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Isabel Allende nos regala sus aventuras y experiencias

por Mario Van Dam
colaborador de Adelante

KANSAS CITY — Septiembre 11 ahora tiene un doble significado para Isabel Allende.

La escritora chilena visitó Missouri el mes pasado para promover su última aventura en Realismo Mágico (Retrato en Sepia) Durante la discusión que le siguió a la lectura, ella deliberó sobre el impacto en su propia vida de los recientes ataques terroristas. Para Allende, el evento tomó matices de lo sobrenatural donde sus personajes existen, marcados como fue por una espeluznante coincidencia: También fue septiembre 11 el oscuro día en 1973 que cambió a su vida y a su país por siempre.

La vida de Isabel dio un vuelco radical cuando el primo hermano de su padre, Salvador Allende, quien fue presidente de Chile entre 1970 y 1973, fue asesinado en un golpe de estado por una junta militar. Durante los difíciles y traumáticos años de la dictadura del general Augusto Pinochet, Isabel vivió en exilio, principalmente en Venezuela, hasta el fin de los ‘80s, cuando vino a los Estados Unidos para continuar su carrera literaria.

Allende estaba en la ducha, en su casa de California, el 11 de septiembre del 2001, cuando su madre le llamó desde Santiago de Chile, alarmada y casi histérica. “Al principio yo pensé que ella estaba teniendo un ataque de nervios, recordando lo que pasó en Chile hace 28 años”, dijo. “Por supuesto no pasó mucho tiempo para darme cuenta que de lo que mi madre hablaba era del ataque en Nueva York ese mismo día. Los recuerdos del pasado pueden ser muy poderosos...”

Allende comparó el golpe militar en Chile con la reciente tragedia. “Este ataque terrorista en contra la democracia chilena fue apoyado por la CIA. Para mí las conexiones son inevitables. El 11 de septiembre de 1973 yo perdí mi país, y yo tenía la sensación de que por siempre, después de eso, yo era una extranjera en todas partes. Yo viví en Venezuela por más de 10 años, un país grande y generoso, pero aún así yo era una extranjera. Yo he vivido in los Estados Unidos por 14 años, y también había sido una extranjera, hasta ese día, el 11 de septiembre del 2001, cuando me di cuenta que yo también pertenezco aquí. Ha sido una extraña y espeluznante coincidencia, que esto pasó en el mismo día que en Chile”.

La charla de Allende fue dada a casa llena, la noche del 7 de noviembre, en la Iglesia Cristiana Comunitaria, en Kansas City, Missouri. Su nuevo libro, Retrato en Sepia, está enmarcado sobre el trasfondo de La Guerra del Pacífico, a finales del siglo XIX, cuando Chile peleó contra Perú y Bolivia por lo que luego sería sus territorios norteños. Estos territorios son ricos en minerales y salitre, el cual en el siglo XIX era bien cotizado en los mercados industrializados de Europa y EE.UU. por su uso en explosivos.

Dos de los personajes principales son un chileno veterano de guerra y su encantadora e inquisitiva prima. El amargado veterano encuentra su cura en el seno de su cariñosa prima, y ella encuentra aventura y parte de lo que le ha sido negado en una sociedad patriarca, en su cándido Eros.

Allende leyó a la audiencia una selección del libro, dándole aliento de vida a los personajes de su cuento. Amor, Guerra, familia, descubrimientos eróticos, historia, religión, lágrimas, alegrías y rebelión son elementos del cuento que, como en una amalgamación química, la escritora usa para crear una realidad llena de magia.

En esta novela, Allende una vez más explora su ego. Vale la pena notar que la escritora nació en Perú en 1942 de padres chilenos. Luego, el nombre de su familia se convierte en parte de la memoria colectiva de Latino América, gravemente marcada por los eventos dramáticos en el periodo crítico de 1960 y 1970. Mucho de la visión del mundo de Allende es claramente influenciada por sus experiencias durante este periodo. En sus dos primeras novelas, La Casa de los Espíritus y De Amor y de Sombra, el lector puede captar el compromiso de Allende en decir el cuento junto con la historia. El cuento de Allende es la historia de un perpetuo drama de Latino América.

En un momento tierno de fortaleza y amor, la autora intimó a la audiencia que en retrospectiva sobre su vida literaria ella puede decir ahora que su trabajo más importante ha sido Paula, dedicado y nombrado en memoria de su joven hija quien murió a principios de los ’90s.

“Yo siento que todo el trabajo que he hecho antes... fue una preparación para escribir “Paula”, comentó.

Isabel Allende es refrescantemente cálida y una mujer con la cual se puede conversar e identificarse. Ella da la impresión de ser una amiga perspicaz, brillante, y picaresca, pero también tiene la característica de una persona que quiere decirlo todo, que quiere escribirlo todo, que quiere contarte un cuento. Isabel quiere contarte un cuento, y si tienes tiempo, ella te entretendrá, te informará, te educará, y tal vez incluso te animará para que tú mismo cuentes tu propio cuento.

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