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Gail Printz, defensora de los hispanos, frente a la cárcel donde está preso Daniel Amaya. Abajo: Elpidio Sandoval, pastor de la iglesia El Nazareno, está preocupado por las medidas severas de la policía. (Fotos de Evan Wilder/Adelante)

Racha de arrestos en Missouri tiene algo en común: carecer de un documento valido

por Mariana De Maio y Elizabeth Gorman
reporteras de Adelante

Daniel Amaya acaba de cumplir 18 años en la cárcel del Condado de Audrain. Allí ha estado detenido desde el 12 diciembre. “Daniel vino a los Estados Unidos con una ilusión: la ilusión de tener una casa, de tener su propio carro”, dijo uno de sus amigos. “Daniel sabía que tenía que trabajar para que su ilusión se hiciera realidad”, agregó otro. Ahora, es posible que pase siete años preso por haber sido acusado de falsificar documentos y de manejar ebrio.

Francisca López, madre de Edgar de 6 años, fue arrestada por manejar sin licencia de conducir en el estacionamiento de Mexico Plastics en Mexico, Mo. el 4 de abril. Francisca espera una audiencia de deportación en la cárcel del Condado de Montgomery. Mientras su futuro se decide, sus amigos están cuidando a su hijo que es un ciudadano estadounidense. “El problema es que algunos ya tienen aquí sus hijos, como el caso de Francisca que hace más de siete años que está aquí. Mi esposa atiende al niño mientras esperamos a ver qué pasa con su mamá”, dijo Elpidio Sandoval, pastor de la Iglesia del Nazareno en Mexico.

Francisca y Daniel son dos de los tantos inmigrantes indocumentados que han sido arrestados después del 11 de septiembre. La ciudad de Mexico, Missouri, parece ser una de las más activas en el control sobre la falsificación de documentos; desde el 16 de septiembre han arrestado a unas 28 personas.

En el suroeste de Missouri, han arrestado a más de 500 personas por usar documentación falsa para obtener una licencia de conducir. Todas estas personas, como Daniel Amaya, fueron acusadas de falsificación.

“Daniel no vino a los Estados Unidos con la intención de falsificar nada; él vino con la intención de trabajar para ayudar a mantener a su familia”, dijo Gail Printz, una de las defensoras y amigas de Amaya. “Siendo muy joven, Daniel obtuvo un trabajo que nadie más haría; lo hizo por desesperación, no tenía otra salida”.

“La policía debe actuar como debe actuar, pero no por motivos raciales... duro con los hispanos”, afirmó Sandoval. “Sólo estamos trabajando. Nos persiguen como si fuésemos perros del mal, somos seres humanos como cualquier otro”.

El INS busca la ayuda de la policía

Es posiblke que las fuerzas del orden de otras localidades sigan el ejemplo de la Oficina del Alguacil del Condado de Audrain, que ha decidido apoyar la propuesta hecha el mes pasado por el Departamento de Justicia. Esta propuesta reactiva la ley de inmigración de 1996, autorizando a los gobiernos estatales y locales a establecer acuerdos con el INS para imponerla. Así los policías tendrán el poder de actuar como oficiales de inmigración. Pero antes tienen que recibir entrenamiento.

El Departamento de Justicia y las autoridades estatales no han anunciado aún medidas que regulen esta ley en Missouri. Pero “no hay ninguna duda de que será implementada”, dijo Chester Moyer, oficial a cargo del INS en St. Louis. De hecho, Moyer dijo que Missouri podría ser de principal importancia si la ley es implementada debido a los fuertes lazos del Fiscal General de la Nación, John Ashcroft, con el estado.

Esta ley animaría a la policía local a extender su área de competencia. En este momento, si un oficial de policía identifica a una persona indocumentada, éste llamaría a la sede del INS, que tiene a su vez contratos federales con cárceles de los diferentes condados. “Nosotros pagamos entre $30 y $100 por noche, dependiendo del 'mantenimiento' proveído”, dijo Moyer. Algunos defensores de inmigrantes creen que este pago les da a los gobiernos locales el incentivo para detener a inmigrantes indocumentados.

11/9: los latinos son los más perjudicados

Aún cuando el anuncio del Departamento de Justicia fue provocado por los ataques terroristas perpetuados por Al Qaeda, los que sentirán los efectos más de cerca serán los latinos.

“Si haces cumplir la ley, usted tienes que hacerla cumplir globalmente. Numéricamente, cualquier intento de hacer cumplir la ley podría afectar a más gente de México que del Medio Oriente”, afirmó el director de investigación del Centro de Estudios de Inmigración, Steven Camarota.

El Sargento Danny Grant, también de la Policía de Columbia, dijo que el problema en este momento es que “inmigrantes ilegales no son tratados porque la policía local no sabe cómo hacerlo”. Si el INS entrenará a los oficiales en el tema, ellos harían cumplir la ley, agregó.

Mucha gente teme que la ley de inmigración interfiera con la relación entre la comunidad latina y los diferentes departamentos de policía. “Esto no ayudará. La confianza de la gente es muy importante, porque aquellos que pueden ayudar a encontrar a los criminales no lo harán si tienen miedo”, dijo Lisa Navarrete del Consejo Nacional de La Raza. Desde el 11 de septiembre, “la policía está hostigando a los latinos por como lucen. Esto es discriminación racial; los derechos civiles están siendo violados, y esto no ayuda al sentimiento de seguridad...”, sostuvo Navarrete.

