente documentado. Los balsameros aprenden desde pequeños el proceso de extracción de la resina y el manejo adecuado de los árboles. El proceso de extracción es largo y complicado. La resina se obtiene de las cortaduras hechas en la corteza de los árboles. La resina se colecta en trapos de tela, los cuales son hervidos en agua. El líquido caliente se agrega a los pedazos de corteza obtenidos de los árboles, para suavizar la resina antes de que ésta es extraída con una prensa manual.

Los balsameros enfrentan muchos problemas, por ejemplo, el precio de la resina varía constantemente, y como la mayoría de los balsameros no son dueños de los árboles o de las tierras, tienen que hacer un trato hablado con los dueños de los mismos. Los balsameros cosechan la resina, cubren los costos de producción y reciben la mitad del precio de la venta del bálsamo en su localidad, que oscila entre uno y dos dólares la libra. En contraste, el precio en los Estados Unidos es de $120 o más la libra.

En muchos casos, los árboles son sujetos a un manejo inadecuado, debilitando a los árboles, los cuales son quebrados fácilmente por vientos fuertes. En la actualidad, muchos árboles están siendo cortados por la fina madera, sin que existan programas de reforestación permanente.

Por último, los balsameros tienen que subirse a los árboles y en muchos casos utilizan equipo viejo o inadecuado, situación que ha resultado en muchos daños físicos y en algunas fatalidades, sin que las familias afectadas reciban apoyo económico.

Debido a estos y otros problemas, la nueva generación de balsameros no tiene mucho interés en continuar con este tipo de vida y muchos se van a las ciudades en busca de nuevas oportunidades. Por esta razón, un grupo de individuos, comunidades locales y algunas instituciones, del cual formo parte, estamos trabajando cooperativamente para identificar alternativas que mejoren el precio agregado del bálsamo, dentro de las cuales se incluye el desarrollo de subproductos de bálsamo utilizando tecnología apropiada, la cual consiste en el uso no destructivo de los recursos, reduce al mínimo la generación de basura y optimiza el uso de energía renovable producida por el viento, agua o el sol. Al mismo tiempo, estamos explorando métodos de enseñanza para los balsameros y sus familias sobre el establecimiento de microempresas para que ellos mismos comercialicen sus productos.

Como salvadoreños, todos pensamos que debemos proteger este tipo de vida, no sólo porque es parte de nuestra cultura, sino porque creemos que una relación sostenible entre las comunidades y su bosque puede ofrecer una mejor calidad de vida que la que se puede encontrar en las ciudades.

Nadia Navarrete-Tindall trabaja en el Departmento de Agronomía en la Universidad de Missouri-Columbia en donde tiene una posición de postdoctorado. Dentro de sus proyectos se incluyen el inventario de la flora de la cuenca Ayacacachapa en la Cordillera del Bálsamo.

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