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Cerca de 100 traductores e intérpretes de siete estados del país se reunieron en Columbia College para mejorar sus habilidades en “el arte de la palabra” y compartir sus experiencias. (Evan Wilder/Adelante)

Traducción e interpretación: algo más que bilingüismo

por Jon Ariztimuño
reportero de Adelante

Hace cuatro años, una mujer y un hombre mexicanos fueron detenidos en Missouri por llevar drogas en el auto en el que viajaban.

Ella ordenó a su compatriota que no declarara nada, que ella testificaría y serían libres en poco tiempo. Sin embargo, la mujer culpó a su compañero de ser el poseedor de las drogas y aseguró no tener nada que ver con éste.

Debido a una deficiente labor de interpretación en el juicio, él no supo que tendría que enfrentarse a una pena de 40 años de cárcel. A pesar que las drogas eran de su compañera, quien además tenía antecedentes penales, ella fue puesta en libertad por el tribunal.

Casos parecidos a éste fueron expuestos el 5 de abril en la conferencia de traductores e intérpretes que reunió a cerca de 100 profesionales en Columbia.

Una de las organizadoras de la conferencia, Norma Pringle, se encontró en medio de este caso judicial cuando un abogado la llamó para pedirle ayuda.

Gracias a la labor de Pringle, el abogado defensor pudo entender que la mujer había engañado al acusado para realizar un viaje hasta Arizona y que él no era el dueño del auto ni conocía la existencia de las drogas. Una correcta interpretación permitió al acusado cumplir una pena de seis meses en vez de los 40 años de condena inicial.

Durante la conferencia anual organizada por MICATA, institución que congrega a este sector de profesionales de siete estados, también había intérpretes de japonés, alemán y árabe, pero el evento puso especial énfasis en la interpretación español-inglés en los procesos judiciales.

Todos los años, miles de inmigrantes ponen su futuro en manos de traductores e intérpretes. La Asociación Estadounidense de Traductores cuenta con más de 7,000 profesionales dentro y fuera de los Estados Unidos. Muchos de ellos se convierten, por un tiempo, en la única voz de muchos hispanos en juicios, diagnósticos médicos y detenciones.

Pringle, traductora e intérprete de inglés-español durante más de 40 años y profesora en Columbia College, expresó su satisfacción por la respuesta ante este evento que el año pasado tuvo lugar en Wisconsin.

Judith Kenigson-Kristy ha sido traductora e intérprete freelance durante 30 años. Antes de llegar a los Estados Unidos, esta especialista en interpretación judicial realizó labores de traducción para las Naciones Unidas y para el ex presidente mexicano José López Portillo.

Kenigson-Kristy, quien compartió en Columbia sus conocimientos sobre la “ética en la interpretación judicial”, afirmó que no sólo es necesario conocer el lenguaje sino también la cultura de la persona cuyas palabras se traducen.

La importancia del trabajo de estos “artistas de la palabra” queda plasmada en muchos ejemplos a lo largo de la vida laboral de estos traductores e intérpretes.

Uno de ellos que surgió en las sesiones es el uso de la palabra “pendejo”. Utilizada muy a menudo por los mexicanos, puede terner muchos significados, desde “muchacho” hasta “hijo de...”.

Según Kenigson Kristy, existe la tendencia entre algunos intérpretes a favorecer al acusado por su complicada situación legal o económica. Por esa razón, apunta ella, el asunto de la ética es especialmente importante en la interpretación durante el proceso judicial.

Otra experta en interpretación judicial es Cristina Helmerichs, presidenta del comité ejecutivo de la Asociación Nacional de Traductores e Intérpretes Judiciales.

Helmerichs recomienda a la comunidad de habla no inglesa a no quedarse callados si creen que no están recibiendo la información adecuada, por ejemplo, en un juicio. “Uno tiene que expresarse; es la única manera de protegerse a uno mismo”.

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