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De izquierda a derecho: Mauricio Clavería, “Beto” Cuevas and Pedro Frugone.

Sin electrónica, pero con mucha energía

por Suan Pineda
reportera de Adelante

Hay tres leyes en la música: voz, cuerdas y percusión, las cuales. La Ley ha seguido al pie de la letra durante sus 15 años de carrera artística.

Con más de 75 mil copias vendidas y un disco de oro en su haber, La Ley MTV Unplugged se ha consolidado como el disco más importante de la trayectoria de este trío chileno compuesto por Luis Alberto “Beto” Cuevas, vocalista; Pedro Frugone, guitarrista; y Mauricio Clavería, baterista.

Formado en 1987, el grupo ha pasado por distintos obstáculos y tragedias. Tras haber perdido al creador y fundador del grupo, Andrés Bobe, en un accidente automovilístico, el futuro de La Ley se vio tambaleante e incierto. Pero contrario a los rumores de que el grupo se desintegraría, La Ley continuó y sacó cuatro discos más, incluyendo su último disco “desenchufado” que sintetiza la historia, el estilo y el sabor de una de las agrupaciones de rock en español más importantes de Latinoamérica.

Pero clasificarlos como latinos parece no ser suficiente. No porque componen canciones en tres idiomas: español, inglés y francés. Ni tampoco porque su estilo no es el común estereotipo del ritmo “sabrosón” que tienen los estadounidenses de la música latina. Sino que es, más bien, un grupo con un estilo tan inédito que lo hace universal. Un estilo que combina el misticismo de sus raíces latinas con el agitado latir del mundo contemporáneo.

Decididos a volver a sus raíces, tanto musicales como espirituales, La Ley se propuso realizar Unplugged con la misión de enfocar su identidad, de acercarse a su público y como ellos mismos declaran, “de humanizar nuestra música”.

Alejados de los sintetizadores y de toda la carpintería de la música electrónica, fue un reto para el trío mantener el mismo estilo que los ha caracterizado desde sus inicios.

Unplugged representó entonces una limpieza espiritual, un regreso a los centros, que el grupo tomó muy en serio, incluso cuando antes de iniciar la grabación de Unplugged se llevó a cabo un ritual indígena que impregnó el ambiente con una atmósfera mágica que se vio reflejada en cada una de las canciones.

Aunque lo anterior no es de extrañar, pues La Ley siempre se ha inclinado al cuestionamiento de la naturaleza humana, de su existir, de su misión y de su libertad.

No tan inmersos en el amor romántico, sino en el instinto humano, en la encrucijada de la mortalidad y la magia de los sentidos, intentan reflejar el amor como la mayor de las paradojas. Canciones como “El Duelo”, a dúo con Ely Guerra; “Mentira”; e “Intenta amar” proyectan fielmente su concepción de que no hay amor sin dolor.

Con la flexibilidad de una voz clásica que fluctúa entre la fuerza y la vulnerabilidad, la versatilidad de la guitarra, el dinamismo de la percusión, la armonía acústica y la colocación perfecta de los silencios; La Ley logra, dentro de un ambiente íntimo, la exploración del hombre en su contexto social e individual. “Hombre”, “Paraíso” y los éxitos “Aquí” y “Fuera de mí” fortifican cada vez más su filosofía y establecen con paso firme su identidad.

Desenchufarse del consciente por 70 minutos y 24 segundos y dejarse llevar a un espacio místico del subconsciente que evoluciona hasta la memoria resulta ser un placer crecientemente vicioso.

Indudablemente, éste es uno de los elementos que define el estilo de este grupo que ha conquistado el universo musical con todas las de la ley.

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