Alonzo Rivas de MALDEF cree que la ley puede enviar el mensaje equivocado a las fuerzas del orden que, aún sin el entrenamiento apropiado, pueden creer que tienen el poder de actuar como oficiales de inmigración.

“Esto creará un incremento en la discriminación racial. Una persona que tiene ciertas características físicas será hostigada”, dijo Rivas. “El mensaje que la oficina de inmigración está mandando a la policía local es que tienen el poder, aún cuando no están propiamente entrenados”.

A Dan Kesselbrenner de la Liga Nacional de Abogados esta situación le preocupa. “Creo que esto es terrible”, dijo. “La policía usualmente es vista con hostilidad por la gente de color, esto va a empeorar las cosas”.

La línea divisoria entre el INS y las fuerzas del orden se está reduciendo. En el sudoeste de Missouri, como parte de un programa nacional, se abrió hace tres años una sede de la oficina de inmigración llamada Quick Response Team (Equipo de Respuesta Rápida), que es una oficina que trabaja mano a mano con la policía local.

La falsificación como herramienta

De acuerdo a Randall Grimes, supervisor del QRT en Springfield, Missouri, el problema de la falsificación comenzó hace un año atrás, cuando la gente viajó de todas partes del estado y de estados vecinos a este rincón del sudoeste para obtener sus licencias de conducir.

“Todo el mundo presentó tarjetas de seguro social falsas. Entonces la policía arrestó a unas 40 personas en un período de 30 días, en febrero del 2001”, precisó Grimes. En los últimos cuatro meses, su oficina ha identificado a aproximadamente 1,000 personas con documentos falsos.

El Sargento Doug Dickey del Departmento de Policía de Carthage dijo que la falsificación es una de las causas más comunes de arrestos entre los inmigrantes. Después del pedido del Departamento de Policía de Carthage, el INS dio clases sobre cómo reconocer documentos ilegales.

“La falsificación de documentos era nueva para nosotros. Es algo que no reconocíamos como un problema”, dijo Dickey. “¿Estamos arrestando a un número mayor de ilegales? Pues sí, porque el INS nos ha entrenado”.

Una serie de arrestos en el área de Carthage/Neosho se produjo después de que el INS informó al departamento de policía sobre la ley contra la falsificación de documentos. La policía a su vez le explicó a los centros de emisión de licencias de conducir cómo reconocer documentos falsificados. “Ha habido unos cuantos arrestos en las oficinas del DMV, pero disminuyeron porque la gente se dio cuenta que no era una buena idea ir allí”, dijo Dickey.

California es el estado que lidera en número de arrestos por usar documentos falsos, dijo Kesselbrenner.

Para los inmigrantes que viven en Missouri también es difícil. Por ejemplo, en Marshall, James Simmerman, jefe de policía, dijo que si alguien comete una infracción de tránsito, la policía debe pedir identificación. “Si no la tienen, debemos inspeccionarlos, pues debemos asegurarnos de que se presenten en la corte”, dijo. “Si descubrimos que la persona es un indocumentado, debemos llamar al INS en Chicago”. Es un crimen tener identificación falsa y “debemos actuar si descubrimos a alguien con documentos falsos”.

La implementación de esta ley “es claramente indicativa de un considerable sentimiento anti-inmigrante”, dijo Suzanne Gladney, una abogada de inmigración de Legal Aid (Asistencia Legal) del oeste de Missouri. “Sí, es un crimen; y sí supongo que puede ser inculpado”, dijo. Sin embargo, Gladney cree que esta práctica está estancándose en un sistema de justicia que de por sí está sobrepasado de casos relativamente menores.

Mientras tanto, el futuro de Amaya es incierto. El fiscal del Condado de Audrain, Thomas Osborne, dijo “el juez puede o no darle la libertad bajo vigilancia. Pero simplemente porque el jurado lo encuentre culpable y lo sentencie no significa que el juez cumpla con la recomendación del jurado”.

La ley contra la falsificación de documentos del estado de Missouri es aplicada caso por caso, y su implementación no es equitativa. Daniel Amaya tenía una identificación falsa y está preso, pero la gran mayoría de los jóvenes que usan identificaciones falsas evitan la cárcel saliendo libres con un cargo menor.

“Como fiscal, ¿acusaría de falsificación de documentos a un estudiante de la Universidad de Missouri? Sí, lo haría”, dijo el fiscal del Condado de Boone, Kevin Crane. “En general, lo que nosotros hacemos es procesarlos por un delito menor, lo que es suficiente para tratar esta mala conducta”, agregó. Y manifestó que comprar cerveza es claramente diferente que falsificar la nacionalidad, y que él inculparía a un indocumentado sin dudarlo.

George Batek, defensor público assistente del estado de Missouri — abogado de Daniel — coincidió con Crane en que hay una diferencia entre el estudiante que usa documentos falsos y los inmigrantes. Sin embargo, él simpatiza con el inmigrante: “Uno usa la identificación falsa para comprar alcohol, el otro la usa para trabajar”.

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