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“Antes que Anochezca”: La revolución por la expresión

reseña por Aritz Parra
reportero de Adelante

“Mi libro gana el premio a la mejor novela extranjera en Francia, y yo no tengo dónde dormir.”

Ésta frase, pronunciada por el Javier Bardem (abajo) que lleva el peso de la obra de Julián Schnabel “Antes que Anochezca,” es un reflejo de cómo fue la vida del poeta y novelista cubano Reinaldo Arenas, al que encarna el actor español. Perseguido por su homosexualidad y su obra, Arenas huyó de Cuba en 1980 y terminó en Nueva York enfrentándose de nuevo a la discriminación y sufriendo el Sida.

El guión se basa en las propias memorias de Arenas con el mismo nombre: “Antes que Anochezca,” que hace referencia a la necesidad de escribir a la luz del día escondiéndose de la policía castrista durante los dos años que el artista pasó en la cárcel. La etapa del exilio de Arenas se basa especialmente en los recuerdos personales del gran amigo del poeta, Lázaro Gómez Carriles, quien comparte el título de guionista con el propio director y con Cunningham O’Keefe.

Javier Bardem, conocido por ‘Jamón, jamón’, ‘Carne trémula’ y ‘Boca a boca’, ha sido ganador de dos premios Goya de la Academia Española y ha conseguido con el papel de Arenas el premio al mejor actor del Festival de Venecia y de la National Board of Review de EEUU. Después de que Tom Hanks le arrebatase el Globo de Oro de las manos, la oportunidad de la venganza le llegó hace pocos días en forma de nominación al Oscar al mejor actor.

Los más afortunados habíamos visto a Bardem encarnar papeles de este tipo pero nunca con esta fuerza, sinceridad y versatilidad. Su pre- sencia es vital en el sentido de que desarrolla una película un poco falta de unidad si no fuese por su actuación, aunque ésta también está sostenida por el trabajo de fabulosos secundarios como los conocidos Sean Penn y Johnny Depp, con cameos geniales de apenas unos minutos y actrices y actores de todas las nacionalidades como Najwa Nimri, Andrea Di Stefano u Olivier Martínez.

Como Bardem y el propio director, Schnabel, han comentado en varias entrevistas, no nos hallamos ante la historia de un escritor homosexual en un régimen represor como la dictadura de Castro. Es la historia de cualquier rebelde, la de cualquier persona que no encaja en un patrón social mayoritario, un grito muy particular en contra de la into- lerancia. Es el drama humano de alguien como Reinaldo Arenas, alguien que desafió la pobreza, la cárcel, la tortura, el aislamiento, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte por conseguir la libertad artística, social, política y sexual.

La historia, contada con una calma inusual en la carrera por un cine frenético al que nos vienen acostumbrando Hollywood y muchas productoras independientes, peca, en cierta modo, además de poca unidad, de lentitud. El espectador se siente involucrado en la historia muy tarde y sólo intermitentemente.

A pesar del muy señalado acento (no siempre para bien) de Javier Bardem hablando en inglés (¿acaso Reinaldo Arenas tenía un acento norteamericano perfecto?), se han cuidado y respetado en cada una de las escenas el acento y el modo tan peculiar de hablar del que gozan los cubanos. La voz en off va narrando una historia en inglés que, sin embargo, es generosa en poesía y citas del propio Reinaldo Arenas en la voz castellana de Bardem.

Si uno conoce la obra de Reinaldo Arenas, la película se acerca al do- cumental biográfico que ayuda a situar y a entender mejor su obra. Si no, la obra también puede constituir un trampolín, un primer paso para acudir del celuloide al papel y sumergirse en las páginas de sus novelas y de su poesía. Quizá de ésta manera, el éxito que la película está teniendo en Hollywood, sirva para dar a conocer la obra de alguien que simplemente buscaba eso, expresarse.

“Antes que Anochezca” llega el próximo miércoles, 28 de febrero, al Ragtag Cinemacafé de Columbia para una semana. Este regalo para los oídos de los espectadores, especialmente los bilingües, junto con su belleza asombrosa, hace de “Antes que Anochezca” una película para no perderse.

©2001 Adelante